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muere uno de los mejores amigos de don juan carlos

La triste historia de la saga Regojo Bacardí, íntimos de la Familia Real

Uno de los empresarios textiles más importantes de Galicia, heredero de todo un imperio, cruzó el Atlántico para acudir al sepelio de su suegra. En Bahamas ha hallado la muerte sin esperarlo. Esta es la historia de su familia y su amistad con los Borbón

Foto: Los Regojo Bacardí junto a miembros de la Familia Real (Vanitatis)
Los Regojo Bacardí junto a miembros de la Familia Real (Vanitatis)

Nasau, Bahamas, fin de semana del 24 de octubre. Uno de los empresarios textiles más importantes de Galicia, heredero de todo un imperio, ha cruzado el Atlántico para acudir al sepelio de su suegra. La mujer fallecida no es cualquiera, sino un miembro de la familia Bacardí, dueña de una de las destilerías de alcohol más famosas de todo el planeta. Solo pasan dos días después del entierro de la señora Bacardí y su yerno, ese empresario de 81 años llamado Juan Ángel Regojo, enferma repentinamente, lo cual provoca que sea ingresado en un hospital. Lo que en principio no es más que una angina de pecho se acaba complicando y lo lleva a la UCI. Sin que él pueda imaginarlo, allí, en otro país, en el lugar donde vivía la familia de la mujer que tanto amó, acaba encontrando su lecho de muerte. La historia, que bien podría ocupar las páginas de cualquier 'novela río' acerca de una saga familiar, es real y tuvo lugar esta misma semana. Los Regojo Bacardí, íntimos de Don Juan de Borbón, el Rey Juan Carlos o Felipe VI, repatrian estos días el cadáver de su padre, uno de los grandes empresarios de nuestro país, para traerlo de vuelta a España y darle sepultura en la tierra que lo vio crecer este próximo sábado. 'Vanitatis' se ha puesto en contacto con Zarzuela para saber si algún miembro de la Familia Real acudirá al sepelio, que se celebrará en la iglesia de la Soledad de Vigo, pero por ahora no se ha confirmado su presencia.

La tragedia parece haberse cebado con una de las familias más importantes de la industria textil y del licor de todo el mundo. La muerte de la esposa de Regojo, Ana Bacardí, tampoco fue precisamente agradable. La que fue la heredera del imperio del ron vivió una existencia plácida junto a su marido y sus tres hijos en Valladolid, ciudad en la que dejó un magnífico sabor de boca y llevó a cabo numerosos cursos de Orientación Familiar. Sin embargo, el 2 de julio de 1998 falleció en un accidente de tráfico, dejando desolado a Regojo y fomentando tras su muerte una relación estrecha de este con su familia política; una saga, la de los Bacardí, en la que también ha abundado la tragedia: Sergio Danguillecourt, tataranieto del fundador de la firma de licores y miembro de la mesa directiva de la compañía, sufrió un accidente de hidroavión que le costó la vida con apenas 42 años. 

Pese a la inesperada y trágica muerte de Ana Bacardí, el gerifalte de Confecciones Regojo siguió manteniendo una comunicación regular con su familia política. Tanto es así que cada dos años los Bacardí acudían a Galicia para hacer el camino de Santiago coordinados por él. "Paramos al mediodía para comer un bocadillo y ya por la noche, más tranquilamente, cenamos todos juntos y comentamos la jornada", aseguraba el propio Regojo en 2010 al 'Faro de Vigo'. Los Bacardí también podrían cruzar el charco para estar en el funeral. De estar vivo, Regojo no tendría queja alguna sobre las liturgias dedicadas a su memoria, ya que también se le harán homenajes en Fermoselle, el municipio de sus antepasados.

Una estrecha relación con los Borbones

Tercer hijo del matrimonio formado por José Regojo y Rita Otero, pareja que revolucionó la industria textil y cuya empresa llegaría a ser la tercera del país junto a El Corte Inglés y Cortefiel, Juan Ángel Regojo fue el primer y deseado varón de la familia, que tenía una conexión especial con la Familia Real. El patriarca poseía una casa en Estoril llamada Villa Giralda, situada al lado de la que tenían los Borbón. Eso hizo que José Regojo y don Juan se convirtiesen en íntimos y viviesen una amistad que duró años y traspasó fronteras.

La amistad continuó con los años. Buen ejemplo de ello es que José Regojo Velasco, sobrino del difunto Juan Ángel, coincidió con Don Juan Carlos en algunas pruebas naúticas e incluso llegó a recibir algún premio de su parte en Bayona. De hecho, según publicaba 'La Opinión de Zamora' hace unos años, los Regojo y los Borbón llegaron a compartir juegos en la playa. Regojo Velasco vivió "horas jugando dentro del mar" con el mismísimo Felipe VI cuando ninguno de los dos levantaba dos palmos del suelo. Tal era la amistad entre las dos familias que don Juan y Regojo llegaron a planear un estudio para la explotación de la riqueza marina en la isla de Cortegada. El proyecto nunca se materializó debido a la presión mediática sobre don Juan, pero la amistad duró para siempre. No fue el único, ya que en Salvador Dalí la familia tuvo otro amigo ilustre. Sin embargo, el de los Borbones fue un lazo insuperable.

Este fin de semana, Don Juan Carlos podría agradecer ese apoyo mutuo entre las dos familias asistiendo al funeral de Regojo y mostrando así que aquella vieja amistad ha permanecido intacta durante todos estos años. El último destino del patriarca de esta familia que ejemplifica que los ricos también lloran no acaba en Bahamas, sino en esa Galicia en la que ha dejado una huella a prueba de tragedias.

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