la iv marquesa aún no es terrateniente

Esther Doña se 'recasa' con el marqués de Griñón y sigue sin nada a su nombre

El próximo 22 de septiembre la modelo malagueña podrá presumir de su enlace con el octogenario Carlos Falcó. Un enlace que todavía no conlleva nada a su nombre

Foto: Carlos Falcó y Esther Doña en una imagen de archivo. (Gtres)
Carlos Falcó y Esther Doña en una imagen de archivo. (Gtres)

Todo son ventajas para Esther Doña, de 39 primaveras. Esa mujer que un cálido 22 de julio le dio el 'sí, quiero' a Carlos Falcó, de 80 años, después de dos años de sorprendente noviazgo. Cuando se cumple un 'mesiversario' de la boda y a pocos días de la 'reboda', la nueva marquesa (consorte) de Griñón sigue sin propiedades a su nombre. Y es que el título no lo es todo. Por ahora.

Aunque se casaron en secreto en el Palacio el Rincón, propiedad del marqués y ubicado en la localidad madrileña de Aldea del Fresno, no será hasta el próximo día 22 cuando la modelo malagueña comparta con sus íntimos y ante el mundo -vía revista de cabecera- que ha tomado oficialmente el relevo a Isabel Preysler (a Jeannine Giraud y Fátima de la Cierva, también) y se ha convertido en la IV marquesa de Griñón de este siglo. ¡Quién le hubiera dicho a esa joven de familia humilde (hermana política incluida) que se fue a Londres a buscar el futuro que no encontraba en Málaga... que terminaría siendo marquesa antes de los 40!

Aristócrata o no, lo cierto es que tras la boda en secreto, las ganas de gritarle al mundo (vía exclusiva debidamente pagada) que ya pertenece a este selecto mundo no ha conllevado en ningún caso la ampliación de su patrimonio inmobiliario. Vanitatis ha investigado sus cuentas y esto es lo que hemos sacado en claro.

El marqués de Griñón, Carlos Falcó, con su novia, Esther Doña.
El marqués de Griñón, Carlos Falcó, con su novia, Esther Doña.

Marquesa, sí; terrateniente, no

Según el Registro de la Propiedad, Esther Doña Morales no tiene nada vigente a su nombre en todo el territorio nacional. O lo que es lo mismo: Carlos Falcó ni ha compartido su boyante patrimonio (en el que destacan la casa de Fortuny en Madrid, la finca de Aldea del Fresno y la bodega y casa-palacio de Malpica de Tajo, la favorita de la infanta Elena) ni tampoco le ha puesto nada a su nombre.

Carlos Falcó, octogenario emprendedor

La situación de Carlos Falcó con respecto a sus propiedades se mantiene incólume desde hace décadas. Fiel a sus fincas y a su apartamento en la Milla de Oro de Madrid vive tranquilo, ahora más si cabe: aunque continúa sobre el papel al frente de sus negocios, lo cierto es que cada vez va delegando más responsabilidades en su hija Sandra, políglota como él, mano derecha en los negocios y con la que más cómodamente puede hablar de finanzas al calor de la lumbre de su casa de Malpica de Tajo.

Esther Doña y Carlos Falcó llegando al teatro para disfrutar de Pitingo. (Gtres)
Esther Doña y Carlos Falcó llegando al teatro para disfrutar de Pitingo. (Gtres)

A sus 80 años, se ve que el marqués quiere disfrutar de la vida junto a su ahora cuarta esposa. Según se extrae de los documentos consultados por Vanitatis en el Registro Mercantil, no ha cesado en ninguna de sus empresas. La más importante Marqués de Griñón Family States SA, que tiene un activo de 16 millones de euros, no deja de crecer. Hace dos años se fusionó con United Winneries para el crecimiento en Rioja, en Ribera del Duero y en Rueda de la comercialización de vinos bajo la marca Marqués de Griñón. Además, el objetivo es duplicar las ventas actuales (2,5 millones con un 75% de exportación) y triplicarlas en cuatro años. Por no hablar del negocio del aceite.

Los motivos de la boda (y la 'reboda')

Personas del entorno cercano al aristócrata aseguran a Vanitatis que el principal motivo para que este matrimonio civil se celebre es únicamente "darle su sitio a su novia". No solo socialmente, donde está bastante asentada desde hace meses, sino para que pueda utilizar el título de marquesa de Griñón. En el mundo de la nobleza, solo pueden utilizar títulos los consortes cuando hay Libro de Familia. Es una de las grandes razones de esta boda.

La otra: cuanto más secretismo, más valor tiene la exclusiva. Y es que este compromiso nupcial no era conocido por nadie del entorno cercano. Ni siquiera por sus hijos mayores, Sandra y Manuel, con quienes mantiene una relación estrecha y casi diaria.


Estos, aunque públicamente se han mantenido al margen de la relación amorosa de su padre, en privado no estaban muy de acuerdo con la decisión paterna cuando se inscribieron como pareja de hecho y menos ahora con el primer reportaje nupcial. Por ello, no se espera que participen en la exclusiva que dentro de apenas un par de semanas protagonizarán en su revista de cabecera con motivo de la gran celebración que preparan.

A todos los efectos, las parejas de hecho adquieren derechos legales referidos a herencias y pensiones. Ahora la boda civil le da a Esther Doña un lugar en la vida afectiva y económica de su marido (aunque no tenga nada a su nombre).

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