Debido al ritmo de vida, a la práctica de deporte o simplemente por costumbre, son muchas las personas que se duchan a diario, sin embargo, los expertos advierten que el uso frecuente de agua caliente y productos como el gel de baño pueden eliminar los aceites naturales de la piel, provocando irritaciones o incluso infecciones cutáneas. Por ello recomiendan moderar la frecuencia para proteger el bienestar de la piel.
El agua caliente y los productos que utilizamos pueden dañar la barrera natural de nuestra piel. (Pexels)
Aunque no existe un consenso absoluto, algunos profesionales consideran que ducharse alrededor de cuatro veces por semana es más que suficiente para mantener una buena higiene. Aun así, factores como el tipo de piel, el clima y el nivel de actividad física influyen en la frecuencia ideal para cada persona.
Más allá de la frecuencia, la forma en la que nos duchamos también es importante. Por ejemplo, el agua demasiado caliente puede resecar la piel, por lo que se recomienda usar agua templada y limitar la duración de la ducha a unos cinco minutos. Este hábito no solo es beneficioso para la piel, con él también estamos ayudando areducir el impacto medioambiental al ahorrar agua y energía.
La frecuencia semanal dependerá del estilo de vida de cada persona. (Pexels)
Acerca de los productos utilizados durante la ducha, los expertos en la materia aconsejan evitar aquellos con químicos agresivos que puedan dañar la barrera natural de nuestra piel y recomiendan que, tras la ducha, nos sequemos suavemente con una toalla y apliquemos crema hidratante para ayudar a conservar la humedad natural y mantener la piel protegida.