Uno de los síntomas más comunes del exceso de magnesio es la diarrea, generalmente acompañada de náuseas y calambres abdominales. Este efecto se produce por la actividad osmótica de las sales de magnesio no absorbidas en el intestino y la estimulación de la motilidad gástrica. Algunas de las formas de magnesio que más frecuentemente causan este problema incluyen el carbonato, el cloruro, el gluconato y el óxido de magnesio.
La diarrea se puede producir con el exceso de magnesio. (Pexels/ cottonbro studio)
El consumo excesivo y prolongado de laxantes o antiácidos que contienen magnesio —particularmente en dosis superiores a 5,000 mg por día— puede provocar toxicidad por magnesio, también conocida como hipermagnesemia. Los síntomas iniciales incluyen presión arterial baja (hipotensión), náuseas, vómitos, enrojecimiento facial, retención urinaria, íleo (obstrucción intestinal), depresión y letargo. Si los niveles en sangre continúan elevándose, pueden desarrollarse síntomas más graves como debilidad muscular, dificultad para respirar, hipotensión extrema, arritmias cardíacas e incluso paro cardíaco.
El riesgo de toxicidad por magnesio es mayor en personas con insuficiencia renal o fallo renal, ya que su capacidad para eliminar el exceso de este mineral está reducida o completamente comprometida. Por esta razón, se recomienda un control riguroso de la ingesta de suplementos en personas con enfermedades renales.
El magnesio, como todo, en exceso, es perjudicial. (Pexels/ Alesia Kozik)
Para prevenir estos efectos adversos, la Junta de Alimentos y Nutrición (FNB, por sus siglas en inglés) ha establecido un límite máximo tolerable (UL) para el magnesio proveniente de suplementos y medicamentos. En adultos y adolescentes mayores de 9 años, este límite es de 350 mg al día, mientras que en niños menores de esta edad varía entre 65 mg y 110 mg, dependiendo del grupo etario. Cabe destacar que estos valores no incluyen el magnesio presente de forma natural en los alimentos y bebidas.
Aunque el magnesio es fundamental para la salud, su consumo en exceso mediante suplementos puede generar problemas digestivos y, en casos extremos, complicaciones cardiovasculares y neuromusculares graves. Es recomendable mantener una ingesta equilibrada a través de la alimentación y consultar a un profesional de la salud antes de tomar suplementos, especialmente en personas con enfermedades renales o condiciones médicas preexistentes.