Con la llegada del buen tiempo, los pies salen del encierro invernal y vuelven a cobrar protagonismo. Sandalias, zapatos abiertos y esmaltes de colores reaparecen en escena, pero también lo hacen algunos errores frecuentes que pueden afectar su salud. Por eso, el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos de España (CGCOP) lanza una advertencia clara: es momento de prestar atención al cuidado de los pies tras meses de botas y calzado cerrado.
Uno de los fallos más comunes está en la transición brusca al calzado abierto. Pasar de un día para otro del zapato cerrado a la sandalia puede provocar ampollas, rozaduras o incomodidades. La recomendación es clara: “alternar el calzado cerrado con opciones más abiertas durante los primeros días”, y optar siempre por modelos que sujeten bien el pie y permitan la transpiración.
Cambia el calzado con cabeza
Pasar de golpe a sandalias puede causar rozaduras y ampollas si no se hace de forma gradual (Pexels)
Con la primavera también llegan las ganas de lucir pies bonitos, y eso incluye las uñas. Pero aquí también hay que tener cuidado. El uso excesivo de esmaltes permanentes o semipermanentes puede ser contraproducente.
Según los podólogos, este tipo de tratamientos puede “debilitar la uña, aumentar el riesgo de infecciones y dificultar la detección de problemas como hongos o traumatismos”. Elena Carrascosa advierte que estos productos “generan una oclusión total que favorece la aparición de bacterias u hongos”, lo que puede llegar incluso a provocar la pérdida de la uña.
Esmaltes permanentes: bonitos, pero con riesgo
Unos pies en una alfombra de baño (iStock)
Por eso, se recomienda no abusar de estos esmaltes, dejar períodos de descanso entre aplicaciones y, si se decide usarlos, acudir a profesionales que trabajen con productos de calidad. Los podólogos no se oponen a los esmaltados esporádicos, pero subrayan la importancia de hacerlo con precaución.
Tras el invierno, también pueden aparecer patologías frecuentes como la hiperqueratosis (durezas), la onicomicosis (hongos en las uñas) o el pie de atleta. Todos estos problemas se agravan con la humedad, el calor y la falta de cuidados.
Durezas, hongos y pie de atleta al acecho
Un masaje de pies puede ser muy placentero, pero no es curativo. (Pexels/ Elina Fairytale)
Para mantener los pies sanos durante la primavera, los expertos recomiendan:
Lávalos a diario con agua templada y un jabón suave, y asegúrate de secarlos bien, sobre todo entre los dedos.
Aplica crema hidratante cada día, centrándote en las zonas que más se resecan.
Usa un exfoliante una vez por semana para eliminar piel muerta y prevenir durezas.
Corta las uñas en línea recta, evitando formas redondeadas que puedan favorecer que se encarnen.
Opta por calzado cómodo y transpirable, que no provoque roces ni apriete el pie.
Haz la transición al calzado de verano poco a poco, alternando con modelos cerrados.
Modera el uso de esmaltes duraderos, y permite que las uñas respiren entre aplicaciones.
No olvides el protector solar en los pies, especialmente si vas a llevar calzado abierto.
Agenda una revisión con tu podólogo, especialmente si no lo haces desde hace un tiempo.
Escucha a tus pies: si notas molestias, cambios de color o textura, busca atención profesional.
Los pies nos sostienen cada día. Esta primavera, toca devolverles el favor con cuidados adecuados y un poco de atención extra.
Con la llegada del buen tiempo, los pies salen del encierro invernal y vuelven a cobrar protagonismo. Sandalias, zapatos abiertos y esmaltes de colores reaparecen en escena, pero también lo hacen algunos errores frecuentes que pueden afectar su salud. Por eso, el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos de España (CGCOP) lanza una advertencia clara: es momento de prestar atención al cuidado de los pies tras meses de botas y calzado cerrado.