José Abellán, cardiólogo: "No te asustes si tus pulsaciones cambian. Puede ser una adaptación natural"
Una frecuencia cardíaca baja no siempre indica un problema. Aprender a diferenciar cuándo es normal y cuándo conviene acudir al especialista puede evitar preocupaciones innecesarias
El cardiólogo José Abellán, en una foto de sus redes sociales. (Instagram/@doctorabellan)
¿Notas que tus pulsaciones están más bajas de lo habitual? Aunque puede generar inquietud, una frecuencia cardíaca baja no siempre debe interpretarse como una señal de alerta. De hecho, en muchas ocasiones, puede tratarse de una adaptación natural del organismo, especialmente en personas con buena condición física.
Así lo explica el cardiólogo José Abellán en una publicación que ha compartido en sus redes sociales, donde aclara que la bradicardia —término médico para el ritmo cardíaco lento— puede tener múltiples orígenes. Uno de los más comunes es la conocida como bradicardia fisiológica, que suele aparecer en individuos jóvenes, sanos o atletas. En estos casos, el corazón está tan entrenado que puede funcionar de forma eficiente con menos latidos por minuto, sin que ello represente un riesgo para la salud.
Sin embargo, también existe la bradicardia patológica, una variante asociada a afecciones cardíacas u otras condiciones médicas. Esta suele venir acompañada de síntomas como mareos, palpitaciones, fatiga, desmayos o intolerancia al ejercicio. Cuando aparecen estos signos, es fundamental buscar atención médica para descartar posibles complicaciones.
Factores como el estrés, la falta de sueño, infecciones, cambios hormonales o incluso la estación del año pueden influir en las variaciones del pulso en reposo. Por eso, no todos los cambios en la frecuencia cardíaca deben generar alarma inmediata. Como señala Abellán, "no te asustes si tus pulsaciones cambian. Puede ser una adaptación natural".
El experto recomienda consultar con un especialista. (Pexels / Thirdman)
Para saber si una frecuencia baja es motivo de preocupación, el especialista recomienda prestar atención a ciertos indicadores: si puedes realizar ejercicio con normalidad, no experimentas síntomas y tus pruebas cardiológicas son normales, lo más probable es que no haya ningún problema relevante.
Aun así, ante cualquier duda, la mejor decisión es acudir a un profesional. Solo un especialista podrá confirmar si se trata de una adaptación saludable o de un signo que requiere seguimiento. La prevención y el conocimiento siguen siendo las mejores herramientas para cuidar del corazón.
¿Notas que tus pulsaciones están más bajas de lo habitual? Aunque puede generar inquietud, una frecuencia cardíaca baja no siempre debe interpretarse como una señal de alerta. De hecho, en muchas ocasiones, puede tratarse de una adaptación natural del organismo, especialmente en personas con buena condición física.