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Vicent Botella, físico: "¿Por qué siempre queremos tener razón? Porque no tener razón implica un coste"
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Vicent Botella, físico: "¿Por qué siempre queremos tener razón? Porque no tener razón implica un coste"

Descubre por qué queremos tener siempre la razón y cómo este impulso está relacionado con el coste emocional y energético que supone reconocer un error

Foto: Vicent Botella durante su intervención. (YouTube / Aprendemos Juntos 2030 BBVA)
Vicent Botella durante su intervención. (YouTube / Aprendemos Juntos 2030 BBVA)

En cualquier conversación, debate o discusión cotidiana, es habitual sentir el impulso de querer tener siempre la razón. Este deseo, que a menudo nos lleva a enfrentamientos innecesarios o a resistirnos a cambiar de opinión, tiene raíces profundas que van más allá del orgullo o la terquedad. Entender qué hay detrás de esta necesidad es clave para mejorar la forma en que gestionamos nuestros desacuerdos y para fomentar relaciones más saludables y constructivas.

El físico Vicent Botella lo explica con claridad en su intervención para 'Aprendemos Juntos BBVA': “¿Por qué siempre queremos tener razón? Porque no tener razón implica un coste. Un coste de dos tipos. Un coste energético y un coste emocional”.

Botella detalla que, en primer lugar, existe un coste energético porque reconocer que estamos equivocados nos obliga a reflexionar, revisar creencias y, en muchos casos, corregir decisiones pasadas basadas en un conocimiento que ahora resulta erróneo. “Si tengo que claudicar ante un mejor argumento, pues tengo trabajo que hacer y tengo que a lo mejor revisar incluso decisiones que he tomado basadas en ese conocimiento que ahora se demuestra falso”, explica.

A esto se suma el coste emocional, aún más difícil de asumir. Botella destaca que tendemos a identificarnos en exceso con nuestras ideas y opiniones, integrándolas como parte de nuestra identidad. Por eso, cuando alguien nos demuestra que no tenemos razón o aparece una evidencia que contradice lo que pensábamos, sentimos que nuestra esencia se tambalea: “Si yo he equiparado esa opinión a un trocito de mi identidad, tengo que ir a hacer reformas en un sitio muy íntimo”, afirma, subrayando la incomodidad que genera este cuestionamiento interno.

placeholder El experto explica por qué siempre queremos tener razón. (Freepik /  garetsvisual)
El experto explica por qué siempre queremos tener razón. (Freepik / garetsvisual)

Como consejo para gestionar mejor este impulso, el experto propone un recordatorio sencillo pero esencial: “Recordar un poco esos mantras, que nuestras ideas no son nuestras del todo, que están influidas por otras cosas, pero también que nosotros no somos nuestras ideas”. Esta reflexión nos anima a separar nuestra identidad personal de las creencias que defendemos, favoreciendo una actitud más abierta, flexible y empática en nuestras conversaciones cotidianas.

En cualquier conversación, debate o discusión cotidiana, es habitual sentir el impulso de querer tener siempre la razón. Este deseo, que a menudo nos lleva a enfrentamientos innecesarios o a resistirnos a cambiar de opinión, tiene raíces profundas que van más allá del orgullo o la terquedad. Entender qué hay detrás de esta necesidad es clave para mejorar la forma en que gestionamos nuestros desacuerdos y para fomentar relaciones más saludables y constructivas.

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