Jonathan Benito, neurocientífico: "La amabilidad es un camino real hacia la felicidad. No pasa nada que no hayamos nacido con ese don"
El neurocientífico defiende la amabilidad como una práctica capaz de mejorar la salud, fortalecer las relaciones y que puede entrenarse, además de ejercerse desde la autenticidad
Foto: Jonathan Benito, autor de Redefine lo imposible (Planeta)
La búsqueda de la felicidad suele relacionarse con grandes metas, logros profesionales o estabilidad económica. Sin embargo, el neurocientífico Jonathan Benito recuerda que el camino puede ser mucho más sencillo para todos. Ser amable es una virtud, pero que se puede entrenar.
En una intervención para 'Aprendamos juntos 2030' explicó que “la amabilidad es un camino real hacia la felicidad, hacia la salud, hacia relaciones más sanas y vidas más plenas”. Y añadió un matiz tranquilizador para quienes no se consideran especialmente amables por naturaleza, no se trata de un don con el que haya que nacer, sino de una habilidad que se puede entrenar y reforzar con la práctica.
Benito compara este gesto con un músculo que requiere constancia. Equivocarse forma parte del proceso, señala, ya que siempre existe la posibilidad de empezar de nuevo. La clave, asegura, está en reconocer que todas las personas desean interacciones positivas y afecto. “Nunca a nadie se le quiere demasiado”, recordaba, subrayando que el amor y la atención nunca sobran, del mismo modo que la salud tampoco se considera en exceso.
El neurocientífico también pone el acento en la autenticidad. Nuestro sistema límbico, responsable de las emociones, capta los microgestos y detecta incoherencias entre lo que se dice y lo que se expresa. Es en esos momentos cuando se encienden las alarmas y surge la desconfianza. Por eso recomienda mostrarse genuino y coherente, tanto en las palabras como en los actos.
Ser amable se puede entrenar (Pexels)
Para Benito, la amabilidad no significa debilidad ni complacencia, sino relacionarse desde la empatía y el reconocimiento de que todos compartimos miedos, pudores y vulnerabilidades. “Sed vosotros, sed genuinos”, insistía, invitando a abandonar máscaras y a conectar desde lo humano.
La importancia de los vínculos afectivos y de la calidad de las interacciones cotidianas. La amabilidad no solo beneficia a los demás, también fortalece nuestra propia felicidad.
La búsqueda de la felicidad suele relacionarse con grandes metas, logros profesionales o estabilidad económica. Sin embargo, el neurocientífico Jonathan Benito recuerda que el camino puede ser mucho más sencillo para todos. Ser amable es una virtud, pero que se puede entrenar.