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Aunque tengas 80 años, nunca es tarde para empezar a hacer ejercicio, según la ciencia
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Aunque tengas 80 años, nunca es tarde para empezar a hacer ejercicio, según la ciencia

La evidencia científica más reciente señala que el movimiento regular sigue siendo beneficioso incluso en edades avanzadas. La actividad física ayuda a preservar la fuerza

Foto: No hay una edad para hacer deporte, cualquier momento es bueno. (Freepik)
No hay una edad para hacer deporte, cualquier momento es bueno. (Freepik)

La relación entre envejecimiento y actividad física ha sido estudiada de forma constante en las últimas décadas. Aunque durante años se asumió que iniciar ejercicio en edades avanzadas tenía poco impacto, las investigaciones actuales muestran lo contrario. Mantener el cuerpo activo favorece la fuerza, la estabilidad y el rendimiento cognitivo, incluso cuando la práctica comienza a los 70, 80 o más.

El médico y catedrático en fisiología del ejercicio Alejandro Lucía, investigador de la Universidad Europea, ha dedicado años al estudio de cómo el movimiento influye en la salud. En declaraciones recogidas por 'National Geographic', resume su conclusión principal: “Aunque tengas 80 años, siempre estás a tiempo de empezar a hacer ejercicio”. Su recomendación se apoya en estudios que muestran que la actividad física beneficia al organismo de forma global, no solo a un sistema aislado.

placeholder Nunca es tarde para empezar a hacer ejercicio. (Freepik)
Nunca es tarde para empezar a hacer ejercicio. (Freepik)

La Organización Mundial de la Salud señala que la llamada “capacidad intrínseca” —que abarca movilidad, memoria, equilibrio y salud cardiovascular— puede mantenerse e incluso mejorar con la actividad regular. Una investigación publicada en Lancet en la que participó Lucía analizó a más de 3.000 personas entre 65 y 95 años en España y observó una relación directa entre el movimiento diario y un envejecimiento más autónomo.

Para Lucía, la clave no es el rendimiento, sino la constancia. En la misma conversación con 'National Geographic' matiza que comenzar de forma progresiva es suficiente: “Igual el primer día son diez minutos; no importa”. Los expertos coinciden en que la adaptación gradual favorece la adherencia y reduce el riesgo de lesiones, algo relevante a cualquier edad.

placeholder Los ejercicios de fuerza son de gran ayuda en estas etapas. (Freepik)
Los ejercicios de fuerza son de gran ayuda en estas etapas. (Freepik)

Los ejercicios de fuerza ligera y la caminata diaria destacan como actividades accesibles para la mayoría de personas mayores. Este tipo de movimiento ayuda a mantener la masa muscular, que tiende a disminuir con los años, y contribuye también a la salud vascular, reduciendo el riesgo de enfermedades cardiovasculares y del deterioro cognitivo asociado a la inflamación crónica.

Según Lucía, los beneficios no se limitan al plano físico. La práctica regular favorece la liberación de proteínas relacionadas con la salud cerebral, como el BDNF (Factor Neurotrófico Derivado del Cerebro), asociado a una mejor memoria y capacidad de aprendizaje. La evidencia apunta a que el ejercicio sostenido no “desgasta” al organismo, sino que lo fortalece a largo plazo, incluso cuando se incorpora de forma tardía.

La relación entre envejecimiento y actividad física ha sido estudiada de forma constante en las últimas décadas. Aunque durante años se asumió que iniciar ejercicio en edades avanzadas tenía poco impacto, las investigaciones actuales muestran lo contrario. Mantener el cuerpo activo favorece la fuerza, la estabilidad y el rendimiento cognitivo, incluso cuando la práctica comienza a los 70, 80 o más.

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