Olvidar a qué ibas a la cocina, perder el hilo de una conversación o quedarte en blanco en una entrevista son situaciones más comunes de lo que pensamos. Según la psicóloga María Nicolau, estos lapsos de memoria no son un signo de torpeza ni de falta de atención, sino una consecuencia directa del estrés. “Cuando tenemos el cortisol activado, el cerebro no puede rendir al cien por cien porque está en modo supervivencia”, explica la especialista.
El cortisol, conocido como la hormona del estrés, altera el funcionamiento normal de áreas del cerebro relacionadas con la memoria, la atención y la toma de decisiones. En situaciones de alta presión el organismo reacciona como si estuviera ante una amenaza real. “Tu cuerpo se centra en mantenerte a salvo, y eso implica dejar de lado temporalmente funciones que no son esenciales para sobrevivir”, aclara Nicolau.
@psicomeryy 🧠 que se nos olvide todo no siempre es signo de torpeza, a veces es tu cerebro en modo supervivencia ⚡️ el cortisol, la hormona del estrés, interfiere con tu hipocampo (el guardián de tus recuerdos) 👉🏽 por eso puedes quedarte en blanco en una situación de mucho estrés o olvidar pequeñas cosas cotidianas como para qué habías ido a la cocina pequeños tips para rescatar tu memoria: 🌬️ tómate un momento para respirar y tomar conciencia 🚶♀️ pasea, que te de el aire, conecta con la naturaleza 💧 bebe agua y come nutritivo, que no nos falte energía 🛌 asegúrate de descansar bien 🫶🏽 recuerda que tu mente no se apaga por debilidad, se apaga por protección #psicologia#saludmental#terapia#estres#memoria♬ Is Instrumental Hip-Hop - AVANT-BEATS
Este mecanismo, profundamente arraigado en nuestra biología, tiene un propósito adaptativo: protegernos del exceso de exigencia. Sin embargo, en el mundo actual ese estado de alerta se mantiene durante demasiado tiempo, lo que puede provocar bloqueos mentales, olvidos frecuentes o sensación de confusión.
Nicolau insiste en que estos episodios son reversibles y que la clave está en dar al cerebro el descanso que necesita. “No es falta de capacidad, es falta de pausa”, asegura. Para reducir el nivel de activación del sistema nervioso, la psicóloga recomienda pequeños gestos cotidianos: respirar de manera consciente, beber agua, comer sin prisas o dormir las horas necesarias. Estas acciones envían una señal al cuerpo de que el peligro ha pasado y permiten que las funciones cognitivas se restablezcan.
Más allá de la fisiología, Nicolau también invita a cambiar la forma en que interpretamos estos momentos de bloqueo. En lugar de castigarnos o etiquetarnos como despistados, propone verlos como señales del cuerpo que piden un respiro. “Tu mente no se apaga por debilidad, sino por protección”, recuerda. Comprender esto no solo ayuda a reducir la culpa, sino también a crear una relación más amable con uno mismo.
Aceptar que no podemos funcionar siempre al máximo rendimiento es parte del bienestar mental. Nuestro cerebro, diseñado para sobrevivir, necesita alternar entre la actividad y el descanso. Escuchar sus señales, detenernos y cuidar nuestros hábitos diarios son las herramientas más sencillas para recuperar la claridad mental.
Olvidar a qué ibas a la cocina, perder el hilo de una conversación o quedarte en blanco en una entrevista son situaciones más comunes de lo que pensamos. Según la psicóloga María Nicolau, estos lapsos de memoria no son un signo de torpeza ni de falta de atención, sino una consecuencia directa del estrés. “Cuando tenemos el cortisol activado, el cerebro no puede rendir al cien por cien porque está en modo supervivencia”, explica la especialista.