Juan Manuel García, experto en ciencias del comportamiento: "La escucha activa nos puede ayudar a conectar emocionalmente e puede influir notablemente en la persona con la que estamos hablando"
Juan Manuel García, experto en ciencias del comportamiento: "La escucha activa nos puede ayudar a conectar emocionalmente e puede influir notablemente en la persona con la que estamos hablando"
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Juan Manuel García, experto en ciencias del comportamiento. (Instagram/@cienciasdelcomportamiento)
La forma en la que escuchamos dice mucho más de nosotros de lo que creemos. En un contexto en el que las conversaciones suelen ir deprisa y la atención se dispersa con facilidad, la escucha activa se ha convertido en una herramienta clave para crear vínculos reales y saludables. Sobre ello ha reflexionado Juan Manuel García, experto en ciencias del comportamiento, que explica cómo pequeños gestos pueden marcar una gran diferencia en la conexión emocional con los demás.
Para García, escuchar no consiste solo en oír palabras, sino en hacer sentir al otro que está siendo atendido. “La escucha activa es hacer ver a la persona con la que estamos hablando que la estamos escuchando”, señala. Ese mensaje no se transmite únicamente con palabras, sino también con gestos físicos muy concretos, como asentir con la cabeza, mantener el contacto visual o devolver a la otra persona la idea principal de lo que acaba de expresar.
El especialista aclara que no se trata de repetir frases de forma mecánica, sino de captar el sentido emocional del mensaje. Reformular lo que el otro cuenta, validarlo con una frase breve y después guardar silencio tiene un efecto muy poderoso. Ese silencio, explica, invita a la otra persona a seguir hablando y a profundizar en lo que realmente le importa, hasta que aflora la parte más emocional del relato.
Es en ese punto donde entran en juego los gestos más sutiles. El experto destaca uno en particular que suele pasar desapercibido, pero que tiene un impacto notable. “Simplemente un parpadeo puede influir notablemente en la persona con la que estamos hablando”, afirma.
El experto destaca uno en particular que suele pasar desapercibido, pero que tiene un impacto notable (Pexels)
Según el experto, este tipo de señales no verbales ayudan a crear un espacio de confianza en el que la otra persona se siente comprendida y segura. La escucha activa, lejos de ser una técnica artificial, es una forma de presencia que mejora las relaciones personales, profesionales y familiares, y que contribuye directamente al bienestar emocional. Porque, a veces, conectar no requiere grandes discursos, sino aprender a escuchar de verdad.
La forma en la que escuchamos dice mucho más de nosotros de lo que creemos. En un contexto en el que las conversaciones suelen ir deprisa y la atención se dispersa con facilidad, la escucha activa se ha convertido en una herramienta clave para crear vínculos reales y saludables. Sobre ello ha reflexionado Juan Manuel García, experto en ciencias del comportamiento, que explica cómo pequeños gestos pueden marcar una gran diferencia en la conexión emocional con los demás.