Gustavo G. Díez, físico, sobre la salud mental: “Hay muchas cuestiones que no son responsabilidad del individuo”
La culpa puede convertirse en una carga cuando una persona intenta encontrarse mejor y no lo consigue. El experto recuerda que factores sociales también influyen en el bienestar emocional
Gustavo G. Díez, durante su intervención. (YouTube / Aprendemos Juntos BBVA)
Durante años, buena parte del discurso sobre salud mental ha puesto el foco en lo que cada persona puede hacer para encontrarse mejor: descansar, organizarse, moverse, pedir ayuda o incorporar determinados hábitos. Todo eso puede ser importante, pero también puede generar una presión añadida cuando alguien no consigue aplicarlo o siente que no le funciona.
Sobre esta idea ha reflexionado Gustavo G. Díez, físico teórico, doctor en Neurociencia y director de Nirakara Lab, durante una conversación en 'Aprendemos Juntos BBVA'. En ella, el divulgador subraya que las soluciones relacionadas con la salud mental no dependen únicamente de la responsabilidad individual.
“Gran parte de las soluciones que tenemos para la salud mental no solamente dependen de la responsabilidad del individuo, sino que también es una cuestión social”, explica Díez. Según plantea, tener esto presente es importante porque, de lo contrario, una persona puede acabar entrando “en una mayor culpabilidad”.
El físico describe ese proceso con una idea muy concreta: “No solamente estoy mal, sino que cuando aplico esto que se supone que tengo que aplicar, no me funciona”. A partir de ahí, pueden aparecer preguntas como si uno está peor, si no puede aplicarlo porque no encuentra tiempo o si le falta fuerza de voluntad.
El contexto personal y social también influye en el bienestar emocional. (Magnific / ArthurHidden)
Díez pone el foco precisamente en esa culpa añadida. “Esa culpabilidad la he encontrado tanto que creo que es muy bueno también decirlo”, señala en 'Aprendemos Juntos BBVA'. Su reflexión no elimina la importancia de los recursos personales, pero sí evita reducir el malestar a una cuestión de voluntad individual.
"Hay muchas cuestiones que no son responsabilidad del individuo, que son derivadas de dónde vivimos", afirma. Su reflexión apunta a una idea concreta: cuando el bienestar se interpreta únicamente como una responsabilidad individual, existe el riesgo de añadir un sentimiento de culpa a personas que ya están atravesando una situación difícil.
Durante años, buena parte del discurso sobre salud mental ha puesto el foco en lo que cada persona puede hacer para encontrarse mejor: descansar, organizarse, moverse, pedir ayuda o incorporar determinados hábitos. Todo eso puede ser importante, pero también puede generar una presión añadida cuando alguien no consigue aplicarlo o siente que no le funciona.