Nazareth Castellanos, neurocientífica: "Cuando tenemos relaciones tóxicas, el reloj biológico se acelera y, por tanto, envejecemos"
El estrés prolongado, la inflamación y el desgaste físico forman parte de los efectos que la neurociencia relaciona con las relaciones tóxicas, aunque también existen hábitos que ayudan a revertir parte de ese impacto
Las relaciones personales influyen mucho más de lo que parece en la salud. Más allá de las emociones que generan, algunos vínculos pueden dejar una huella física en el organismo cuando el estrés y el malestar se prolongan en el tiempo. La neurocientífica Nazareth Castellanos ha profundizado en esta cuestión al explicar cómo las relaciones tóxicas pueden acelerar el envejecimiento biológico y alterar el funcionamiento del cuerpo.
La especialista señala que el organismo dispone de un indicador distinto a la edad que marca el calendario. Se trata de la edad biológica, un conjunto de marcadores que reflejan el estado real del cuerpo y que pueden modificarse en función del estilo de vida, las experiencias o el entorno emocional. Según explica Castellanos, esos parámetros no siempre coinciden con la edad cronológica y son especialmente sensibles al estrés mantenido.
Al hablar de relaciones conflictivas, la experta explica que el efecto puede ser especialmente significativo. Según recoge Castellanos, "cuando tenemos un episodio en nuestra vida o relaciones, en este caso una relación tóxica, hace que ese reloj se acelere". De acuerdo con sus palabras, el resultado es un envejecimiento más rápido del organismo, independientemente de la edad que figure en el documento de identidad.
La experta explica cómo los vínculos conflictivos pueden acelerar la edad biológica y afectar al organismo más allá del bienestar emocional (Pexels)
El envejecimiento acelerado al que hace referencia Castellanos no se limita a una cifra teórica. Detrás existen procesos fisiológicos relacionados con un mayor desgaste del organismo. La experta explica que el estrés sostenido favorece la inflamación y provoca que "el cuerpo va acelerado", una expresión con la que resume el impacto que este tipo de situaciones puede tener sobre diferentes sistemas del cuerpo.
Sin embargo, la neurocientífica también lanza un mensaje esperanzador. La capacidad de adaptación del organismo permite amortiguar parte de ese desgaste cuando se incorporan hábitos saludables. Castellanos menciona investigaciones centradas en la meditación que muestran cómo determinadas prácticas pueden contribuir a desacelerar ese reloj biológico e incluso favorecer un cierto "rejuvenecimiento" de esos marcadores internos.
Las relaciones personales influyen mucho más de lo que parece en la salud. Más allá de las emociones que generan, algunos vínculos pueden dejar una huella física en el organismo cuando el estrés y el malestar se prolongan en el tiempo. La neurocientífica Nazareth Castellanos ha profundizado en esta cuestión al explicar cómo las relaciones tóxicas pueden acelerar el envejecimiento biológico y alterar el funcionamiento del cuerpo.