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ha encontrado la felicidad en su asentada amistad

Don Juan Carlos: del alejamiento de Corinna a la fidelidad de Marta Gayá

La relación del Rey emérito con Marta Gayá atraviesa su mejor momento. Su círculo más cercano nos confiesa cómo viven su día a día y las diferencias con Corinna

Foto: Don Juan Carlos, Corinna y Marta Gayá en un fotomontaje de 'Vanitatis'.
Don Juan Carlos, Corinna y Marta Gayá en un fotomontaje de 'Vanitatis'.

En marzo de este año, se hicieron públicas las grabaciones que el CNI realizó al Rey emérito en las que explicaba a su amigo y escudero fiel Josep Cusí lo feliz que era junto a Marta Gayá. Han pasado más de tres décadas de esa confesión real de la que incluso se ha llegado a decir que don Juan Carlos estuvo a punto de divorciarse de doña Sofía. No hubo ruptura oficial, pero sí un distanciamiento que la pareja emérita sigue manteniendo.

Ahora, ya no es necesario fingir y mientras que doña Sofía ha pasado todo el verano en Mallorca disfrutando de sus nietos, su marido no ha pisado el palacio de Marivent. Su intención es mantener esa distancia y disfrutar de la vida. En su caso, con sus amigos de la llamada corte gallega, que ha sustituido (salvo Cusí) a la corte mallorquina.

A quien no ha alejado de su vida en todos estos años ha sido a Marta Gayá. La dama mallorquina, que ya no ejerce de entrañable ni de pareja estable como lo fue en su día, es la amiga fiel y leal con la que el Rey comparte gustos y aficiones.

Marta, su amiga fiel e inseparable

A los dos les gusta viajar, la buena mesa, navegar y tomarse la vida con la intensidad justa. Aseguran que Marta es una mujer tranquila, a la que le afectan muy poco los comentarios que se hagan sobre ella y que el hecho de que se haya actualizado su historia de amor pasada no ha cambiado su vida. Tampoco le importa que la prensa la señale como la “amante” del anterior Jefe del Estado.

Viajó a Irlanda con don Juan Carlos a primeros de julio y después volvió a su casa de Mallorca donde ha mantenido su misma agenda de todos los veranos.

“Ha salido a navegar como hace siempre que está en la isla, con sus amigos de toda la vida de España y de fuera. Es una mujer muy divertida, con buena conversación, amena y, sobre todo, que sabe estar siempre en su sitio. Es muy lista y detecta al segundo a los arribistas y pelotas. El refrán de “adorar al santo por la peana” le hace gracia y nunca se ha dejado embaucar. Ha estado muy protegida por el Rey y eso también le daba seguridad”, aseguran a Vanitatis.

Corinna, una mujer celosa y posesiva

Cuentan que la única etapa de distanciamiento fueron los años en que el Rey perdió la cabeza por la princesa alemana a la que instaló en el palacio de la Angorrilla, situado en El Pardo, muy cerca del recinto de la Zarzuela.

Corinna en una imagen de archivo. (Gtres)
Corinna en una imagen de archivo. (Gtres)

Marta Gayá hacía su vida entre su casa del paseo marítimo, su villa en Gstaad (Suiza) y sus viajes a Nueva York, París, Roma o cualquier otra ciudad del mundo para visitar a sus amigos, entre los que se encuentra su íntima Cristina Macaya, la dama de la isla con mayor proyección internacional.

La "amiga entrañable" Corinna ha sido una mujer celosa que dejaba poco espacio individual al Rey aunque, según cuentan, seguía manteniendo relación telefónica con Gayá.

Ni enfermeras, ni "amigas entrañables"

Una vez finalizada la polémica historia amorosa, don Juan Carlos retomó el contacto con su leal amiga con la que ya no se esconde y presenta cuando comparten vivencias fuera de España, como fue el viaje a Irlanda.

Los que conocen a Marta Gayá (que nunca fue decoradora, salvo de sus propias casas) aseguran que con el emérito no ejerce de “cuidadora” sino de acompañante. Aseguran los que conocen a la pareja que “don Juan Carlos está bien de salud, pero tiene algunos problemas de movilidad y desde luego Marta no está de enfermera jefe. No le va ese papel”.

Marta Gayá en una imagen de archivo. (Gtres)
Marta Gayá en una imagen de archivo. (Gtres)

Explican que si hubiera que definir de alguna manera la actual situación afectiva del monarca sería como la del Canto del Cisne que lo fue con Corinna y la tranquilidad que le proporciona su amiga Gayá, a la que ya no es necesario enamorar.

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