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aniversario de la constitución

De la anécdota de Felipe a los tacones de las Infantas, crónica rosa de aquellos días

Hoy hace 40 años que los Reyes acudieron a votar la Constitución. La sancionaron en una ceremonia solemne en el Congreso días después. Todos los chascarrillos de entonces

Foto: Los reyes Sofía y Juan Carlos votando la Constitución. (EFE)
Los reyes Sofía y Juan Carlos votando la Constitución. (EFE)

Los reyes Juan Carlos y Sofía solo han ejercido su derecho al voto en cuatro ocasiones. La primera vez que lo hicieron fue en el referéndum de la reforma política de 1976, la segunda en el dedicado a la Constitución Española dos años después, la tercera en 1986 en el referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN y la cuarta y última en el referido a la Constitución Europea el 20 de diciembre de 2005. En esta última ocasión, don Juan Carlos se olvidó de mostrar su DNI a la mesa y su esposa, la papeleta en palacio. Nunca lo han hecho en elecciones partidistas.

Hoy, que se cumplen 40 años del referéndum constitucional del 6 de diciembre de 1978, repasamos cómo vivieron los entonces Reyes la jornada de votación y la posterior sanción del documento. Juan Carlos y Sofía acudieron al colegio electoral de San Fernando, en El Pardo, poco antes de las once y media de la mañana muy sonrientes y sobre cerrado en mano. En el documento nacional de identidad de don Juan Carlos figuraba como profesión la de Administración Pública y en la de Sofía, ‘sus labores’. Fueron recibidos con simpatía por los miembros de la mesa, sus vecinos y los periodistas. La Constitución Española había sido aprobada por las Cortes el martes 31 de octubre del mismo año.

El rey Juan Carlos acudió a la mesa con traje y corbata y la reina Sofía con un conjunto marrón. La elección, de corte informal, estaba compuesta por una chaqueta marrón -con detalles en oliva- de tweed chocolate que dejaba asomar una blusa con gran lazada al cuello, falda acampanada de lana tupida con cuadros estampados y botas de caña alta de tacón caobas. Un look muy de hoy, por cierto. Juan Carlos vestía traje gris marengo de lana fría -con camisa azul y corbata oscura- oculto bajo una gabardina camel. Puro estilo años 70 a caballo entre Yves Saint Laurent y Armani con concesiones a Burberry.

Juan Carlos y Sofía, en el Congreso antes de sancionar el documento. (EFE)
Juan Carlos y Sofía, en el Congreso antes de sancionar el documento. (EFE)

El entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, ejerció su derecho al voto en un colegio de la calle Francos Rodríguez de Madrid acompañado de su esposa, Amparo Illana, los dos muy elegantes. Felipe González, líder del PSOE, lo hizo en solitario en un colegio del barrio de la Estrella, también de la capital, vestido con su icónica americana de pana. Santiago Carrillo (Partido Comunista) y Manuel Fraga (líder del Partido Reforma Democrática y exministro del Gobierno de Franco) acudieron a sus respectivas mesas con abrigo largo beis. Ironías del destino. Mucho más vestida votó Lola Flores, envuelta en uno de astracán con cuellos de visón.

Aprobada por las Cortes y ratificada por el pueblo español, el Rey sancionó la Constitución -la séptima en poco más de dos siglos y que dura hasta hoy- el miércoles 27 de diciembre de 1978; entró en vigor dos días después. Para la ceremonia de sanción de la Carta Magna celebrada en el Palacio de las Cortes, el rey Juan Carlos vistió uniforme de gran etiqueta de capitán general del Ejército de Tierra y la Reina, un sencillo vestido de raso rosa (el mismo color que eligió en el año 75 para la proclamación de su marido como Rey en el mismo espacio) por debajo de la rodilla y ajustado en la cintura con un fajín. El entonces Príncipe de Asturias, hoy Felipe VI, traje y corbata.

Cuando los Reyes y el Príncipe de Asturias entraron en el hemiciclo, a las once y media de la mañana, fueron recibidos con una gran ovación por los parlamentarios e invitados, puestos en pie. Antes ya habían brindado un sentido aplauso a los condes de Barcelona, que siguieron el acto desde la tribuna. Era la primera vez que don Juan entraba en el Congreso.

La tribuna de la nobleza fue, junto con la tribuna de prensa, la primera en llenarse. La duquesa de Alba, acompañada de su marido, Jesús Aguirre, entonces director general de Música, llegó al filo de las once "enfundada en una iridiscente chaqueta de un azul entre cobalto y gules", según reza la crónica de 'ABC' del día siguiente. También estaba por allí el presidente del Club Siglo XXI, Antonio Guerrero Burgos, "con su flamante uniforme de gala de coronel jurídico del Ejército". Las esposas de Carrillo y Tamames completaban la tribuna.

El Rey, a punto de firmar el documento, en presencia del príncipe Felipe. (EFE)
El Rey, a punto de firmar el documento, en presencia del príncipe Felipe. (EFE)

La crónica también destaca que la mayor parte de los parlamentarios cumplió con la etiqueta del momento, "con sus ternos oscuros recién planchados". La principal excepción fue Nicolás Redondo, con traje claro y camisa abierta. "Marcelino Camacho, embutido en un traje gris de tres piezas, parecía, en cambio, un conspicuo ejecutivo de la City londinense". Esta crónica, por cierto, la firmaba un tal Pedro J. Ramírez.

El protocolo se siguió a rajatabla. Solo lo rompió una anécdota protagonizada por el príncipe Felipe, que entonces tenía 10 años. Al final de su discurso, el presidente de las Cortes dedicó al Príncipe de Asturias unas palabras de agradecimiento, "que sabe acomodar -dijo- con disciplina la fragancia de sus pocos años a estos ritos solemnes". Entonces el rey Juan Carlos se volvió y sonrió a su hijo, que escuchaba atentamente las palabras del señor Hernández Gil. También la reina Sofía le miró sonriente. Felipe estaba tan asombrado y tan serio en su papel que el rey Juan Carlos tuvo que darle con disimulo una palmada cariñosa en la pierna.

De izquierda a derecha: el príncipe Felipe, la reina Sofía, el rey Juan Carlos y los condes de Barcelona. (EFE)
De izquierda a derecha: el príncipe Felipe, la reina Sofía, el rey Juan Carlos y los condes de Barcelona. (EFE)

Junto a los condes de Barcelona, en la tribuna reservada a la familia real también estaban las infantas Elena y Cristina, vestidas de rosa y con "tacón teenager". A su lado, las infantas Margarita y Pilar con sus esposos, Carlos Zurita y Luis Gómez Acebo, y el infante Don Luis Alfonso de Baviera y Borbón (nieto de Alfonso XII), que vestía uniforme.

Cuando terminaron los discursos, los Reyes y demás autoridades se trasladaron a la escalinata de las Cortes para presenciar un desfile en el que estuvieron representados los tres ejércitos. Don Juan, que siguió toda la ceremonia muy emocionado, ya sí pudo ponerse al lado de su hijo el Rey. Había estado lloviendo toda la mañana, pero en ese momento salió el sol.

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