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FAMILIA REAL ESPAÑOLA

La historia se repite: la difícil relación de Juan Carlos con el conde de Barcelona

Juan Carlos I y Felipe VI, dos reyes que sacrificaron a sus padres por el bien de la institución

Foto: El rey Juan Carlos, junto al conde de Barcelona. (CP)
El rey Juan Carlos, junto al conde de Barcelona. (CP)

La historia es cíclica, se repite, así lo aseguran los expertos en la materia. Y en el caso de los Borbón parece que también es así, al menos en lo que se refiere a las relaciones personales. La situación a la que se enfrenta don Felipe con su padre, el rey Juan Carlos, nos recuerda indudablemente a la que vivió el Rey emérito con su propio progenitor, el conde de Barcelona. Paralelismos entre ambas situaciones.

El hecho de que Franco eligiera a don Juan Carlos como sucesor en 1969 y no a don Juan, hijo de Alfonso XIII y heredero legítimo al trono español, creó un cisma familiar. La mala relación entre el dictador y el conde de Barcelona -con los manifiestos de Estoril y Lausana de por medio- provocó que el primero decidiera saltarse una generación y fijara sus ojos en Juanito, como lo llamaban, para ser el continuador de su legado.

 Don Juan Carlos y su padre. (Getty)
Don Juan Carlos y su padre. (Getty)

El ahora Rey emérito aceptó la decisión de Franco a pesar de las reticencias de su padre, y sin valor de decírselo a la cara, decidió mandarle una carta a Estoril. “Me resulta dificilísimo expresarte la preocupación que tengo en estos momentos. Te quiero muchísimo y he recibido de ti las mejores lecciones de servicio y de amor a España. Estas lecciones son las que me obligan como español y como miembro de la Dinastía a hacer el mayor sacrificio de mi vida y cumpliendo un deber de conciencia y realizando con ello lo que creo que es un servicio a la Patria, aceptar el nombramiento para que vuelva a España la Monarquía”, rezaba la misiva.

En la carta de respuesta de don Juan, escrita por Antonio García Trevijano, el conde de Barcelona recriminaba su actitud a su hijo: "Ni estoy de acuerdo, ni daré mi consentimiento nunca, ni aceptaré jamás que puedas ser rey de España sin el consentimiento de la Monarquía, sin pasar a través de la dinastía”. A pesar de las opiniones y reproches de su padre, don Juan Carlos cumplió con el cometido que juró ante Franco en 1969 y tras la muerte del dictador en noviembre 1975, se convirtió en rey de España, eso sí, sin el apoyo de su padre.

Sin embargo, y según la tradición borbónica, don Juan Carlos, a pesar de haber sido nombrado rey, no lo era en todos los derechos hasta que don Juan renunciara a ello. Y tras muchas conversaciones, el conde de Barcelona hizo lo que su hijo le pidió en 1977: renunció a sus derechos en una ceremonia íntima en Zarzuela. Eso sí, aunque su relación nunca fue la misma, a su muerte en 1993 don Juan Carlos decidió que fuera enterrado con honores de rey en El Escorial bajo el nombre de Juan III, con el que habría reinado de habérselo permitido.

Ahora, dos décadas después vemos cómo una situación paralela está sucediendo en Zarzuela, pero en este caso don Juan Carlos hace el papel de padre. Tras conocerse sus negocios, don Felipe ha decidido renunciar a la herencia de su progenitor y también dejarlo sin asignación real, poniéndole un cordón sanitario como el que les puso a Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina por el caso Nóos.

Juan Carlos I y Felipe VI, dos reyes que sacrificaron a sus padres por el bien de la institución.

Don Juan Carlos y don Felipe. (EFE)
Don Juan Carlos y don Felipe. (EFE)

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