50 años de la boda de la princesa Titi de Saboya: la misteriosa muerte de su marido
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50 años de la boda de la princesa Titi de Saboya: la misteriosa muerte de su marido

La hija más joven del último rey reinante de Italia, Humberto II, tuvo una vida desgraciada a la que se sumó el fallecimiento en extrañas circunstancias de su marido

Foto: Titi de Saboya, con su marido e hijos. (Alamy)
Titi de Saboya, con su marido e hijos. (Alamy)

El 1 de abril de 1970, la princesa María Beatriz de Saboya, hija de los reyes de Italia, Humberto y María José, exiliados en Portugal, se casaba por el rito civil con Luis Rafael Reyna, un diplomático argentino al que conoció cuando vivía en Suiza. Beatriz había tenido una vida disipada (que incluía varios intentos de suicidios) y algunos amoríos que no llegaron a buen puerto y que incluían un playboy italiano, Maurizio Arena, y un príncipe sirio de nombre Izef Abeb.

Su juventud fue tan extravagante que la escritora Maruja Torres la definía así en una artículo de 'El País': “Tuvo una juventud tipo Maria Schneider en 'El último tango en París', y me quedo corta, y que después desapareció del mapa y se llegó a decir que le habían practicado una lobotomía en una clínica psiquiátrica de Madrid”.

Si la denominada princesa rebelde pensó que contrayendo matrimonio la cosa se iba a calmar, estaba muy equivocada.

placeholder Titi, en algunas revistas de la época.
Titi, en algunas revistas de la época.

Titi y Luis se casaron por lo civil primero en Ciudad Juárez (México) y un año después en la ciudad argentina de Córdoba. Tuvieron tres hijos, de los cuales uno se precipitó por la ventana de su casa de la ciudad estadounidense de Boston en abril de 1994 cuando tenía 23 años, en un suceso que nunca pudo aclararse como fortuito o suicidio. Aunque peor final tuvo su padre...

Extrañas circunstancias

El 17 de febrero de 1999 era hallado sin vida el cuerpo de Luis Reyna Corbalán, “en circunstancias aún poco claras”. Ese fue el giro lingüístico empleado por los medios de aquella época para reflejar lo que la policía se había encontrado al llegar a la residencia en la que vivía el diplomático, que por aquel entonces tenía 60 años. El jardinero se había topado con el cadáver “en el baño de la residencia, desnudo, ahorcado con el cinturón de una bata de baño y con un cordón atado al pene”.

Para entonces la pareja llevaba un año divorciada: los problemas derivados por el suicidio de su hijo no habían hecho más que acrecentar la inestabilidad psicológica de la princesa. Esto se unía, al parecer, a su adicción al alcohol y a las diferencias de temperamento entre ambos.

placeholder Una imagen familiar. (Alamy)
Una imagen familiar. (Alamy)

La policía mexicana detuvo a un joven que trabajaba como chófer en la Universidad de Morelos, donde el fallecido daba clases de Derecho Internacional, y las primeras investigaciones indicaban que el homicidio había sido perpetrado por varias personas conocidas de la víctima, ya que no había signos de violencia o cerraduras forzadas. Los resultados de la autopsia confirmaron que Luis Reyna murió asfixiado y la policía apuntó a que se trataba de un crimen pasional.

Misterio sin resolver

Aunque, en un principio, la policía no pudo localizar a la princesa ni a su hija menor, Asaea, que también residen en la localidad, se supo después que estaban en Miami. Como publicaba el diario argentino 'Clarín' (Reyna había sido embajador de Argentina), entonces Beatriz se negó a viajar a México para identificar el cadáver y participar en las exequias de Reyna. De hecho, al velatorio asistieron apenas una veintena de personas, funcionarios del Gobierno local y profesores universitarios de la carrera de Derecho en su mayoría.

El propio diario titulaba el artículo “Silencio y misterio en el asesinato del ex diplomático”, y se jactaba de haber entrado en la residencia y haber visto que “adentro hay desorden, como si el recinto hubiera sido saqueado. En la sala casi no hay muebles... Solamente el dormitorio de la víctima aparece completo, pero totalmente revuelto. En una pared aparece una foto acompañado por el expresidente Raúl Alfonsín... Una más, junto a su ex esposa, luce la firma de la princesa María Beatriz con una cariñosa dedicatoria. Según los primeros informes periciales, el cuadro del crimen no era, precisamente, el que deja un ladrón: pese al desorden, no había huellas de violencia extrema ni cerraduras forzadas o vidrios rotos”.

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