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CUMPLE 80 AÑOS

María Gabriela de Saboya, la princesa a la que Franco vetó como reina de España

Hija de rey y nieta de reyes, siempre se ha manifestado muy poco partidaria de asumir las responsabilidades de la jefatura del Estado

Foto: La princesa María Gabriella de Saboya. (Getty)
La princesa María Gabriella de Saboya. (Getty)

Su fotografía ‘viajó’ de taquilla en taquilla por todas las estancias militares por las que pasó el príncipe ‘Juanito’ durante su periodo de formación militar (1955-1959), hasta ocupar incluso un lugar destacado en la alcoba de la Casita de Arriba (El Escorial), la primera ‘residencia oficial’ del futuro Rey de España.

Era la fotografía de la joven María Gabriela de Saboya (Nápoles, 1940), conocida en el entorno familiar como ‘Ella’, que hoy entra en el fantástico club de los octogenarios en activo y con buena salud, sin entrar en detalles.

‘Ella’ es hija del ‘Rey de Mayo’, Humberto II de Italia (que reinó del 9 de mayo al 12 de junio de 1946), el último monarca del país vecino. Fue precisamente en esas fechas de 1946, apenas tres meses después de cumplir los seis años, cuando tuvo que abandonar Italia junto con su madre, María José de Bélgica, y sus tres hermanos.

El barco de la Armada trasladó a la familia del Rey a Sintra, al sur de Portugal, localidad a la que llegaría días después el monarca destronado. Más tarde, toda la familia se estableció en Cascais, aunque al poco tiempo su madre se iría a vivir a Suiza.

Un amplio ‘club de royals’ en Portugal

‘Ella’ y sus hermanos crecieron con su padre, en un ambiente de mucha libertad. Y a diez minutos en coche de Estoril, donde ya se habían establecido (febrero de 1946) los Condes de Barcelona y sus cuatro hijos. Aunque, como ella mismo recordó recientemente en una entrevista que publicó el ‘Corriere della Sera’, por aquellos años coincidieron en Portugal un buen número de ‘royals’ en el exilio. Además de la familia Borbón y de los Saboya, por allí residían también familiares de los Habsburgo y de los Orleans, el propio Miguel de Rumanía o Simeón de Bulgaria…

Don Juan de Borbón, María de las Mercedes y sus hijos en una foto de 1947.(Cordon Press)
Don Juan de Borbón, María de las Mercedes y sus hijos en una foto de 1947.(Cordon Press)

María Gabriela de Saboya ha confesado que ella y sus hermanos crecieron en un contexto singular. “Cuando tienes que dejar un país, tu madre se va por un lado, tu padre por otro… Nosotros crecimos un poco perdidos”.

Amiga de la infanta Margarita

Siendo niña se veía frecuentemente con la infanta Margarita, la tercera de los cuatro hijos de los Condes de Barcelona, con la que entabló una gran amistad. Aunque sus ojos seguían los pasos de su hermano mayor, el rubio al que veía solo de vez en cuando, debido a sus largas estancias en otros países.

Como es sabido, el pequeño príncipe Juanito se quedó en un internado en Suiza, cuando su familia se trasladó a Portugal (1946), hasta que noviembre de 1948 viaja ya a España, si bien hay periodos —de vacaciones o no— en los que permanece en Estoril, consecuencia de las dudas y de las negociaciones que mantenía su padre con Franco.

Es durante esos años, siendo ellos aún muy niños, cuando ‘Ella’ y ‘Juanito’ comienzan a ser amigos. Una amistad que se afianza con el paso del tiempo y poco a poco se convierte en el típico amor de adolescentes, en el primer amor de la juventud.

“Íbamos al cine y al casino los domingos”

Así lo confesó ella misma en 2014: “Juan Carlos era muy simpático. Yo lo quería mucho. Íbamos al cine y al casino los domingos. Él no pasaba mucho tiempo en Portugal porque estudiaba en el Palacio de Miramar (San Sebastián), pero nos escribíamos muchas cartas”. (El príncipe Juanito se convirtió en Juan Carlos de Borbón cuando ya residía en España, por iniciativa del Régimen, para que públicamente se distinguiera de su padre, Juan de Borbón).

‘Ella’ es una apasionada de la historia, la pintura, el arte, incluso de la música, sobre todo de la música de Mozart. Hizo estudios universitarios en Ginebra, en el Liceo Italiano de Madrid y en l’Ecole du Louvre.

El Rey don Juan Carlos junto al general Franco (EFE)
El Rey don Juan Carlos junto al general Franco (EFE)

“No me gusta que la gente me imponga nada”

Hija de rey (el ‘Rey de Mayo’), nieta de Víctor Manuel III de Italia y de Alberto I de Bélgica, siempre se ha manifestado muy poco partidaria de asumir las responsabilidades de la jefatura del Estado. Se ha declarado “libre e independiente”. Incluso llegó a afirmar: “No me gusta que la gente me imponga nada. En las monarquías se impone mucho. Y hay que tragar. Si no, terminas como Lady Di”.

Sucede, sin embargo, que la sucesión de los acontecimientos en su adolescencia y en su juventud apuntaban precisamente lo contrario. La evolución lógica hubiera sido la de su matrimonio con el príncipe Juan Carlos de Borbón, heredero de los derechos dinásticos y firme candidato en aquellos años a suceder a Franco.

El príncipe se carteaba con unas cuantas amigas

Es verdad que el príncipe mantenía otras amistades y se carteaba con varias jóvenes. Con los años se ha confirmado, por ejemplo, su relación con Olghina Nicolis, condesa de Robilant, que es más de tres años mayor de él. Ella misma se ha referido a la relación que mantuvieron en el verano de 1956…

También se ha comentado su correspondencia con la hija de un miembro del personal de Villa Giralda y hasta con una joven brasileña que conoció durante su estancia en el ‘Juan Sebastián Elcano’ (1958).

Aunque el propio príncipe Juan Carlos consideraba que, cuando llegara el momento, lo más probable es que contrajera matrimonio con María Gabriela de Saboya, tal y como confesó por carta a Olghina en esos años.

Los ahora reyes eméritos, el día de su boda. (Casa Real)
Los ahora reyes eméritos, el día de su boda. (Casa Real)

“La princesa Sofía me ha hechizado”

Otra cosa es que el joven príncipe español no contara entonces con la aparición en su vida de otra joven, la princesa Sofía de Grecia y Dinamarca. La conoció en el crucero de la realeza europea, el Agamenón, que organizó la reina Federica en 1954, aunque sin más consecuencias.

Sin embargo, en 1958 coincidieron también en la boda de Isabel de Württemberg con Antonio de Borbón Dos-Sicilias. Y después de este encuentro, él comentó a alguno de sus amigos: “Ah, la princesa Sofía de Grecia. Ella me ha hechizado...”

Aunque fue más tarde cuando afianzaron su relación. Sucedió en agosto-septiembre de 1960, cuando el príncipe Juan Carlos y la princesa Sofía volvieron a coincidir, esta vez con motivo de los Juegos Olímpicos de Roma. Ambos participaban en las competiciones de vela, en Nápoles. Y allí tuvieron ocasión de reunirse las dos familias, en una cena celebrada en el barco griego Polemistis.

A partir de esa fecha todo fue muy rápido para el príncipe Juan Carlos y su futura esposa. De hecho, el Conde de Barcelona anunció el compromiso de matrimonio entre los dos jóvenes al año siguiente (septiembre de 1961).

La última aparición ‘oficial’ del príncipe y ‘Ella’

María Gabriela de Saboya había sido la acompañante del príncipe Juan Carlos en los Juegos Olímpicos de Roma. Pero esa fue la última aparición ‘oficial’ en público de ambos.

Es probable que ni el Conde de Barcelona ni su esposa, doña Mercedes, hubieran dado importancia alguna a la prolongada amistad de los dos jóvenes, porque se conocían desde la infancia y aparecían más como amigos que como novios. Eran ‘novietes’, como dijo ‘Ella’ al Corriere della Sera.

Fue pretendida por el último sha de Persial, Reza Pahlevi y por el rey Balduino de los belgas"

Y por lo tanto, la conformidad de los padres del príncipe a su relación con la joven, rubia, alta y sonriente italiana, era más en ese sentido —‘novietes’—, sin suponer que podría acabar en boda. De hecho, María Gabriela fue pretendida por otros. Entre ellos, de los que más se ha hablado es del último sha de Persia, Reza Pahlevi, a quien rechazó en 1957; y del propio rey Balduino de los belgas, quien muy probablemente fuera él quien muy discretamente la rechazara.

Los reyes Juan Carlos y Sofía, en un viaje a China en 1978. (Getty)
Los reyes Juan Carlos y Sofía, en un viaje a China en 1978. (Getty)

Franco toma cartas en el asunto

Pero fue Franco quien medió en el asunto… Fue ese mismo año 1960, cuando Franco recibió informes de uno de los colaboradores más próximos del príncipe, el comandante de Aviación García Conde, sobre las verdaderas intenciones de su posible sucesor con respecto a las jóvenes con las que se veía…

Y fue al mismo colaborador a quien transmitió Franco el criterio que debía mantenerse, por entender que el asunto era una cuestión de Estado.

Desde ese momento, el príncipe Juan Carlos confirmó algo que ya sabía: Franco quería que, por razones de Estado, su futura esposa fuese una princesa (de una familia real en el trono, se supone).

María Gabriela de Saboya tiene cuatro nietos y afirma que vive como siempre ha querido vivir"

Aunque él no consideraba el asunto ni urgente ni a corto plazo, como dijo por carta a uno de sus amigos: “Poco a poco, pausadamente, voy meditando y perfilando la chica que me guste. A lo mejor dentro de un año tengo novia, pero antes te aseguro que ni hablar del asunto. Quiero vivir y conocer mucho mundo aún, soy muy joven y tengo toda la vida por delante para casarme. ¿Para qué hacerlo tan pronto?”

Los ‘novietes’ se convirtieron en amigos

Tras el encuentro en Nápoles y las sucesivas visitas del príncipe Juan Carlos y sus padres a Grecia, María Gabriela de Saboya comprendió que su ‘noviete’ de toda la vida se había convertido en un buen amigo, sin más, aunque también para toda la vida.

Años después, ‘Ella’ acudía a las clases de l’Ecole du Louvre. Y fue en París donde conoció a Robert de Balkany (1931-2015), un arquitecto formado en Estados Unidos, promotor de los grandes centros comerciales en Europa. Él, nueve años mayor que ella, se divorció en 1966 y tenía dos hijas. Ambos se casaron en 1969 y en 1972 nació su única hija, María Isabel. Se separaron en 1976, aunque no formalizaron su divorcio hasta 1990.

Hoy, María Gabriela de Saboya tiene cuatro nietos y afirma que vive como siempre ha querido vivir: independiente y libre. Reside en Ginebra. Y está al frente de la Fundación Humberto II, dedicada a custodiar parte del legado de su familia.

Fermín J. Urbiola

Periodista y escritor

www.ferminjurbiola.com o en Facebook o en Twitter

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