Harry y Meghan, el drama oculto de su historia que podría condenarles de por vida
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Harry y Meghan, el drama oculto de su historia que podría condenarles de por vida

Meghan trató de adaptarse al mundo de Harry. No lo logró. Ahora es el príncipe el que se adentra en el mundo de Meghan. Pero ¿es feliz?

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El príncipe Harry y Meghan Markle, en una imagen de archivo. (Reuters)

“Sueños de una niña pequeña: ser princesa. Yo, por ejemplo, quería ser 'She-Ra, Princesa del Poder'… Tuve que pellizcarme para creer que estaba hablando por correo electrónico con una princesa de verdad”, escribió Meghan Markle en 2014 en su blog 'The Tig' como introducción a una entrevista que le realizó a la princesa Alia Al-Senussi de Libia.

'Ten cuidado con lo que deseas porque se puede convertir en realidad' es un proverbio que Meghan podría haber tenido en cuenta entonces... La duquesa de Sussex materializó su sueño el día que contrajo matrimonio con el príncipe Harry. Como todo aquel que entra a formar parte de una familia real, Meghan fue instruida para ser preparada para este tremendo reto que, meses más tarde, la sobrepasó.

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El entrenamiento para convertirse en un royal puede durar años. En el caso de Kate Middleton, este se aplicó con paciencia y de manera gradual. Pero Meghan tuvo poco tiempo para asimilar el cambio y todo lo que implicaba. Además de los estrictos protocolos, la exactriz tuvo que familiarizarse en tiempo récord con la cultura y la mentalidad de la sociedad británica y con un estilo de vida muy diferente al estadounidense.

placeholder Meghan Markle y el príncipe Harry, el día de su boda. (Getty)
Meghan Markle y el príncipe Harry, el día de su boda. (Getty)

El sueño de Meghan explotó delante de sus ojos. La presión mediática fue tan fuerte que no pudo soportarla. La duquesa no logró adaptarse al mundo de su esposo. Las críticas constantes de la prensa la afectaron hasta llegar al borde de la depresión, o al menos esta fue una de las razones principales que los Sussex argumentaron para justificar su salida de la Casa Real.

La pareja decidió entonces comenzar una nueva vida en Estados Unidos. Ahora era Harry el que estaba dispuesto a vivir un sueño junto a su mujer y su hijo Archie, dejando de ser miembro de la familia real. Ahora era Harry el que se adentraba en el mundo de Meghan.

El deseo de ser financieramente independiente y poder vivir con más libertad de movimientos le dio fuerzas para enfrentarse a su padre, el príncipe Carlos, a su hermano Guillermo y hasta a la mismísima Isabel II, con quienes intercambió una larga negociación para sentar las bases de un acuerdo que le permitiera hacer su sueño realidad.

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Isabel II y el príncipe Harry, en una imagen de archivo. (EFE)

Lo logró, pero una vez instalado en Los Ángeles, parece que Harry no termina de encontrar su lugar. Eso es, al menos, lo que podemos intuir si atendemos a las últimas declaraciones que Jane Goodall, la prestigiosa antropóloga y primatóloga, amiga de la pareja, ha realizado durante una entrevista en 'Radio Times'.

Al ser preguntada si había hablado en los últimos días con Harry y si sabía algo del nuevo proyecto de los Sussex, la fundación Archewell, a través de la cual van a canalizar sus obras benéficas, contestó: “No sé cómo va a planear su carrera, pero sí he estado en contacto, aunque creo que está encontrando la vida un poco difícil en este momento”. Goodall añadió que la nueva vida de Harry le estaba resultando "desafiante".

En Los Ángeles, Meghan tiene más claros sus objetivos. Además de trabajar en su fundación, sus planes incluyen retomar su carrera profesional como actriz. Sin embargo, Harry parece encontrarse algo más desubicado. Su vida ha estado vinculada siempre a su familia y a la institución de la Corona. Dentro de ella, el hijo de Carlos de Inglaterra siempre tuvo un papel muy definido y contó con todas las herramientas para no dar un paso en falso.

placeholder El príncipe Harry y Meghan Markle, en una imagen de archivo. (Reuters)
El príncipe Harry y Meghan Markle, en una imagen de archivo. (Reuters)

En Estados Unidos, Harry es más libre, sí, pero puede resultar lógico que lejos de su familia se sienta muy solo, no únicamente en lo referente al plano afectivo sino también al que le proporciona seguridad. Harry ya no camina debajo del ala protector de la Casa Real. Su libertad, esa a la que aún no está acostumbrado, le ha hecho cometer errores, como el de convertirse en víctima de una broma telefónica en la que habló sobre su familia. También le ha convertido en víctima de memes, fotografías trucadas antes impensables.

Harry necesita sentirse realizado, útil y respetado en su nuevo papel como celebrity. Meghan no pudo adaptarse al mundo de Harry. Ahora es el príncipe el que debe adaptarse al mundo de Meghan. ¿Terminará lográndolo o está la pareja condenada al fracaso en este sentido?

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