Los besos y la pasión de Fernando Gómez-Acebo, primo del Rey, en plena calle
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RECUPERA LA SONRISA

Los besos y la pasión de Fernando Gómez-Acebo, primo del Rey, en plena calle

Vanitatis ofrece en exclusiva estas fotografías, que dejan claro que el hijo pequeño de la infanta Pilar tiene, si no nueva pareja estable, al menos una nueva ilusión

Foto: Fernando Gómez Acebo y su amiga. (Lagencia Grosby)
Fernando Gómez Acebo y su amiga. (Lagencia Grosby)

El pasado 8 de enero, los hermanos Gómez-Acebo perdían a su madre, la infanta Pilar. La hermana del rey Juan Carlos hacía honor a su nombre y era el baluarte de la familia y el gran apoyo para sus cinco hijos. Pero especialmente para uno, Fernando, o Coco, como se lo conoce familiarmente, el más pequeño de todos. Hacia él se dirigían las miradas del entorno familiar tras la pérdida, preocupado por su estado de ánimo y por cómo afrontaría el no tener a su madre al lado.

Él aún vivía con ella en la casa familiar de Puerta de Hierro y, por tanto, era el que más apegado estaba a su figura. De hecho, tal y como pudo confirmar Vanitatis hace solo unas semanas, Fernando fue el más reticente a la hora de poner en venta la propiedad, ya en el mercado. Sin embargo, su estado de ánimo, por suerte, parece haber cambiado en estos seis meses.

Eso es, al menos, lo que muestran estas fotografías publicadas en exclusiva por Vanitatis, en las que vemos a un Fernando feliz. Y lo que es más importante, muy bien acompañado, por lo que intuimos que esta mujer que está junto a él en las imágenes tiene mucho que ver con esa sonrisa permanente que se ha instalado en el rostro del primo de Felipe VI.

Fernando Gómez-Acebo no puede disimular su felicidad. (Lagencia Grosby)
Fernando Gómez-Acebo no puede disimular su felicidad. (Lagencia Grosby)

Fuentes cercanas a la pareja aseguran que ambos están muy ilusionados, aunque no se trata de una relación estable, porque se encuentran, de momento, en las primeras etapas de su romance. Pero eso no ha impedido que Fernando y su misteriosa acompañante hayan pasado varias noches juntos en la casa familiar de Puerta de Hierro, en la que sigue residiendo Coco, saliendo de la misma por la mañana con total naturalidad.

Fernando y su chica hicieron una parada técnica para besarse. (Lagencia Grosby)
Fernando y su chica hicieron una parada técnica para besarse. (Lagencia Grosby)

Algunos días, el propio Fernando acerca en su vehículo a su amiga hasta su lugar de trabajo y vuelve a su casa, que, por otro lado, tendrá que abandonar cuando tenga unos nuevos dueños. Otros días, como el que se ve reflejado en estas fotos, prefieren pasar el día juntos, tomando algo en una terraza y dando un paseo, sin que falten apasionados besos en plena calle. Ni la fama de él ni su sangre azul le impiden mostrar su amor -o atracción, como poco- en público y no escatiman ni en abrazos ni en gestos de cariño.

La atracción entre ellos es innegable. (Lagencia Grosby)
La atracción entre ellos es innegable. (Lagencia Grosby)

A sus 45 años, el benjamín de la infanta Pilar tiene a sus espaldas dos matrimonios fallidos. El primero con Mónica Martín Luque, con la que se casó en noviembre de 2004 en una boda por todo lo alto a la que no faltaron don Juan Carlos, doña Sofía, los entonces Príncipes de Asturias -que se habían dado el 'sí, quiero' unos meses antes- y las infantas Elena y Cristina, acompañadas por Jaime de Marichalar e Iñaki Urdangarin, respectivamente.

En 2011, la pareja decidía poner fin a su matrimonio por incompatibilidad de caracteres, y aunque se dieron una segunda y hasta una tercera oportunidad, la cosa no acabó de funcionar. A Fernando no se le conoció ninguna pareja más hasta que en 2016 unas fotografías de su segunda boda aparecían en la portada de la revista '¡Hola!' para sorpresa de todos. La elegida era la periodista griega Nadia Halamandari, quien en el momento de las nupcias estaba embarazada de su primer hijo, Nicolás, el único vástago de Fernando.

Momentos de complicidad. (Lagencia Grosby)
Momentos de complicidad. (Lagencia Grosby)

Sin embargo, esa historia de amor tampocó tuvo final feliz y poco tiempo después decidían separarse. Ahora, el sobrino de don Juan Carlos parece tener de nuevo el corazón ocupado con esta joven que quizás vuelva a llevar al altar, ya por tercera vez, a Fernando.

La pasión por la caza de Coco

Aparte de los besos y arrumacos, hay otro detalle de las fotografías que llama poderosamente la atención, y es el mensaje que Coco lleva escrito en la parte trasera de su camiseta: "If God didn't mean for us to hunt, then why he fill the woods with meat?" ("¿Si Dios no quisiera que cazáramos, entonces por qué llenó el bosque de carne?"). Cabe recordar que la cinegética es una de las grandes pasiones del primo de Felipe VI.

La camiseta de Fernando Gómez-Acebo. (Lagencia Grosby)
La camiseta de Fernando Gómez-Acebo. (Lagencia Grosby)

David Rocasolano, primo de doña Letizia, le dedica varias páginas de su libro 'Adiós, Princesa' a Coco, contando además una supuesta conversación que mantuvo con él sobre la caza durante una fiesta celebrada en el Pabellón del Príncipe pocas semanas después de anunciarse el compromiso de los entonces Príncipes de Asturias. "Letizia escuchaba a Coco con su cara de telediario, fingiendo atención. Telma, que es la más frívola, soltaba risitas y estaba encantada. Érika y Antonio Vigo no daban crédito, pero fingían que sí. Y Patricia y yo procurábamos mantener una afabilidad distante, aunque teníamos que disimular los bostezos", escribe Rocasolano.

El primo real asegura que Fernando les comentó que su próximo plan era ir a cazar a Ucrania: "Me voy a cazar lobos allí unos días". "Yo ni siquiera sabía que se podían cazar lobos en ningún sitio. Ni que nadie tuviera intención de matar un lobo por placer en ningún lugar del mundo. Pero ya me había acostumbrado a escuchar excentricidades de parecido cariz en el entorno real", explica David. "Hay un hotelito por alllí", continuó Fernando, que no dudó en invitarlos: "Yo he estado bastantes veces antes. ¿Por qué no os venís? Podemos pasar unos días divertidísimos. ¡Venga! ¡Veniros, coño!".

"Aquella llamada desde los Mundos de Yupi nos dejó a todos estupefactos. Allí todos éramos trabajadores. Telma no tenía ni coche. Érika y Antonio sobrevivían malamente. Aquel viaje, al estilo que se mueve esta gente, tenía que resultar inasumible para nuestras economías plebeyas. Y a ninguno de nosotros nos había hecho nunca ningún mal un lobo como para desear matarlo. El bueno de Coco, por supuesto, no se daba cuenta de ninguno de estos factores, así que siguió insistiendo hasta que se cansó", termina Rocasolano.

La pareja. (Lagencia Grossby)
La pareja. (Lagencia Grossby)
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