Segundo día de la visita de Estado que están realizando los reyes daneses a Letonia y nos deja una imagen radicalmente opuesta a la que veíamos este martes por la noche en la cena de gala. Mary ha cambiado la tiara por una metralleta durante su visita a un campamento militar junto a Federico X, su vestido de gala por ropas informales y el suculento menú de la velada por comida de rancho.
La agenda de la pareja para esta segunda jornada en el país báltico ha comenzado con la visita a una escuela secundaria en la que han coincidido con alumnos de la misma edad que su hija Isabella, que cumplía 18 años el pasado abril. Una primera aparición que nos dejaba un nuevo look de la reina Mary, con una falda midi de vuelo como protagonista, combinada con una chaqueta burdeos y botas altas negras.
Los reyes daneses han compartido con los alumnos charla y café antes de tomarse una multitudinaria fotografía para el recuerdo, a petición del propio Federico, con la inmediata reacción de los estudiantes, que han rodeado a la pareja para coger la mejor posición en la imagen y poder salir junto a ellos. Por su parte, la pareja aparecía en este retrato más que unidos, puesto que el monarca no ha dudado en rodear con su brazo a su esposa por la cintura.
Los reyes Federico y Mary, en la escuela secundaria. (Cordon Press)
Pero la segunda jornada de esta visita de Estado nos ha dejado imágenes aún más curiosas en su siguiente parada, que ha llevado a los reyes Federico y Mary a un campamento militar. Porque a la australiana se le ha dado la oportunidad de empuñar un arma, regalándonos una imagen nada habitual. Al no ser las consotrtes titulares de la corona, no suelen tener un vínculo obligado con el ejército, aunque sí hemos visto recientemente a Máxima de Holanda, por ejemplo, con uniforme militar.
Un atuendo, precisamente, con el que también hemos visto al rey Federico. Por la naturaleza de la cita, el monarca se ha cambiado de ropa entre una visita y otra, sustituyendo el traje de chaqueta por un uniforme militar de camuflaje, haciendo que se le confundiera con el resto de internos. De esta guisa ha querido hacer la tradicional ofrenda al soldado desconocido junto a Mary, cita casi obligada para los reyes visitantes en los viajes de Estado.
Y aún ha habido más imágenes curiosas en esta visita al campamento militar, ya que los reyes daneses han compartido comida y comedor con los soldados, uniéndose a ellos en la cantina para almorzar. Sin distinciones de ningún tipo, se les ha ofrecido las mismas opciones que a los internos, decantándose los dos por lasaña, un bol de ensalada y algo de fruta.
Federico y Mary, en el comedor con el resto de soldados. (EFE)
Ellos mismos han llevado también sus bandejas, las típicas con diferentes compartimentos para los alimentos, los cubiertos, el vaso y el pan. Una situación que seguro le era muy familiar al rey Federico, puesto que él, siendo príncipe heredero también pasó una temporada en el ejército. En cambio, era menos habitual para Mary, aunque se la veía muy divertida y cómoda charlando con el resto de soldados.
De hecho, la pareja se separaba y se sentaba en diferentes mesas para poder así, entre los dos, conocer a más interno y saber algo más de su día a día y su vida en este campamento militar. Unas imágenes, desde luego, radicalmente opuestas a las que nos dejaba la cena de gala, y no solo por la ropa de Mary, sino porque se trataba de un encuentro marcado más por la cordialidad y la espontaneidad que por el protocolo.
La mañana terminaba con una pequeña intervención de la pareja ante los medios de comunicación desplazados a Letonia. Unas declaraciones en las que Federido y Mary revelaban que habían hecho una conexión con el cuartel Slagelse, donde se encuentra su hijo Christian, y habían podido saludarlo después de varios días sin hablar con él, lo que había sido toda una sorpresa para el príncipe.
Segundo día de la visita de Estado que están realizando los reyes daneses a Letonia y nos deja una imagen radicalmente opuesta a la que veíamos este martes por la noche en la cena de gala. Mary ha cambiado la tiara por una metralleta durante su visita a un campamento militar junto a Federico X, su vestido de gala por ropas informales y el suculento menú de la velada por comida de rancho.