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El 'sautoir' y la gran aguamarina que llevó la reina Fabiola de Bélgica en la boda de Felipe VI y Letizia, vendido por 180.000 euros
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NUEVO DUEÑO

El 'sautoir' y la gran aguamarina que llevó la reina Fabiola de Bélgica en la boda de Felipe VI y Letizia, vendido por 180.000 euros

La joya Art Decó de los años veinte, una pieza convertible que formó parte del joyero de la royal y de la que se perdió la pista tras su muerte, ha multiplicado por más de cuatro su precio de salida en subasta

Foto: La reina Fabiola de Bélgica, en la boda de los entonces Príncipes de Asturias. (Getty)
La reina Fabiola de Bélgica, en la boda de los entonces Príncipes de Asturias. (Getty)

Las joyas reales tienen algo de misterio por las historias secretas y familiares que esconden tras sus perlas. Algunas permanecen décadas guardadas en cajas fuertes; otras reaparecen, de forma inesperada, en el mercado. Es lo que ha ocurrido con una de las piezas más reconocibles del joyero de la reina Fabiola de Bélgica: el ‘sautoir’ Art Decó con una imponente aguamarina que lució en la boda de Felipe VI y Letizia y que acaba de ser adjudicado en subasta por 180.000 euros, multiplicando por más de cuatro su precio de salida.

La pieza, una demi-parure de los años veinte, salió a pujas en Madrid con una estimación inicial de 40.000 euros. Su resultado final confirma el valor material del conjunto, de alta calidad, y el interés que siguen despertando las joyas con pedigrí real y una historia documentada. En este caso, además, ligada a uno de los grandes hitos de la monarquía española reciente: la boda de los entonces Príncipes de Asturias en mayo de 2004.

El conjunto subastado está realizado en platino y responde plenamente al lenguaje geométrico propio del Art Decó. El collar, concebido originalmente como un largo 'sautoir', es una joya transformable: puede dividirse en tres brazaletes independientes, una versatilidad muy apreciada en la alta joyería del primer tercio del siglo XX. Está formado por eslabones calados y decorados con diamantes de distintas tallas —brillante antigua, holandesa y 8/8— con un peso total cercano a los 38,6 quilates.

placeholder El collar, los pendientes y el colgante de aguamarina que salen a subasta. (Ansorena)
El collar, los pendientes y el colgante de aguamarina que salen a subasta. (Ansorena)

A este collar se acopla un colgante de gran impacto visual formado por una aguamarina natural talla briolette fantasía de aproximadamente 120 quilates. Es, sin duda, el elemento más reconocible del conjunto y el que convirtió esta joya en una de las más comentadas cuando Fabiola de Bélgica la eligió para acudir al enlace en la catedral de la Almudena. Lejos de llevar el collar en su versión más larga, la reina optó entonces por una colocación más corta, con la piedra muy próxima al cuello, una preferencia estilística que mantuvo a lo largo de los años.

La demi-parure se completa con una pareja de pendientes largos, elaborados en oro amarillo y platino, que combinan cabujones de ónix, una hilera de diamantes, zafiros talla pentagonal y aguamarinas talla briolette, con un peso total aproximado de 24 quilates. Un diseño sofisticado, propio de una época en la que las joyas eran pensadas para adaptarse a diferentes momentos y usos. Todo el conjunto se acompañaba de su estuche original de la joyería A. Vega, con interiores de terciopelo y seda natural, un detalle que también suma valor para los coleccionistas.

Fabiola de Bélgica, nacida con el apellido Mora y Aragón, fue conocida por su gusto exquisito por las joyas y por una colección que combinaba piezas históricas con otras de diseño más moderno. Tras su fallecimiento en 2014, su joyero tomó caminos diversos. Parte de él permanece en la Casa Real belga y es hoy la reina Matilde quien lo luce en actos oficiales, con alguna aparición puntual de la princesa Elisabeth. Otras piezas, sin embargo, pasaron a manos privadas, incluidas ramas de su familia española.

No es la primera vez que joyas de la reina Fabiola reaparecen en el mercado tras años fuera del foco público. Algunas lo han hecho a través de ventas privadas; otras, en subastas internacionales que despertaron gran expectación. El ‘sautoir’ con aguamarina se suma ahora a esa lista de piezas que, tras formar parte del relato visual de una monarquía, inician una nueva vida lejos de los palacios.

Las joyas reales tienen algo de misterio por las historias secretas y familiares que esconden tras sus perlas. Algunas permanecen décadas guardadas en cajas fuertes; otras reaparecen, de forma inesperada, en el mercado. Es lo que ha ocurrido con una de las piezas más reconocibles del joyero de la reina Fabiola de Bélgica: el ‘sautoir’ Art Decó con una imponente aguamarina que lució en la boda de Felipe VI y Letizia y que acaba de ser adjudicado en subasta por 180.000 euros, multiplicando por más de cuatro su precio de salida.

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