De la complicidad entre Amalia de Holanda y la infanta Elena a tres looks muy distintos: los detalles de la cumbre royal en Aquisgrán
La inauguración de los Campeonatos Mundiales de Hípica en el Estadio de Aquisgrán ha dejado una de las imágenes más comentadas de la jornada: la de Amalia de Holanda compartiendo risas con la infanta Elena
La puesta de largo de los Campeonatos Mundiales de Hípica en el Estadio de Aquisgrán nos ha regalado una imagen que pocos esperaban: la de la princesa Amalia de Holanda compartiendo risas, confidencias y gestos de máxima complicidad con la infanta Elena desde las gradas. La primogénita de los Reyes eméritos y la joven heredera al trono se convirtieron en las grandes protagonistas de la jornada al dejar al descubierto una afinidad que pocos conocían, pero que cobra todo el sentido al recordar los estrechos lazos que unen a la joven de Orange con nuestro país.
Conviene recordar que, debido a las graves amenazas de seguridad que sufrió en Holanda, la princesa residió durante casi un curso entero en Madrid, desde donde continuó sus estudios a distancia en la Universidad de Ámsterdam. Un refugio en el que la Familia Real española se volcó por completo, tal y como agradeció públicamente el propio rey Guillermo Alejandro a don Felipe y doña Letizia en su última de Estado en abril de 2024.
"El año pasado, las circunstancias hicieron que residiera en Madrid. Y desde allí pudo continuar sus estudios. Todo ello fue posible gracias a la afectuosa dedicación de un gran número de sus conciudadanos y de sus Majestades. Fue una conmovedora prueba de amistad en un periodo difícil", aseguró el monarca. Aquellos meses de estancia en España sin duda sirvieron para estrechar lazos con toda la familia, incluida Elena, con quien comparte además una conocida pasión por el mundo del caballo y la competición desde muy temprana edad.
Pero Amalia de Holanda no solo derrochó cercanía con la duquesa de Lugo en las instalaciones alemanas. Ubicada justo al lado de Mary de Dinamarca, cuya reaparición supuso la gran sorpresa del evento al no figurar en su agenda oficial, la heredera al trono se mostró en todo momento atenta, cariñosa y muy conversadora con la reina danesa, demostrando la soltura, madurez y naturalidad con la que ya se desenvuelve en este tipo de cumbres internacionales junto a otras figuras como la princesa Benedicta de Dinamarca o Zara Tindall.
Esta cumbre royal dejó además una colorida estampa de estilos bien diferentes. La infanta Elena apostó por su inconfundible sello castizo. Atendiendo sonriente a los medios alemanes a su llegada, la hemana Felipe VI volvió a demostrar su singular gusto por la moda luciendo una chaqueta clara realzada por una llamativa flor roja en la solapa, pantalones estampados y un sombrero a juego junto a sus inseparables gafas de sol oscuras.
Por su parte, Amalia de Holanda lució un modelo blanco con rayas verticales verdes de la firma Nina Blancun, bolso en color verde de Elie Saab, salones a juego de Gianvito Rossi y unos pendientes desmontables de esmeraldas y diamantes que datan de 1896, que actualmente se encuentran en el joyero real, del que Máxima es la propietaria. La princesa llevaba también su reloj Catier, modelo Panthère.
Y entre las más elegantes estuvo Mary, con un dos piezas de estampado polka dot en tonos marrón y blanco con cuello cerrado, al más puro estilo 'Pretty Woman'. Lo combinó con unos peep-toes metalizados de Louboutin y bolso de Naghedi.
La puesta de largo de los Campeonatos Mundiales de Hípica en el Estadio de Aquisgrán nos ha regalado una imagen que pocos esperaban: la de la princesa Amalia de Holanda compartiendo risas, confidencias y gestos de máxima complicidad con la infanta Elena desde las gradas. La primogénita de los Reyes eméritos y la joven heredera al trono se convirtieron en las grandes protagonistas de la jornada al dejar al descubierto una afinidad que pocos conocían, pero que cobra todo el sentido al recordar los estrechos lazos que unen a la joven de Orange con nuestro país.