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Trucos para que tu piel no se resienta en invierno

Es cierto que en los países donde hace más frío las mujeres suelen lucir una piel no grasa, en la que los poros apenas se notan. No te hagas ilusiones.

Foto: Trucos para que tu piel no se resienta en invierno

Es cierto que en los países donde hace más frío las mujeres suelen lucir una piel no grasa, en la que los poros apenas se notan. Es más, se dice que las pieles de las monjas de clausura se mantienen más jóvenes debido a la falta de sol y al frío que pasan en el convento durante el invierno. Pero no te dejes llevar por estos datos, porque el frío puede hacer estragos en tu piel si no tomas las medidas necesarias. Las bajas temperaturas, el viento helado y los fuertes contrastes térmicos pueden producir sequedad, tirantez, pérdida de elasticidad e incluso agrietamiento de nuestro cutis. Toma nota de estos sencillos consejos y recuerda: "Winter is coming".

 

La hidratación, fundamental. Cuando el grajo vuela bajo hace un frío del carajo y más te vale apostar por una superhidratante que incluya glicerina que te ayude a absorber la humedad del aire, ceramidas que atrapen la humedad de tu piel y no la dejen escapar, y ácido hialurónico cuyas moléculas crean una barrera protectora contra la deshidratación. Y si tu piel tiende a resecarse normalmente, busca un sérum hidratante y aumenta su poder aplicando encima una crema de textura untosa para evitar que los ingredientes del sérum se evaporen.  

Gel hidratante B5, de SkinCeuticals. Ultra Facial Cream, de Kiehl's

• Exfolia tu piel, pero no te vuelvas loca con ello. Si no exfolias tu piel, las células muertas que se acumulan sobre la superficie apagarán la luminosidad natural de tus rostro. Pero si por el contrario te pasas con la exfoliación en los meses de frío, puedes acabar con la piel irritada. Por ello, limita la exfoliación a un día a la semana y utiliza exfoliantes suaves para ello. 

Exfoliante Suave de Avène

• La nutrición también es importante. Por eso deberías apostar por alimentos ricos en Omega 3. Este ácido graso ayuda a la piel a crear sus propios aceites hidratantes. Así que incorpora a tu dieta más pescado azul, como la anchoa, el salmón o el bacalao. Aunque ya no sean Navidades, come cangrejos, gambas y langostinos, otra buena fuente de Omega 3, y no te olvides de la yema de huevo y los frutos secos.

• Busca soluciones para mantener la humedad de tu hogar. Ve a lo más sencillo y si no tienes un humidificador, regálate uno ya. Una de las cosas que más reseca tu piel en invierno son las fuentes de calor seco como la calefacción. Por ello es básico para la salud de tu piel añadir humedad al aire de nuestras casas. Utilízalo en el dormitorio durante la noche y notarás los resultados por la mañana.

Humidificador de Muji

• Las mascarillas para dormir serán tu mejores aliadas. Vale, suena más un jaleo que otra cosa, pero la tecnología cosmética ha conseguido que las mascarillas se fijen a tu piel y no a tu almohada. Durante el sueño perdemos más agua de la que pensamos y este tipo de mascarillas nos ayudarán a retener la humedad natural de la piel.


Visible Difference, mascarilla de hidratación intensa de noche, de Elizabeth Arden

• No dejes de utilizar SPF. Recuerda siempre que incluso en invierno los rayos UV están presentes, así que no salgas de casa sin aplicar un protector solar con un índice de 30 o superior. ¿Suena a locura? Pues para nada; si ha llovido o si estás en un lugar en el que suele nevar, los rayos UV doblan su efecto debido al reflejo de la luz sobre el agua y la nieve que actúan como un espejo y aumentan el daño solar. Si eres de las que van a esquiar, apuesta siempre por la pantalla total.

Mountain Sun Cream de Piz Buin

Belleza
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