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Rosalía se quita las uñas acrílicas, aunque no de la forma más recomendable
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Bye garras

Rosalía se quita las uñas acrílicas, aunque no de la forma más recomendable

Las últimas fotografías de Rosalía han dejado ver que la cantante ya no luce sus características uñas extralargas y con esmalte acrílico

Foto: Rosalía, actuando en los Grammy de enero de 2020. (Getty)
Rosalía, actuando en los Grammy de enero de 2020. (Getty)

Si hay una parte imprescindible en el imaginario de Rosalía, esas son sin duda sus larguísimas uñas, siempre decoradas con imposibles diseños de nail art y a punto, sin el más mínimo desconchón, para poder moverlas con arte y conseguir un impacto total. Desde que la catalana saltara a la fama a nivel internacional, las manicuras XXL, elaboradas con acrílico y emulando la forma puntiaguda o coffin de una garra, se han convertido en una tendencia generacional. Mira las manos de una persona y podrás encajarla perfectamente en una década de la historia contemporánea. Aunque millennial por matemáticas, Rosalía es el perfecto icono de la generación Z, o centennial, y su manicura es el ejemplo.

Pero las uñas acrílicas, a pesar de permitir aumentar la longitud de la uña natural y conseguir que el esmalte dure perfecto varias semanas, conllevan una responsabilidad, más allá de su mantenimiento; cómo retirarlas. Con este tipo de esmaltado ocurre un poco como con los esmaltes de gel, secados con lámpara. Cuando pasadas unas semanas, la uña comienza a crecer y se aprecia muy marcado el contraste entre la uña natural y el esmaltado, es necesario quitar el gel. El único problema es que para hacerlo en condiciones, lo recomendado es acudir a un salón de manicura. Las capas selladas con luz y el acrílico adherido a la uña no se pueden arrancar simplemente, ni se borran con el simple paso de un algodón con acetona. El riesgo de quitarse la manicura acrílica en casa, como pudimos comprobar durante el confinamiento, es que nos arranquemos capas de nuestra propia uña. Clara Lago fue un ejemplo.

¿Qué tiene todo esto que ver con Rosalía? Como se puede ver sobre estas líneas, la reina de las uñas garra publicaba estos días una serie de fotografías en las que sus famosísimas uñas aparecían desnudas, mostrándonos una imagen de la cantante que nunca antes habíamos visto. Aunque la catalana se mostraba feliz y de vacaciones, con su cabello al natural y un maquillaje de lo más sutil, sus uñas cambiaban de un día para otro. En una noche con mariachis, Rosalía llevaba sus míticas uñas acrílicas con un diseño rectangular y un esmalte en tonos champán y al día siguiente no solo no había rastro de la manicura sino que sus uñas naturales parecían distintas. En el nacimiento, a ras de lúnula, se podían apreciar residuos, probablemente de las anteriores uñas acrílicas. Estos restos resultan muy complicados de retirar, más cuando, en vez de haber acudido a un salón a quitarse la manicura, se ha hecho un peligroso ‘do it yourself’ (DIY).

placeholder Detalle de la manicura de Rosalía. (Instagram @larosalia)
Detalle de la manicura de Rosalía. (Instagram @larosalia)

Además de lo curioso que resulta encontrar a Rosalía con las uñas sin esmaltar, algo desconchadas, sin brillo y cortas, descubrir que una de las precursoras de este tipo de manicuras también sufre esos momentos en los que las uñas acrílicas o de gel ya no están en perfecto estado y resulta imposible no caer en la tentación de quitarlas, por lo que sucumbe y las quita de una forma un tanto cuestionable, es toda una revelación.

En internet existe millones de tutoriales sobre cómo debe retirarse este tipo de esmaltes. Primero limar hasta eliminar el brillo, luego aplicar acetona pura directamente sobre la uña durante varios minutos y luego retirar con un palito de naranjo. La teoría está muy bien pero el riesgo es innecesario. En el caso de Rosalía, el proceso de retirada es distinto. La catalana lleva uñas acrílicas, postizos aplicados sobre la uña a través de un polímero en polvo y otros componentes químicos. Es decir, no vale con acetona. En cualquier salón de belleza las retirarán con un torno, prestando atención a la uña natural para no perforarla. Pero analizando las uñas de Rosalía, parece que la cantante, al comprobar que sus uñas habían crecido mucho y estando en medio de un paraíso playero en México, lejos de sus manicuristas de confianza, ha optado por 'arrancarlas'.

placeholder La manicura de Rosalía antes y después. (Getty/Instagram @larosalia)
La manicura de Rosalía antes y después. (Getty/Instagram @larosalia)

Cuando la uña natural ha crecido mucho, puede engancharse y comenzar a despegarse. En las imágenes, podemos ver que la cantante ha empujado sus uñas acrílicas desde el nacimiento hasta despegarlas. Aunque la uña de debajo no se vea bonita y queden residuos del acrílico, parece que Rosalía está bastante acostumbrada a hacerlo porque sus uñas no parecen rotas.

El truco de Rosalía para que no se note

Haciendo un análisis minucioso de algunos de los posts de la cantante, parece que Rosalía no solo deja descansar sus uñas entre acrílico y acrílico, sino que, para no perder su esencia ‘tra tra’, recurre a las press on nails. En el confinamiento descubrimos que una excelente alternativa al esmaltado tradicional de uñas podían ser las manicuras en sticker, simplemente pegadas con un adhesivo poco agresivo sobre la uña. Pero la otra gran revelación del 2021 han sido las press on nails, es decir, las uñas postizas de toda la vida. Tan simple como comprar un diseño, acomodarlo a la forma de la uña, colocar un poco del pegamento indicado para ello, presionar y disfrutar. Evidentemente no duran el tiempo que duran las uñas acrílicas, pero son una buenísima forma de cambiar a diario de uñas, longitud, forma y diseño, sin tener que gastar mucho ni acudir a un salón de manicura.

Si hay una parte imprescindible en el imaginario de Rosalía, esas son sin duda sus larguísimas uñas, siempre decoradas con imposibles diseños de nail art y a punto, sin el más mínimo desconchón, para poder moverlas con arte y conseguir un impacto total. Desde que la catalana saltara a la fama a nivel internacional, las manicuras XXL, elaboradas con acrílico y emulando la forma puntiaguda o coffin de una garra, se han convertido en una tendencia generacional. Mira las manos de una persona y podrás encajarla perfectamente en una década de la historia contemporánea. Aunque millennial por matemáticas, Rosalía es el perfecto icono de la generación Z, o centennial, y su manicura es el ejemplo.

Laca de uñas Esmalte de uñas Rosalía
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