El vestido reventón es el más sexy, descarado e imposible del invierno
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El vestido reventón es el más sexy, descarado e imposible del invierno

Descubre las características del vestido que quiere devolver a tu armario la sensualidad perdida

Foto: Imagen: Marcia.
Imagen: Marcia.

Pensábamos que ningún vestido podría ganar en sensualidad al naked dress, pero han sido dos las tipologías que se han impuesto dispuestas a subir la temperatura en la temporada más fría del año. Por un lado, el vestido G-String, ese que ya popularizó Beyoncé en la revista ‘Vogue’ al posar con un diseño de escote trasero tan acusado de Christopher John Rogers (sí: hablamos de la firma por la que apostó Kamala Harris en el acto inaugural) que mostraba el tanga (de Agent Provocateur) y que Kim Kardashian abrazó al enseñar la colección debut de Matthew Williams para Givenchy.

Después del G-String dress, llegó el vestido reventón, es decir: el peakaboo dress. Mientras que los dos anteriores podían llevarse con lencería especial, como la que han popularizado firmas como Commando (al fin y al cabo, cuando Rihanna se puso en los CFDA su ya famoso naked dress de Adam Selman lo hizo con braguitas de la marca), este tipo de vestidos no permiten llevar lencería. Los peakaboo no son los diseños idóneos para comidas familiares ni para acudir a la oficina, sino que parecen pensados para quemar la noche cuando la normalidad regrese.

También son perfectos para presumir en Instagram, que se ha convertido en el laboratorio en el que influencers y celebridades ya han probado las mieles de llevar el vestido más sexy de la temporada. Hasta que la normalidad se imponga, ensayan sus poses para dominar un vestido que no es fácil de lucir, pero que parece pensado para conseguir likes. La tendencia menos práctica y más sensual de la temporada ha logrado tal éxito que se ha extendido a otras prendas, y cárdigan y faldas ya se han encargado de mostrar la piel de quienes las llevan.

Los más aplaudidos son los cárdigan de Jacquemus, que tras su aparente sencillez y sus reducidas dimensiones, funcionan con maxifaldas coloridas o boyfriend jeans para rebajar el look. Si algo queda claro es que esta tendencia ha venido para recordarnos que entre tanto chándal y pijama no viene mal hacerle hueco en nuestro armario de vez en cuando a la sensualidad, y esta tendencia lo hace de una forma tan pretendidamente descarada y descuidada que es la fórmula perfecta para mostrar de más en tiempos en los que abogamos por mostrar menos.

¿Y si el vestido reventón, ese que parece que te queda pequeño tras unas Navidades de sobremesas generosas, fuera la clave para que la moda se libere tras meses de contención?

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