El truco de estilismo que está pasado de moda y que han utilizado Emily Blunt y Elle Fanning en los premios
Han perdido su vocación de objeto visible para convertirse en un recurso casi técnico, reservado a quienes saben que a veces es más importante el conjunto que el detalles
Hubo un tiempo —no tan lejano— en el que las plataformas dominaron alfombras rojas, photocalls y fiestas de altura. Eran el atajo perfecto para ganar centímetros sin sacrificar (en teoría) estabilidad, pero su reinado fue breve. El volumen excesivo de la suela, unido a una estética que empezó a percibirse más funcional que elegante, terminó por desterrarlas del armario de gala. Demasiado aparatosas, poco refinadas y, para qué negarlo, incómodas tras varias horas de pie. El veredicto de la moda fue claro: habían perdido sofisticación.
Sin embargo, la moda nunca sentencia nada de forma definitiva. Solo espera el momento adecuado para reescribir la historia. Y esa noche ha llegado en los Globos de Oro, donde varias actrices han recuperado —casi en secreto— ese truco de estilismo que dábamos por superado. Las plataformas vuelven, sí, pero lo hacen de forma estratégica, camufladas bajo vestidos largos y con una intención clara: estilizar la silueta sin renunciar a la presencia escénica que exige una alfombra roja.
Emily Blunt es uno de los mejores ejemplos. Vestida de Louis Vuitton, apostó por una silueta depurada, arquitectónica, de líneas limpias y minimalistas que pedían altura extra para no perder proporción. El vestido, impecable en su construcción, caía hasta el suelo con la precisión milimétrica que caracteriza a la maison francesa. ¿El secreto? Unas plataformas discretas, prácticamente invisibles, que le permitían alargar la figura sin alterar la armonía del conjunto. Solo un leve descuido —un movimiento, un paso mal calculado— dejaba entrever la suela, recordándonos que ese recurso “pasado de moda” seguía ahí, cumpliendo su función.
Emily Blunt (REUTERS Mike Blake)
Elle Fanning, fiel a su aura etérea, optó por un vestido de Gucci que jugaba con la delicadeza y el brillo, acompañado de joyas de Cartier que reforzaban ese imaginario de sofisticación clásica. A primera vista, todo parecía flotar: el tejido, la silueta, incluso su forma de caminar. Pero bajo ese efecto casi irreal se escondía el mismo truco. Las plataformas, ocultas bajo el largo del vestido, aportaban la altura necesaria para que la caída del diseño fuera perfecta y para que la actriz ganara presencia sin perder ligereza visual. En su caso, el contraste es aún más interesante: un calzado históricamente asociado al exceso dialogando con una estética romántica y refinada.
Elle Fanning (Getty Images)
Robin Wright se sumó la pasada edición a esta recuperación silenciosa. Con un estilismo sobrio, elegante y sin artificios, demostró que las plataformas no son exclusivas de looks maximalistas ni de apuestas arriesgadas. En su caso, el calzado cumple una función puramente estructural: sostener la silueta, elevarla y acompañar la fuerza del vestido. De nuevo, no estaban pensadas para ser vistas. Y, sin embargo, en algún ángulo, en alguna fotografía, se dejaron ver.
Robin Wright (Getty Images)
Ahí está la clave de esta tendencia rescatada: ya no se trata de presumir de plataformas, sino de utilizarlas como herramienta. Las actrices las esconden deliberadamente bajo vestidos largos porque saben que el protagonismo debe recaer en el diseño, no en el calzado. Pero basta un descuido para que el truco quede al descubierto, confirmando que la alfombra roja sigue siendo un laboratorio de estilismo donde nada es casual.
Hubo un tiempo —no tan lejano— en el que las plataformas dominaron alfombras rojas, photocalls y fiestas de altura. Eran el atajo perfecto para ganar centímetros sin sacrificar (en teoría) estabilidad, pero su reinado fue breve. El volumen excesivo de la suela, unido a una estética que empezó a percibirse más funcional que elegante, terminó por desterrarlas del armario de gala. Demasiado aparatosas, poco refinadas y, para qué negarlo, incómodas tras varias horas de pie. El veredicto de la moda fue claro: habían perdido sofisticación.