Ayer por la noche, con Madrid todavía comentando el desfile de Johanna Ortiz, el Club Metropolis se llenó de gente que no quería perderse el siguiente plan. Más que una fiesta al uso, era ese tipo de cita a la que todo el mundo quiere ir durante la semana de la moda: caras conocidas, estilismos pensados pero sin esfuerzo y la sensación de que ese es 'the place to be'.
La cita arrancó a las 20:30, aunque desde bastante antes ya se intuía el ambiente en la puerta. Tacones altos, vestidos de cóctel y algún guiño evidente al universo de la diseñadora, volúmenes, estampados, hombros al descubierto, bajo un lema que funcionaba casi como declaración de intenciones: 'Puro capricho'. Un nombre que no solo hablaba de la fiesta, sino también de la relación que Ortiz ha construido con Madrid en los últimos años.
Dentro, la escena era exactamente la esperada: música continua, copas en movimiento y grupos que se formaban y deshacían con rapidez. Más que un evento, parecía una reunión ampliada de un mismo círculo, todo organizado por la agencia de Johanna en España, Flair Studio.
Esi Seilern, Elizabeth Von der Geltz y Vega Royo Vilanova (Lucía Yanguas)
Y, en cierto modo, lo era. Porque muchos de los asistentes no estaban ahí solo como invitados puntuales, sino como parte de una clientela fiel que ha seguido a la diseñadora colombiana desde sus primeras ventas casi privadas, cuando hacerse con una de sus piezas implicaba entrar en un circuito único.
Laura Williamson de Johanna Ortiz y Sassa Hannover (Lucía Yanguas)
Ese recorrido explica bastante bien el ambiente de anoche. Hay marcas que llegan a una ciudad y otras que terminan integrándose en ella. En el caso de Johanna Ortiz, lo segundo empieza a ser evidente.
Laura Vecino (Lucía Yanguas)
Su presencia en Madrid ya no se percibe como algo externo o exótico, sino como una extensión lógica del propio ecosistema, especialmente en ese segmento donde la moda, la vida social y cierta idea de lujo relajado conviven sin demasiadas fricciones.
Eugenia Osborne (Lucía Yanguas)
Entre los asistentes, nombres habituales de este tipo de encuentros: Beltrán Gómez-Acebo, Andrea Pascual, Ana María Chico de Guzmán, Juqui Suárez de Lezo, Sassa Hannover, Marta Barroso o Alejandra Bustamante, que se movían con naturalidad entre saludos, conversaciones y algún que otro comentario sobre el desfile de la noche anterior.
Elizabeth Von der Goltz, Catalina Londoño ( CFO JO), Roopal Patel, Laura Williamson
Porque, aunque la fiesta tenía entidad propia, el tema de fondo seguía siendo la colección presentada apenas unas horas antes.
Patricia Sañes, Johanna Ortiz y Ana Cristina Portillo (Lucía Yanguas)
Las fotos, que hemos visto en redes sociales y lo que se veía en la sala, confirmaban esa continuidad: tejidos fluidos, siluetas pensadas para el movimiento, y ese equilibrio entre sofisticación y desenfado que Ortiz maneja bien y que encaja especialmente con el gusto madrileño más social.
No había sensación de disfraz ni de exceso, algo que en este tipo de citas suele marcar la diferencia.
Las hermanas Peralta, Rocío Gómez Pineda y Marieta Yanguas de Flair Studio(Lucía Yanguas)
La noche avanzó sin grandes momentos programados, lo cual también formaba parte de su encanto. Solo música, conversaciones y la idea de que, por unas horas, el Club Metropolis concentraba a una parte muy concreta de la ciudad: la que consume moda, la que la comenta y, sobre todo, la que la compra.
Bárbara Pan de Soraluce, Mer Bohoquez y las Peralta (Lucía Yanguas)
Al final, más que celebrar un desfile, lo que se celebraba era algo más difícil de construir: pertenecer a un circuito. Y en eso, Johanna Ortiz, al menos anoche, jugó en casa hasta la madrugada.
Ayer por la noche, con Madrid todavía comentando el desfile de Johanna Ortiz, el Club Metropolis se llenó de gente que no quería perderse el siguiente plan. Más que una fiesta al uso, era ese tipo de cita a la que todo el mundo quiere ir durante la semana de la moda: caras conocidas, estilismos pensados pero sin esfuerzo y la sensación de que ese es 'the place to be'.