No siempre es posible viajar a los destinos soñados, pero eso no significa renunciar a paisajes espectaculares y experiencias memorables. Del mismo modo que existen réplicas de monumentos icónicos repartidas por el mundo, tampoco hace falta cruzar el Atlántico hasta Perú para contemplar un enclave que recuerda al mítico santuario inca. En España, concretamente en Tenerife, se encuentra el conocido como “Machu Picchu español”: el caserío de Masca.
Ubicado en el noroeste de la isla, dentro del macizo de Teno, Masca es uno de los enclaves más singulares del archipiélago canario. Declarado Lugar de Interés Etnográfico e Histórico, este pequeño asentamiento rural se alza a unos 680 metros sobre el nivel del mar y apenas cuenta con alrededor de 80 habitantes. Su arquitectura tradicional, adaptada con discreción al turismo local, permite disfrutar de un entorno que combina tranquilidad, autenticidad y una belleza natural difícil de igualar.
El pueblo similar a Machu Picchu. (Islas Canarias)
El sobrenombre de “Machu Picchu español” no es casual. Anidado entre montañas abruptas y protegido por profundos barrancos, el caserío parece suspendido en el tiempo. Sus acantilados escarpados, la vegetación frondosa y las casas que se integran en la ladera evocan paisajes andinos. Todo ello dentro del Parque Rural de Teno, un área protegida que conserva uno de los entornos más impresionantes de la isla.
El gran atractivo para los amantes de la naturaleza es el Barranco de Masca, considerado por muchos como una de las rutas de senderismo más espectaculares de España. El recorrido, de unos cinco kilómetros solo de ida, conecta el pueblo con el mar a través de un sendero que puede durar entre tres y cuatro horas. Eso sí, no es una excursión apta para todos: se requiere muy buena condición física y es obligatorio llevar calzado de montaña cerrado, casco y al menos 1,5 litros de agua por persona. El acceso está regulado y tiene un coste aproximado de 40 euros para adultos y 20 euros para niños.
Estampa de este paraíso. (Islas Canarias)
Además de su vertiente natural, Masca ofrece vistas privilegiadas al Atlántico y, en días despejados, a las islas de La Gomera y La Palma. Los visitantes pueden recorrer sus calles estrechas, adquirir productos artesanales y degustar la gastronomía local en pequeños establecimientos que mantienen el carácter tradicional del lugar. Lejos del turismo masivo de otras zonas de Tenerife, el caserío se presenta como un refugio para quienes buscan una experiencia más genuina.
Llegar hasta Masca forma parte de la aventura. La mayoría de visitantes accede desde Santiago del Teide o Buenavista del Norte a través de la carretera TF-436, famosa por sus curvas pronunciadas y sus miradores panorámicos. Para quienes no disponen de vehículo propio, la línea 355 de autobús conecta ambos municipios atravesando el pueblo, con un coste aproximado de 1,50 euros por trayecto.
No siempre es posible viajar a los destinos soñados, pero eso no significa renunciar a paisajes espectaculares y experiencias memorables. Del mismo modo que existen réplicas de monumentos icónicos repartidas por el mundo, tampoco hace falta cruzar el Atlántico hasta Perú para contemplar un enclave que recuerda al mítico santuario inca. En España, concretamente en Tenerife, se encuentra el conocido como “Machu Picchu español”: el caserío de Masca.