El Príncipe Gitano: 10 años en una residencia, tras una vida de dolor y gloria
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UNA GRAN ESTRELLA

El Príncipe Gitano: 10 años en una residencia, tras una vida de dolor y gloria

Enrique Castellón Vargas ha fallecido víctima del coronavirus, según ha desvelado su hija, Lola Castellón, y deja un notable legado artístico

placeholder Foto: El Príncipe Gitano, en una de sus actuaciones. (RTVE)
El Príncipe Gitano, en una de sus actuaciones. (RTVE)

En el imaginario colectivo quedará siempre su versión de 'In The Ghetto', célebre canción de Elvis Presley, que fue redescubierta por las nuevas generaciones en ocasiones desde la ironía, pero siempre desde el cariño y el respeto por un artista que triunfó en el Olympia de París, como a él le gustaba recordar en sus entrevistas, y tuvo una impronta tan fuerte que resulta inimitable, lo que no es habitual poder decir de un artista. El Príncipe Gitano fue único e irrepetible.

Él mismo, en 1978, en el programa 'Cantares' de Lauren Postigo, se definía sin falsa modestia: "Yo soy un artista, que Dios me dotó de una personalidad muy grande. No sé si soy mejor o peor que nadie. Ser artista se nace, no se hace. Nací artista. Artista soy. Tengo mi nombre. Yo no solo soy conocido en España, también en Europa, en América, incluso en Japón. Artistas que han venido de allí me han dicho que las chicas van con mis discos debajo del brazo y que se creen que soy príncipe de verdad, que soy el príncipe de los ojos verdes".

Ha sido su hija, Lola Castellón, quien confirmaba la triste noticia a Europa Press: su padre ha fallecido víctima del Covid-19 en la residencia La Paz de Mandayona, en la provincia de Guadalajara, donde vivía desde hace diez años. Apartado por completo de la vida pública desde hacía algunos años más, el artista, que ha fallecido a los 88 años de edad (otras fuentes estiman que tenía 92), estuvo casado con su novia de juventud, María Gómez Martín, con la que tuvo tres hijos, y deja tras de sí una estela de leyenda, no en vano dio grandes oportunidades a otras grandes estrellas de la época, y como publica el periodista Manolo Román, que le conoció en la intimidad, hasta Rita Hayworth se quedó prendada de su atractivo físico.

placeholder Enrique Vargas, en una actuación entre amigos en los años 60. (EFE)
Enrique Vargas, en una actuación entre amigos en los años 60. (EFE)

El artista, que debutó a los 14 años en el teatro Calderón de Madrid en un espectáculo con Lola Flores, fue el primero en interpretar el 'Porompompero', que encumbraría a Manolo Escobar, también desechó de su repertorio 'Tengo miedo', que agigantaría Rocío Jurado, y fue el artífice de 'Obi, Oba, cada día te quiero más', que años más tarde alcanzaría una dimensión universal de mano de los Gipsy Kings, que sí supieron capitalizar un éxito que ahora más que nunca debemos reivindicar para hacer, al menos, justicia poética.

placeholder Dolores Vargas, la Terremoto. (EFE)
Dolores Vargas, la Terremoto. (EFE)

La vida artística de Enrique Castellón Vargas, que era su verdadero nombre, estuvo íntimamente ligada a la de su hermana, Dolores Vargas, la Terremoto, quien fallleció víctima de una leucemia el 7 de agosto de 2016, en el Hospital General de Valencia, donde llevaba unos días hospitalizada. Al igual que su hermano, también llevaba mucho tiempo apartada de la música, aunque en su caso fue por motivos diferentes. Cuando en 1987 murió su marido, la célebre intérprete de 'Achilipú' decidió apartarse de todo y solo cantaba en la iglesia, como manifestaba su hermano, el guitarrista Juan José Castellón Vargas para confirmar su muerte, aunque, al parecer, había recibido ofertas muy suculentas para regresar y cantar, además, con otro de los reyes de la rumba catalana, Peret.

Dolores había interpretado sus primeras canciones junto a su hermano Enrique, quien, paradójicamente, y pese a tener más que notables logros, no tiene ni entrada de Wikipedia. El artista, que alcanzó una enorme dimensión internacional, lo que atestigua su paso por el emblemático programa de televisión de Ed Sullivan en Estados Unidos, era carne de escenario y su carrera no estuvo ni planificada ni obedecía a estrategias de marketing. Aunque una de sus grandes vocaciones era ser torero, no fue esta la profeisón en la que logró abrirse camino, sino la música, que también le abrió las puertas del cine, donde intervino en títulos como 'El alma de la copla', 'El milagro del cante' y 'Españolear'.

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