Blas Cantó: "Me acabo de comprar una casa, si fuera derrochador no habría podido"
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ENTREVISTA

Blas Cantó: "Me acabo de comprar una casa, si fuera derrochador no habría podido"

Nuestro representante en Eurovisión ha publicado el libro 'Historia de una estrella sin nombre', en el que hace un repaso muy emocional a su vida

placeholder Foto: Blas Cantó, en una imagen de archivo. (Cordon Press)
Blas Cantó, en una imagen de archivo. (Cordon Press)

Este 2020 no está siendo sencillo para Blas Cantó, porque el pasado mes de mayo fallecía su padre a los 49 años, y se canceló la edición de este año de Eurovisión, un proyecto de enorme trascendencia para él y con el que siempre había soñado. En el lado positivo de estas dos noticias está el que pudo despedirse en paz de un progenitor con el que no había tenido una buena relación y que la canción con la que iba a competir, 'Universo', se ha convertido en un éxito.

Blas acaba de publicar su primer libro, 'Historia de una estrella sin nombre' (Ed. Martínez Roca), en el que se desnuda emocionalmente, y se prepara ya para representar a España en el certamen musical en la edición del año que viene: "Estoy muy contento, porque me da la oportunidad de hacer algo distinto, somos mucho más que una canción. Tengo muchas ganas de crear". El artista murciano de 28 años es también muy consciente de la severidad de las críticas a las que se enfrentará en los próximos meses: "Hay que aprender de los errores y de los errores de escuchar más de la cuenta. Este año cometí ese error, pero no lo volveré a hacer, porque el que vas a ir a defender la canción eres tú".

PREGUNTA: ¿De dónde nace la necesidad de publicar 'Historia de una estrella sin nombre'?

RESPUESTA: He escrito durante muchos años, no solo canciones, y curiosamente no he tenido un diario. Cuando me lo propusieron las chicas de Planeta me pareció una buena idea porque uno no siempre tiene tiempo en las entrevistas de contar todo lo que piensa. Después de veinte años trabajando en la música y vivir tantas cosas distintas he querido recopilar algunos de mis pensamientos. No sé si habrá una segunda parte, pero de momento me he desquitado.

P: Como no podía ser de otra manera, la separación de Auryn es crucial en el libro. Hace unos días declarabas en 'La resistencia' que tus compañeros te debían dinero. ¿Cómo ha quedado vuestra relación? ¿Hay algo que resolver?

R: Lo que haya que resolver tendrá que ser en el escenario. Tenemos que hacer un reencuentro no solo pensando en nosotros, sino en toda la gente que nos hizo llegar hasta ahí. Sería bonito hacerlo dentro de unos años. Por otro lado, cuando vas a la televisión y juegas, bromeas, luego te expones a que cualquier titular sea descontextualizado. Si me deben algo, será de alguna cena -concluye, riendo-. Es muy guay haber formado parte de Auryn. Lo que no lo fue, sin embargo, fue el proceso de después porque una despedida siempre es dolorosa. Además, a partir de ese momento te planteas hacia dónde va a ir tu vida y qué vas a hacer. Tuve suerte de poder enlazar un proyecto con otro y me sentí un privilegiado. Lo malo es que llegó el cansancio, la ansiedad y el miedo, porque estaba solo, sin los Auryn a mi alrededor.

P: En cuanto al dinero, afirmas que nunca le has dado importancia, que prefieres invitar tú a cenar a que te inviten y que cuanto más ganas, más gastas. ¿Has sido mal administrador?

R: Ser espléndido tiene sus cosas buenas y malas. Las buenas es que lo disfrutas y las malas es que cuando alguien te decepciona tienes que asumir que lo hiciste con todo tu cariño en ese momento. No cabe el reproche. Soy derrochador en su justa medida. Si lo hubiera sido tanto como algunos pueden pensar, no tendría ahora mismo una estabilidad económica con la que pagar mi casa, en la que me he metido hace un mes.

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P: En el libro cuentas que vivías de alquiler, así que esto es noticia...

R: Sí, porque esa parte la escribí hace un tiempo y se cumple el deseo que contaba en él, tiene jardín para que los perritos puedan correr y puedes desconectar de la ciudad. Conseguirlo ha costado mucho trabajo. No es llegar a Auryn, hacerte popular y ganar dinero. Llevo guardándolo desde que tengo siete u ocho años. Hay que saber administrarlo, porque lo mismo que viene se va. Y el vehículo para que llegue han sido las canciones.

P: Cuentas que tu madre, cartera de profesión, tuvo que hacer enormes sacrificios, también materiales, por ti. ¿Sientes que la has recompensado suficientemente?

R: ¡Sí, claro! Pero no tendría cosas en este mundo para recompensarla. La única manera sería emocional porque material no habría nada más grande. Valoro muchísimo el papel que ha ocupado en mi vida y se me llena la boca cuando hablo de ella. Mi madre me tuvo con 19 años, no tenía una carrera ni estabilidad emocional. Tuvo que vivir un proceso difícil hasta alcanzarla. Ahora es funcionaria, porque se sacó las oposiciones con ventipocos. Estuvo veinte de cartera, recorriendo de 14 a 17 kilómetros caminando. Además, tenía un problema en los pies, pero la operaron y quedó peor. Por eso se cambió de ministerio y ahora está en una oficina haciendo DNI. La admiro muchísimo.

P: Cuando escribiste el libro no había muerto tu padre y asegurabas que lo habías intentado todo para tener una relación con él, pero fue imposible. ¿Te dio tiempo a cerrar esas heridas? ¿Te pudiste despedir bien de él?

R: Sí, había que cerrarlo. Fíjate, que se cancela Eurovisión y coincide que yo estoy allí, fue muy bonito para despedirse. El círculo se ha cerrado y allá donde esté verá lo que vamos haciendo y espero que me ayude.

placeholder Blas, en una actuación el pasado mes de febrero. (EFE)
Blas, en una actuación el pasado mes de febrero. (EFE)

P: Tengo la sensación de que eres muy severo contigo mismo, incluso muy duro. Afirmas que eres rencoroso, pero que has conseguido domarlo. No se corresponde esa idea con la imagen pública que proyectas.

R: Conforme estaba en el escenario, he ido haciéndome como persona, he podido moldearme a través de la industria y eso es difícil. Ser políticamente correcto tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Por eso he escrito esto, me he permitido ser rebelde y tener un vocabulario que no uso nunca, porque me gusta que la gente se sienta bien cuando hablo. En privado todos somos de mil maneras, pero en público si quieres aportar cosas bonitas, tienes que hablar bien. Por eso, me gusta en este libro ser quien no me permito ser en mi día a día. Ser perfeccionista es una pasada, porque lo llevas hasta casa, te puede volver loco. Darme la posibilidad de ser imperfecto es un logro para mí.

La importancia de un buen psicólogo

P: No todo el mundo reconoce abiertamente ir al psicólogo por miedo a ser estigmatizado. ¿Cuándo recurriste a uno por primera vez y qué es lo más transformador que has vivido de esa experiencia?

R: La primera vez fue con ocho o nueve años. Creo que volví cuando tenía unos 14 y cuando estaba en Auryn, con 20. Después de todo lo de 'Tu cara me suena' también he regresado. Hay etapas de tu vida en las que hay que ordenar cosas. No es tan fácil gestionarte a ti mismo. Hace poco se suicidó el padre de una amiga mía y no te lo explicas. Era persona superalegre, que quería a su familia, sin ninguna deuda, aparentemente sin problemas. Quizás había algo que no había dicho y quería dejar de sufrir. Me parece importante hablar a tiempo, tenemos que decir lo que pensamos. Hay mucha gente discriminada a diario por su raza, su sexo, religión... No solo está la lucha externa, el defenderte, el decirle a alguien que no se meta contigo, también la interna, ordenar esas ideas con un profesional. Es posible que al primer psicólogo que vayas no sea el que te encaje y que tengas que ir a varios hasta que encuentres el tuyo.

P: Admites que te persiguen la ansiedad y el sueño de mala calidad. ¿Has logrado remediarlo?

R: ¡Sí! Es importante tener un buen colchón. -contesta, entre risas-. Hay cosas que no cuento en el libro porque no me da para tanto, pero hasta hace no mucho tenía pesadillas en las que me perseguían e intentaban matarme. ¡Dios mío! Era abrumador levantarte y pensar que tu cabeza podía generar tanto conflicto. Es muy importante dormir bien porque si no es así, luego te levantas y tienes el día horrible. Ahora estoy en una buena etapa en ese sentido. Tengo sueños lindos y cuando no los tengo, estoy tranquilo.

P: Mantienes que con 19 años te comportabas como si tuvieras 40. ¿Qué dejas para cuando llegues a esa edad?

R: Ahora estoy yendo a más edad todavía. Soy muy tranquilo y aunque me gusta agarrar el coche e irme a todas partes, soy un chico de mi casa. Me gusta ser así. No me gusta demasiado salir de fiesta.

placeholder Auryn, con la cantante Anastacia. (EFE)
Auryn, con la cantante Anastacia. (EFE)

P: Subrayas que no tomas apenas alcohol y que no has probado las drogas.

R: A algunos les puede parecer aburrido, pero hay muchos cantantes que se han muerto con 27 años o 30 por sus excesos. Admiro a la gente que sobrevive a eso. No es que no admirara a Amy Winehouse o a Whitney Houston, que eran dos estrellas con un talento desmesurado. Admiro más aún a los que se han mantenido alejados de ciertas cosas. Sé que no es fácil, que hay gente que cae y es admirable los que consiguen salir. No quiero que se malinterprete y quiero que pongas esto con cuidado, pero admiro más a los que nunca caen. Es increíble la carrera de Michael Bublé o Céline Dion, que estuvieron siempre alejados de las drogas. A veces parece que cuanto más bebes o más te drogas eres más cool, pues a mí no me importa no ser cool. Sigo ingresando dinero en mi cuenta, tengo una casa maravillosa, una famiia increíble y estoy bien.

P: "Ser libre es que nadie me pregunte con quién me acuesto y con quién me levanto". Tu vida sentimental no aparece reflejada en el libro....

R: Es importante tener una parcela íntima y que nadie se meta en ella. Y compartirla cuando tú quieras y con quien quieras. Esa es la libertad verdadera. Me parece maravilloso que la gente hable de su vida privada si así lo quiere. Por otra parte, me parece generoso hablar de muchas cosas y ser un libro abierto porque todos queremos que vayan a nuestros conciertos y que nos compren los discos. El término medio es necesario. Por eso cuento cuando estoy bien y cuando estoy mal, o no defendería que no te deben poner etiquetas y me inventaría una vida y hablaría de lo que algunos quieren escuchar. Todo llega a su debido tiempo, no hay que forzar las cosas.

P: Cuentas que no siempre has estado contento con tu físico. ¿Estás a gusto ahora en tu piel?

R: Sí. Lo que quieras cambiar, siempre que esté a tu alcance, lo puedes hacer. Está muy bien eso de 'quiérete tal como eres' o 'no cambies nada porque tú eres maravilloso', pues sí, para quien quiera... Y al que le apetezca que lo haga. Yo no me he hecho nada, más que la nariz. Si alguien se pasa con el bisturí, también es su responsabilidad. No hay que criticarlo tampoco ni sacarlo de quicio.

Blas Cantó