El sufrimiento de Mario Conde por el que reclama 50 millones, contado por él mismo
  1. Famosos
MIEDO Y ANGUSTIA

El sufrimiento de Mario Conde por el que reclama 50 millones, contado por él mismo

La espera de una sentencia, la prisión preventiva y el daño a su familia provocan un sufrimiento y una presión mental que él mismo ha tratado de explicar

placeholder Foto: Mario Conde, en una imagen de archivo. (EFE)
Mario Conde, en una imagen de archivo. (EFE)

En el año 2016, la Fiscalía Anticorrupción enfocó su mira sobre Mario Conde y su entorno. El exbanquero fue arrestado por delitos contra la Hacienda pública, blanqueo de capitales y organización criminal. Se sospechaba que había repatriado 13 millones de euros saqueados a Banesto, algo que el empresario siempre negó con rotundidad.

Otros miembros de su familia, además de otras cuatro personas sin lazos familiares con Conde, también fueron señalados en el marco de la operación Fénix, entre ellos su hijo, Mario, y su yerno, Fernando Guasch Vega-Penichet.

[LEA MÁS: Lourdes Montes se ha asociado con Miguel Palacio y la hija de Mario Conde]

Su hija, Alejandra Conde Arroyo, fue considerada 'codirectora de la trama' y sufrió arresto domiciliario, dadas las difíciles y dramáticas circunstancias familiares que atravesaba en aquel momento y que el magistrado Santiago Pedraz tuvo en cuenta. Ese mismo año, la hija de Conde se enfrentaba a la grave enfermedad de su hijo. El pequeño comenzaba entonces a recibir tratamiento de radioterapia.

Por su parte, Mario Conde pasó más de dos meses en prisión preventiva.

placeholder Mario Conde y su hija Alejandra. (IG)
Mario Conde y su hija Alejandra. (IG)

El pasado delictivo volvía a perseguir al exbanquero. En 1993 protagonizó uno de los escándalos financieros más sonados, el del 'caso Banesto', por el que fue condenado a 20 años de cárcel. Conde pasó cuatro años en prisión a pesar de que él siempre se consideró inocente. No lo creyeron así la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo, que le acusaron de estafa y apropiación indebida.

En 2016, la Audiencia Nacional volvió a creer que existían indicios claros de delito. Los fantasmas de la pérdida de libertad y de las acusaciones volvían a la vida de Conde. Pero esta vez la justicia se equivocó y el expresidente de Banesto quiere ser compensadopor ello.

Según se ha publicado esta semana, Conde prepara una reclamación de más de 50 millones de euros contra el Estado. Lo hace tras haber sido exculpado por la Audiencia Nacional en dicha operación.

La pesadilla por esta nueva acusación surgida en 2016 comenzó a apagarse cuando en octubre de 2018 la causa por la que Mario Conde y su familia habían sido acusados se archivó. El perito, designado a instancias de la Fiscalía, aseguró en su informe que el dinero movido por Conde no procedía de Banesto ni de actividades ilegales y consideró acreditado que provenía de dos negocios que el exbanquero realizó en los años 80 con Antibióticos S.A. y con Laboratorios Abelló.

Quien escribe este artículo pudo ser testigo directo de la enorme alegría que supuso para el exbanquero. Ese mismo día tenía una cita con Conde. Iba a entrevistarle para que me contara cómo había vivido su paso por prisión y sus declaraciones iban a ser incluidas en el programa de investigación 'Crónicas subterráneas', emitido por Telemadrid más adelante. 'Vivir encerrados, cárceles y CIE' era el título del capítulo en el que Conde iba a aportar su testimonio. Lo hizo, pero la entrevista tuvo que ser grabada más tarde de lo acordado. La noticia de que la causa había sido archivada le produjo tal alegría y alivio que se vio incapaz de hablar con nadie ante ninguna cámara en aquel momento.

placeholder Mario Conde, saliendo de la sede de la Audiencia Nacional en Madrid. (EFE)
Mario Conde, saliendo de la sede de la Audiencia Nacional en Madrid. (EFE)

A finales de mayo de 2019, Conde vio definitivamente la luz. La Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional confirmó el archivo de la investigación abierta contra él y su entorno.

Él mismo trató ese día de describir lo mucho que significaba esta noticia. Para ello, además de dar las gracias a todas las personas que le ayudaron y se mantuvieron a su lado, Mario Conde confesó el tortuoso camino recorrido hasta llegar a este punto: "La Audiencia Nacional ha archivado definitivamente las causa penal abierta contra mis hijos y yo. 25 años de mi vida… Resistiendo sin arrendar, ceder, vender o hipotecar ni una micra de dignidad. Mi primer pensamiento hoy es para mi mujer, Lourdes, que desde ese lugar al que llaman cielo me enviará una sonrisa cargada de un amor limpio, sincero, profundo, sin fisuras, el que me dio mientras estuvo conmigo en esta dimensión terrena. Y mis dos hijos, Mario y Alejandra, ejemplos vivos de amor y lealtad a su padre y a la memoria de su madre", comenzaba diciendo.

Ver esta publicación en Instagram

La Audiencia Nacional ha archivado definitivamente las causa penal abierta contra mis hijos y yo. 25 años de mi vida…Resistiendo sin arrendar, ceder, vender o hipotecar ni una micra de dignidad. Mi primer pensamiento hoy es para mi mujer, Lourdes, que desde ese lugar al que llaman cielo me enviará una sonrisa cargada de un amor limpio, sincero, profundo, sin fisuras, el que me dio mientras estuvo conmigo en esta dimensión terrena. Y mis dos hijos, Mario y Alejandra, ejemplos vivos de amor y lealtad a su padre y a la memoria de su madre. Y mis colaboradores mas directos, Paloma, Cristina, que conmigo sufrieron sin transformar el sufrimiento en queja, protesta, duda o vacilación. Mi abogado fallecido Ignacio Peláez, mi letrado y amigo vivo, Manuel Santaella. Y mis queridos amigos, leales, firmes, seguros, convencidos de mente, de acto, de palabra y de conducta. Cesar, Ivan, Fernando, Jaime, Gabriel, Guadalupe, María, Eustaquio….Y mis guardias, los que por deber de obediencia me custodiaron, ese ejemplar cuerpo que es la Guardia Civil, a la que debo el agradecimiento por un trato en el que sin relajar la disciplina ni un miligramo, me demostraron una humanidad y un buen hacer digno de un colectivo cuya misiva es esta palabra sagrada: el honor. Y a la Justicia, que después de haberme provocado —por obra y gracia de algunos— tanto daño y dolor, al final ha demostrado por obras de personas honorables, que cumple su verdadera misión: alcanzar lo justo. Y a todos vosotros que me habeis acompañado con vuestro cariño sincero en estos largos años. Y con quien he compartido mucha parte de mi vida en este tiempo de espera, Pilar. Lo que me queda de vida, Dios mediante, es menos que los años que me obligaron a vivir soportando la prisión, el dolor y la mentira, hija predilecta de la miserable envidia. Pero si mi comportamiento sirve de ejemplo de que no vendamos dignidad ante la injusticia ni marginemos el Derecho en el altar de la arbitrarieredad, bendito seas sufrimiento.

Una publicación compartida de Mario Conde (@marioconde2016) el

Dio aquel día gracias también "a la Justicia, que después de haberme provocado —por obra y gracia de algunos— tanto daño y dolor, al final ha demostrado por obras de personas honorables que cumple su verdadera misión: alcanzar lo justo".

"Lo que me queda de vida, Dios mediante, es menos que los años que me obligaron a vivir soportando la prisión, el dolor y la mentira, hija predilecta de la miserable envidia", terminó lamentando.

Ahora que la exculpación por la causa abierta en 2016 es total, Conde ha vuelto a reiterar el dolor sufrido y ha argumentado en redes sociales el motivo de la decisión de su demanda de indemnización millonaria. "Nos encarcelaron y nos causaron un daño en tres direcciones, económico, emocional y moral. El Estado debe responder por haber actuado sin justificación alguna, calculando ese daño con arreglo a unas bases técnicas que conducen a una cifra que no es arbitraria sino justificada. Eso es lo que hemos hecho. Y eso pedimos al Estado: que repare cuando menos, parcialmente, el daño causado injustificadamente, porque ciertos daños no tienen reparación posible", ha escrito en redes sociales.

Ver esta publicación en Instagram

El Estado moderno se llama de Derecho porque es el Derecho el que legitima la utilización de la violencia por ese Estado. El Derecho dota al Estado de la legitimidad de los mecanismos destinados a ejercer esa violencia. Es así como legalmente el Estado puede detener y encarcelar y en algunos Estados incluso privar de la vida a las personas. Pero todo ello debe sujetarse a las normas del Derecho. Una actuación ilegal deslegitima al Estado. Por ello cuando se detiene, encarcela, vitupera y ofende a una persona o familia, deben darse unos supuestos muy claros. Si se le acusa de cometer delitos, deberá existir una soporte fáctico de una mínima contundencia. En otro caso estaríamos ante una actuación ilegal en el sentido amplio. Pues bien, si el Estado que encarcela es el propio que posteriormente declara que nunca sucedieron los hechos imputados, que no se cometió delito alguno está reconociendo que su actuación no fue conforme a Derecho. Y eso conlleva responsabilidad. Si el Estado es irresponsable entonces no solo negaríamos el Estado de Derecho sino que aceptaríamos vivir en la selva de la arbitrariedad mas absoluta. Estamos hablando de palabras mayores: la libertad y la dignidad de las personas. Nos encarcelaron y nos causaron un daño en tres direcciones, económico, emocional y moral. El Estado debe responder por haber actuado sin justificación alguna, calculando ese daño con arreglo a una bases técnicas que conducen a una cifra que no es arbitraria sino justificada. Eso es lo que hemos hecho. Y eso pedimos al Estado: que repare cuando menos parcialmente el daño causado injustificadamente, porque ciertos daños no tienen reparación posible. Pero insisto si el Estado que causa un daño ¡injustificado no repara el daño causado, no sería Estado de Derecho sino simple, sencilla y llanamente la arbitrariedad pura, esencia de los mas abyectos abusos de autoridad. https://www.elmundo.es/economia/2020/06/16/5ee86aa121efa0077f8b4584.html

Una publicación compartida de Mario Conde (@marioconde2016) el

La descripción de su infierno

En el programa 'Crónicas subterráneas' mencionado anteriormente, dirigido por Tomás Ocaña y en el que Conde habló de su experiencia en prisión, el exbanquero también ofreció detalles de la factura que pasa una vivencia de ese tipo. Algunas de sus declaraciones no fueron mostradas en la pequeña pantalla por motivos de tiempos de emisión. Entre ellas, destacaron esas en las que contaba su angustia antes del ingreso: "Hay dos tipos de cárceles: la física, cuando entras, y la mental. Cuando vas a entrar hay un sufrimiento. Cuando esperas la sentencia y esta llega y ya sabes que tienes que entrar sí o sí. Ese momento es durísimo porque no sabes lo que te vas a encontrar allí. Es un sufrimiento brutal. Esa prisión a veces es más dura, más difícil de llevar y genera más inestabilidad que cuando ya estás en la cárcel".

placeholder Mario Conde, en el programa 'Crónicas subterráneas' (Telemadrid)
Mario Conde, en el programa 'Crónicas subterráneas' (Telemadrid)

Con gran nostalgia recordó la última noche con su mujer, Lourdes, antes de ingresar en prisión: "Tuve que despedirme de mi mujer. Lo hice con una copa de vino en la mano y normalizando la situación, pensando en ella y en la gente que me quiere". La separación física entre ambos fue total, ya que Conde confesó que se negó a mantener relaciones con su mujer en los vis a vis porque, según dijo, "aún me quedan ciertas dosis de romanticismo".

Una vez dentro trató de ejercitar la mente, consciente de que era fácil sucumbir a pensamientos oscuros que podían hacerle caer rápidamente. El yoga y el ejercicio le ayudaron mucho. "Me dije a mí mismo: Mario, estás aquí, no puedes pensar en tonterías. Ahora concéntrate en estar bien aquí y en salir bien de aquí", contaba.

El sufrimiento de sus familiares es algo que tampoco quiso dejar pasar por alto: "Si te ven mal es un ejercicio de crueldad por tu parte, porque cuando abandonan la prisión se van dándole vueltas a la cabeza. Eso no lo puedes permitir".

placeholder Mario Conde, a su salida de la prisión madrileña de Soto del Real. (EFE)
Mario Conde, a su salida de la prisión madrileña de Soto del Real. (EFE)

Finalizó describiendo el momento más atroz que un interno puede vivir y que nunca olvida, ese en el que entra a la celda y la puerta se cierra tras de sí: "La prisión es un espejo en el que te miras a ti mismo, no en lo físico, sino en lo espiritual. Ahí es cuando te conoces de verdad. No tienes papá, ni mamá, ni amigos, ni nadie que te ayude. Tú mismo. Entonces te conoces, si tienes miedo, si no lo tienes, si tienes paciencia, si tienes aguante... Cuando se cierra la puerta de la celda y sabes que estás solo, ahí te encuentras contigo mismo. Me ha servido muchísimo, me he conocido mucho mejor".

Mario Conde
El redactor recomienda