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ARISTOCRACIA

Quién es el conde de la Maza: empresario taurino, guardia real y fotógrafo

Este aristócrata decidió, hace dos años, cerrar su ganadería de toros bravos. Como militar, estuvo en la guerra de Kosovo. Es además aficionado a la fotografía y expone sus obras

Foto: Leopoldo Sainz de la Maza Ybarra, III conde de la Maza. (Getty)
Leopoldo Sainz de la Maza Ybarra, III conde de la Maza. (Getty)

El III conde de la Maza es un aristócrata con una historia cargada de vida. Leopoldo Sainz de la Maza Ybarra, Poli Maza para los amigos, en especial los del mundo del toro, al que vive dedicado en cuerpo y alma a pesar de haber tenido que disolver la empresa ganadera que heredó de su familia. Hemos hablado con el conde pero no le gusta aparecer en los periódicos, solo en la prensa taurina, su gran devoción.

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El actual conde es el mayor de seis hermanos (Leopoldo, Cristina, Victoria, Almudena, Ignacio, Silvia y Micaela) y heredó el título a la muerte de su padre, en 2002. Las chicas de la familia estudiaron, como su madre, en un internado en Surrey (Inglaterra), mientras que los hijos fueron entrenados para cuidar los campos de la familia. Una familia aristocrática muy cercana a la Casa Real española. Fueron ellos quienes ejercieron de anfitriones de la infanta Elena en su despedida de soltera en 1995, en Sevilla. Además, tal como recuerda el 'Diario de Sevilla', la abuela del actual conde de la Maza era dama de compañía de la reina Victoria Eugenia, abuela del rey Juan Carlos I, y en su luna de miel fueron a visitarla a Lausana (Suiza). El primer conde de la Maza, su abuelo, fue mayordomo de semana del rey Alfonso XIII.

Toro de la ganaderia de los Herederos del Conde de la Maza, en Sanfermines 2015. (EFE)
Toro de la ganaderia de los Herederos del Conde de la Maza, en Sanfermines 2015. (EFE)

Tanto el padre, el II conde, como la madre de Sainz de la Maza, Victoria Ybarra, se implicaron en política y llegaron ambos a ser alcaldes de Morón de la Frontera (Sevilla), él por UCD de 1976 a 1983, el primero de la era democrática, y ella por Alianza Popular en 1987, durante tan solo nueve meses. Eran figuras históricas andaluzas, personajes de la alta sociedad, muy vinculados a los toros y a la finca Cortijo de los Arenales, en Morón, donde pastaba su ganado. Pero en 2018, cansado de intentar reflotar un negocio que no sobrevivía, decidió venderlo, sacrificar los toros y abandonar el negocio de la ganadería.

2.700 hectáreas de cortijo

Fue una decisión muy sonada en Andalucía porque su sociedad, emprendida por su abuelo en los años 30 del siglo pasado, era de las más reconocidas de la región. Arenales de la Maza SA es una de las empresas que gestiona la finca, que, además de dedicar sus tierras a la agricultura, abre sus puertas al público para la celebración de eventos con capeas y fiestas varias relacionadas con el toreo. Son, tal como informan desde la web del cortijo, más de 2.700 hectáreas y una “plaza de tientas, con capacidad para 500 personas, también conocida como la cátedra de Arenales por su tradición y prestigio en el mundo del toro y el toreo, nos brinda la posibilidad de deleitarnos con las tientas, el rejoneo, la doma vaquera o la participación en las capeas y en la selección de las mejores reses”.

Corrida en Pamplona con toros de Conde de la Maza. (EFE)
Corrida en Pamplona con toros de Conde de la Maza. (EFE)

Un negocio que empezó su padre y que el periodista Antonio Burgos retrataba en un artículo en 1999: “Puede torear una erala en la placita de tientas, correr unas liebres si lo desea y luego almorzar en la antigua plaza de toros del cortijo, inaugurada en 1925, con motivo de una visita de S.M. la Reina Victoria Eugenia, habilitada como comedor”.

Guardia Real

Con tanto trajín parece que el conde de la Maza no hubiera tenido tiempo más que para el toreo, nada más lejos de la realidad. Este aristócrata con casa en Madrid y en Sevilla, afincado en el campo, está separado de Andrea Lowndes, con quien se casó en Río de Janeiro, y con quien tuvo dos hijas. Es un empresario avezado, como decíamos, y fue también miembro de la Guardia Real durante 10 años, labor que le llevó incluso a participar en la guerra de Kosovo.

El III conde de la Maza, en su exposición fotográfica. (Cortesía Utreraweb.com)
El III conde de la Maza, en su exposición fotográfica. (Cortesía Utreraweb.com)

En un artículo escrito por el conde para la revista de la Guardia Real, cuenta su experiencia en los Balcanes: “Fueron más de ocho meses en una misión de seis [...]. Dio tiempo a mucho: servicios en el cuartel general; salir todos los días que podía a dar vueltas para ver qué se cocía en la calle; irme con con alguna unidad de la Guardia Real Inglesa, con la que mantengo todavía una cordial relación, y patrullar, con ellos; ser el oficial de enlace de la brigada con el mando de la operación, KFOR, y algunas otras actividades que tampoco conviene airear”. También desfiló en París en julio de 2001, experiencia que así recuerda: “Creo que desde 1793, cuando le cortan la cabeza a Luis XVI, no había desfilado el ejército de un rey Borbón en Francia. Lo hicimos nosotros, y muy bien, por cierto”.

Otra de sus aficiones es la fotografía, en especial las imágenes del toro bravo. Hace justo un año, su trabajo se expuso en el Castillo de Utrera dentro de unas jornadas dedicadas al toreo. “Por cruzar el puente me puse a la muerte”, reza en el escudo de armas familiar.

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