La historia de amor de Paco de Lucía con la hija de un general de Franco, Casilda Varela
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Un amor prohibido que duró 20 años casados

La historia de amor de Paco de Lucía con la hija de un general de Franco, Casilda Varela

La oposición familiar no fue suficiente para impedir que Paco de Lucía se diera el 'sí, quiero', en una iglesia de Ámsterdam, con la hija del general Varela, Casilda

Foto: Paco de Lucía. (EFE)
Paco de Lucía. (EFE)

Paco de Lucía ha sido uno de los grandes del siglo XX. Su nombre forma parte de ese olimpo del mundo artístico al que llegan muy pocos. Este miércoles, el programa 'Lazos de sangre' le dedicaba un documental sobre su vida tanto laboral como afectiva. Sus comienzos, su relación fraternal con Camarón y los motivos de su ruptura, su grupo de amigos por todo el mundo y sus paraísos repartidos entre Playa del Carmen, en México, y su casa de Mallorca. Fue un hombre querido y respetado que tuvo dos grandes amores: Casilda Varela, la hija del general, y Gabriela Canseco.

Paco de Lucía y Casilda, su primera mujer, protagonizaron en los setenta una versión libre del clásico 'Romeo y Julieta', aunque en este caso solo había rechazo por parte de la familia de la novia. Ella era hija del general y ministro franquista José Enrique Varela y su madre, Casilda Ampuero, pertenecía a la oligarquía de Neguri, vinculada al Banco de Bilbao desde su fundación y a la industria naviera. La mezcla genética de la señora del guitarrista era suficiente para que la boda fuera impensable, dado que su entorno se cerró en banda a la posibilidad de desposar a la joven con un artista. Un grande del flamenco que falleció de un infarto a los 66 años de edad.

La oposición a su relación venía por la rama materna más que por la gaditana del general, que murió en 1951 cuando Casilda era tan solo una niña que no tenía edad para pensar en enamoramientos. No estaba escrito, pero lo natural era que la hija del ministro de Franco entroncara con una familia de noble apellido, ya fuera de su Bilbao natal o de Madrid, donde residieron más tarde en un edificio señorial de la calle Almagro. Los Ampuero tenían un ingente patrimonio a sus espaldas como para organizar una boda por todo lo alto, pero este despliegue no se haría si la joven aceptaba al guitarrista como marido. En aquellos años, que las 'niñas bien' flirtearan con toreros y artistas de diversa índole no era del todo extraño, pero tan solo se consideraban propios de los caprichos juveniles. Esos romances no podían acabar frente al altar. Incluso la misma duquesa de Alba mantuvo uno con el torero Pepe Luis Vázquez, pero en este caso el padre de la aristócrata dijo ‘no’ y ella acató.

Casilda huyó por amor para desposarse con el hombre que había elegido amar y se casaron en Ámsterdam sin la presencia de miembros de la familia de la novia

A Casilda le encantaba el flamenco. Frecuentaba numerosas noches este ambiente para disfrutar de las buenas artes de Campuzano, su Paco de Lucía, que en la época ya era toda una figura de referencia, o de Camarón. Su entorno habla de amor a primera vista. Un flechazo que vino seguido de un noviazgo a escondidas, aunque en Madrid era ya todo un secreto a voces.

La madre de la joven no quería saber nada del guitarrista. Tampoco su hermano Enrique, que heredó el título de marqués, quiso conocer de cerca los coqueteos de Casilda con el flamenco. Durante ocho años, Paco y Casilda se mantuvieron firmes. La hija del general Varela confiaba en que su madre finalmente claudicaría ante el evidente amor que se profesaba la pareja. Esto no sucedió. De hecho, la joven enamorada se vio entre la espada y la pared con una frase muy habitual en aquellos años: "O lo dejas o te vas de casa". Así lo narran fuentes familiares a Vanitatis. No hubo vuelta atrás y Casilda huyó por amor para desposarse con el hombre que había elegido amar.

Para que no hubiera problemas se casaron por la iglesia en Ámsterdam, donde el artista tenía numerosos amigos, fruto de sus diversas actuaciones en los Países Bajos. De la familia Varela Ampuero no fue nadie. Ese 27 de enero de 1977 fue la fecha en que la hija del general laureado en la época del franquismo se convirtió en la señora de Sánchez, que ese era el verdadero apellido del guitarrista. Lucía le venía por parte de madre y así lo explicaba él mismo: “En el barrio había muchos Pacos y Pepes y nos diferenciábamos por las madres. Yo era Paco el hijo de Lucía, la Portuguesa”, narraba este referente del flamenco. Una vez convertidos en marido y mujer, se instalaron en un chalé de la colonia Mirasierra, en las afueras de Madrid. Se trataba de una de las zonas más exclusivas de la capital en los años setenta. Aquí esta pareja que luchó contra viento y marea por su amor formó una familia. La primera en llegar y un año después de casarse fue Sisi, luego, en 1979, nació Lucía, y cuatro años más tarde el varón, Curro.

Un artista consagrado y al fin aceptado por su suegra

El guitarrista en los 70. (I.C.)
El guitarrista en los 70. (I.C.)

Paco de Lucía era ya una figura mundialmente reconocida cuando las rencillas personales con su suegra llegaron a su fin. Del rechazo inicial se pasó a una relación respetuosa y relativamente cordial, aunque “nunca llegaron a quererse del todo", como así aseguran desde su entorno. Asistía como un miembro más a las reuniones y festejos familiares, sobre todo en Semana Santa, cuando la Virgen de la Soledad paraba frente a la casa de los Varela en Cádiz mientras los costaleros hacían ‘bailar’ el trono.

Veinte años después de la promesa de amor eterno, Paco de Lucía y Casilda ponían punto y final a su matrimonio. Su historia no funcionó. La hija del general franquista no volvió a contraer nupcias, aunque no le faltaron 'caballeros andantes' en su vida. Mantuvo siempre una buena relación con su exmarido e incluso no mostraron inconvenientes en compartir la casa que la pareja adquirió en Cancún durante su época dorada. El guitarrista, que pasaba largas temporadas de gira pisando dispares puntos en la geografía mundial, tenía cierta predilección también por Cuba a la hora de confiar sus días de asueto. Allí conoció a Gabriela Canseco, con la que volvió a casarse y tuvo dos hijos: Antonia y Diego. Estaba con ellos en Playa del Carmen, en la península del Yucatán, cuando comenzó a encontrarse indispuesto. Acudió a un centro médico por su propio pie, donde poco después se certificó su muerte. Al guitarrista le falló el corazón mirando el mar.

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