De rodillas y guitarra eléctrica en mano: la pedida de mano de Sergi Arola a su novia
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VUELVE A PASAR POR EL ALTAR A LOS 52 AÑOS

De rodillas y guitarra eléctrica en mano: la pedida de mano de Sergi Arola a su novia

Se podría decir que el suyo es un amor a primera vista y también a prueba de inconvenientes. La pareja se conocía el pasado 29 de septiembre de 2019

placeholder Foto: El chef Sergi Arola en su restaurante Arola Gastro. (EFE)
El chef Sergi Arola en su restaurante Arola Gastro. (EFE)

El cocinero Sergi Arola, poseedor de 2 estrellas Michelin, volverá a pasar por el altar el año que viene, en una fecha todavía secreta, con Fran Laree, una enfermera chilena con la mantiene una relación desde hace poco más de un año.

Se podría decir que el suyo es un amor a primera vista y también a prueba de inconvenientes. La pareja se conocía el pasado 29 de septiembre de 2019 en una reunión motera en Santiago de Chile. Allí la “The distinguished gentlemans ride” (carrera de hombres distinguidos), reúne una vez al año a apasionados de las motos que se juntan con sus mejores looks. Y fue precisamente eso es lo que unió a Sergi Arola con la que será su futura mujer, la pasión por las motos.

Foto:  Sergi Arola. (Efe)


DOS ALMAS GEMELAS UNIDAS POR LAS 2 RUEDAS

El olor a gasolina fue el preludio de un amor a primera vista como recordaba el cocinero hace poco: “Desde aquel día por encima de todo eres mi alma gemela, y si una cosa he aprendido a tu lado estos meses es que amar y ser amado da sentido a la vida”. Un mensaje que no tardaba en tener respuesta por parte de su novia a través de las redes sociales: “Nunca me sentí tan feliz como lo soy contigo, (…) no tengo ninguna duda que seguiremos juntos el resto de nuestras vidas y que alcanzaremos todos nuestros sueños tomados de la mano".

Pues bien, este jueves el cocinero, aprovechando unas minivacaciones en la localidad costera de Matanzas (Chile), Arola hizo realidad esta premonición y le pedía matrimonio a su joven novia de una original manera, como confirmaba Fran.

“¡¡Síííí acepto!!! Lo teníamos guardado desde hace tiempo sólo algunos lo sabían, pero ahora que tenemos fecha confirmada lo compartimos con todos”, relataba Laree en su cuenta de Instagram. La futura esposa, además, desvelaba la original manera que el famoso chef utilizó para pedirla matrimonio: ”En vez de pedírmelo con un anillo lo hiciste de rodillas con una “Gretsch” (marca de guitarras estadounidense) en tus manos. Te amo mi vida hoy para siempre”.

UNA VIDA LLENA DE ALTIBAJOS

Padre de dos hijas, Carla y Ginevra, fruto de segundo matrimonio con su ex, Sara Fort, Sergi Arola volverá a pasar por la vicaría por tercera vez. Tras una relación de apenas 14 meses, en la que han vivido 6 meses separados por la pandemia, ni siquiera la diferencia de edad parece un escollo. Arola, que cumplirá el próximo 4 de marzo 53 años y Laree, de 33, se llevan casi 20 años de diferencia. El nuevo matrimonio será un punto de inflexión para el cocinero barcelonés, que llega tras una azarosa vida profesional y sentimental.

Cocinero mediático y discípulo aventajado de los cocineros Ferrán Adrià y de Pierre Gagnaire, Arola ha conocido las mieles del éxito y la bajada a los infiernos a partes iguales. Sus vidas profesional y personal han ido tan unidas al triunfo y el reconocimiento como al fracaso y la ruina económica, dos caras de la moneda de un cocinero que pese a todo siempre ha vuelto a renacer de las cenizas de sus fogones.

placeholder Sergi Arola durante la presentación del primer restaurante Pop Up (efímero) de Lidl en los cines Capitol en Madrid. (EFE)
Sergi Arola durante la presentación del primer restaurante Pop Up (efímero) de Lidl en los cines Capitol en Madrid. (EFE)


3 HIJAS, DOS MATRIMONIO Y UNA RELACIÓN CON IDAS Y VENIDAS

Su vida sentimental está marcada por varios nombres. Del primer matrimonio no existen datos y el cocinero nunca ha dado pistas de esa relación. Su segundo matrimonio fue con Sara Fort, la madre de sus hijas, con quien compartió amor y negocios. Pese a su ruptura sentimental, su buena relación hizo que continuaran como socios en Sergi Arola Gastro, el local que juntos habían levantado en la madrileña calle Zurbano. El otro nombre propio en el currículum sentimental del cocinero es Silvia Fominaya.

Sergi y Silvia empezaron a salir en marzo de 2015. La suya fue una relación llena de altibajos a la que terminaron poniendo punto y final 3 años después, tras de un sinfín de idas y venidas. Una relación intensa que chocó desde el principio con varios escollos insalvables. Por un lado la distancia; Silvia vivía en Vigo con sus dos hijos mientras Sergi lo hacía en Madrid. Por otro, los problemas que arrastraba Silvia: su relación con Arola se fraguó sobre la tormentosa separación de Fominaya con su ex, un empresario gallego llamado Pablo González, con el que la presentadora mantenía una dura guerra por la guardia y custodia de sus hijos. Todo ello entremezclado con denuncias en los juzgados de violencia contra la mujer y demandas cruzadas por el régimen de visitas, que aún hoy continúan.

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Sergi Arola y Silvia Fominaya. (Twitter)

Así las cosas sus planes de futuro se fueron enfriando a pesar de que Arola no perdía oportunidad de gritar a los cuatro vientos que era “la mujer de mis sueños y con la que le gustaría compartir el resto de mi vida”.

RUINA ECONÓMICA Y BACHE ANÍMICO

El final de su relación al término de 2017 supone un bajón anímico para el cocinero que entra en una espiral negativa en lo personal. Sergi es fotografiado a la salida de un hospital tras visitar las urgencias por sufrir un ataque de ansiedad. Visiblemente demacrado, la imagen del cocinero con pelo largo y barba profusa, suscitó no pocos comentarios. Arola lo explicaba así: “Mantuve una acalorada discusión con un amigo por teléfono durante horas y cuando colgué, sentí que tenía el brazo dormido (...) a punto de cumplir los 50, me acerqué a un hospital para que me echaran un vistazo”.

Al mal trago sentimental por su ruptura definitiva con Silvia se le unían los problemas económicos que el cocinero arrastraba desde años atrás. En 2016 ya tuvo que cerrar Sergi Arola Gastro, su restaurante de Madrid, del que en 2013 ya habían sido precintadas la bodega y la coctelería, por una deuda contraída con hacienda de 148.000 euros. Su buen hacer en los fogones chocaba con su faceta como empresario, que terminó con el cierre del restaurante y una deuda que en 2017 superaba los 7 millones de euros, y que aún hoy arrastra.

placeholder Sergi Arola en una imagen de archivo. (EFE)
Sergi Arola en una imagen de archivo. (EFE)

El cocinero justificaba las ruinosas cifras de su negocio: “Cerrar un restaurante del nivel del que teníamos no sale gratis. Cerramos cuando estábamos en el mejor momento porque era inasumible”. El fracaso, según él, tenía mucho que ver con el concepto de local que había querido montar: apostar por un establecimiento de lujo, al estilo de La Broche el local del Hotel Miguel Ángel que le encumbró a la fama, en lugar de un establecimiento más informal, le llevó a la bancarrota. El fracaso del restaurante fue compartido con su ex esposa, Sara Fort, con la que Sergi era socio a partes iguales del negocio.

A partir de ese momento Arola cambia el chip y abandona su faceta como empresario para dedicarse a la dirección de locales. Abandona España para irse a vivir a Portugal, donde se pone al frente del restaurante Lab by Sergi Arola en Penha Longa de Sintra (Portugal). Paralelamente, en la distancia, se encarga también de otro local en la ciudad condal, el Arola del barcelonés Hotel Arts.

ÉXITO AL OTRO LADO DEL PACÍFICO

Tras su paso por Portugal decide cruzar el charco e inicia una nueva aventura, en este caso televisiva, al otro lado del charco. Concretamente se instala en Chile, donde participa como jurado en la tercera edición del conocido programa MasterChef Chile. Arola sustituía como jurado al prestigioso chef francés Yann Yvin. Su desparpajo ante las cámaras y su juicio implacable pronto le granjean fama entre el público chileno del programa emitido por el Canal 13. En 2019 repite en la nueva edición del concurso, esta vez como cocinero invitado. Tras el éxito en su edición de Master Chef es contratado para un nuevo programa culinario, esta vez en la cadena Chilevisión. En “El discípulo del chef”, Arola, busca al mejor cocinero amateur de Chile.

placeholder Sergi Arola, en 'La última cena'. (Telecinco)
Sergi Arola, en 'La última cena'. (Telecinco)

Para entonces se ha convertido en un habitual en las pantallas de la televisión chilena y su fama le lleva a participar en otros formatos como el conocido Pasapalabra Chile. Arola se muestra feliz y vive plenamente integrado en la cultura y gastronomía chilena. De su España natal Arola reconoce echar únicamente de menos a sus dos hijas, Carla y Ginevra. Ambas viven en Madrid con su ex mujer, Sara, donde estudian, una en el instituto y otra cursando la carrera de Criminología, en la Universidad Complutense. “Ellas se han sacrificado por mí y por su madre y ahora nos toca devolvérselo, pero es lo único que me une a esta ciudad. Cuando me arruiné, Madrid se olvidó de mí”.

Y no era extrañar que sus hijas fueran lo único que echaba en falta Arola. A su situación laboral desahogada en la televisión, está a punto de unírsele el amor. Y es que cupido ha vuelto a llamar a las puertas de su corazón al otro lado del Pacífico. La afortunada no es otra que Francisca Laree, una enfermera de UCI, que ha vuelto a enamorar perdidamente al cocinero. La relación entre ambos ha sido de todo menos fácil. La distancia ha sido protagonista entre ambos. La pareja llevaba sólo 6 meses juntos cuando estalló la crisis sanitaria y Arola decidió regresar a España en marzo para estar cerca de su familia. De hecho la pareja estado seis meses sin verse, hasta el pasado mes de septiembre en que Sergi volvió a viajar a Chile para reencontrarse con su novia.

Aunque cabría pensar en un reencuentro de película, nada que ver con la realidad. Los besos y abrazos tuvieron que posponerse -el Covid obligaba- hasta pasar la perceptiva cuarentena; “Me vale con sólo saber que estamos en la misma ciudad, respirando el mismo aire, cuando hace una semana nos separaba un continente", confesaba un enamorado Arola. Un amor cocinado a fuego lento, esta vez sí, con final feliz.

Sergi Arola
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