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AFECTADO POR LA CRISIS

Sergi Arola, víctima de una estafa en internet: "Es despreciable y carroñero"

El chef tuvo que cerrar sus restaurantes durante la crisis y ahora intenta salir de su declive económico. Una empresa de bitcoins asegura que Arola se enriqueció invirtiendo con ellos

Foto:  Sergi Arola. (Efe)
Sergi Arola. (Efe)

Muchos lo habrán visto en Facebook: un anuncio en el que sale Sergi Arola y se asegura que ganó 2,5 millones de euros con una inversión de 200 euros en criptomoneda. “Es falso, es una estafa, en mentira”, dice el cocinero entre alarmado y ofendido. Sergi Arola era un tipo querido, moderno, innovador, que tras muchos años de trabajo intenso logró su sueño: convertirse en un chef reconocido.

La página de internet en la que se usa la imagen de Arola de manera fraudulenta. (Facebook)
La página de internet en la que se usa la imagen de Arola de manera fraudulenta. (Facebook)

Pero la crisis, que arrasó con mucho, con casi todo, se llevó por delante sus sueños. El chef catalán instalado en Madrid llegó a tener 14 restaurantes que tuvo que cerrar y ahora trabaja para un hotel en Sintra y hace de asesor en pequeños proyectos gastronómicos. Esta ruina en la que se vio inmerso ha servido a la empresa de bitcoins para usar su imagen. Y él lucha para pararlo.

“Hablé con mi abogado y me dijo que no tenía nada que hacer”, dice Arola a Vanitatis. “Llamé a la policía y me dijeron que no se podía hacer nada. Son empresas instaladas en países con una legislación muy laxa en cuestiones de internet y nadie las penaliza”. El chef ha visto cómo su imagen es utilizada para vender un producto que es además un estafa. “Me sorprende que la gente sea tan cándida de creerse que si inviertes 200 euros ganas dos millones, me sorprende y me da miedo”, añade.

El chef recibe unos 100 mensajes al día de usuarios de Facebook que le preguntan por esa inversión. “Es despreciable y carroñero -dice-, porque además se aprovechan de una desgracia. Lo que me ha pasado a mí le ha pasado a cientos de familias de este país”. También se ha puesto en contacto con Facebook para que no se publique más esa información, pero es muy complejo controlar algo así, admite.

Demandas en España

Lo que sí tiene claro es que si alguien en España publica que se ha enriquecido con esa inversión, le demandará, avisa, “por difamación y por atentar contra mi imagen y mi integridad moral”.

Sergi Arola. (EFE)
Sergi Arola. (EFE)

Su declive no siempre ha sido bien entendido y menos bien utilizado. Se siente abandonado en un país que le encumbró. “En Estados Unidos, Arola sería lo más, pero en España, Arola no vale nada”. Se refiere al valor que dan los estadounidenses al fracaso y la recepción que muestran con las segundas oportunidades. Aquí, en España, no consigue trabajo pese a haber demostrado con creces su talento en los fogones.

Se siente “en caída libre desde hace dos años” y lamenta, además, que la prensa se haya “ensañado”. “Han usado fotos mías en las que se me veía desaliñado para poner en duda mi vida, hasta mis hijas me llamaron preocupadas. Tengo 60 años, que me digan quién a mi edad no tiene un mal día”.

Una deuda que aumentó

Arola se separaba de su esposa y madre de sus dos hijos, Sara Fort, en 2016. Inmediatamente después, cerraba las puertas de su restaurante, que ya se había visto envuelto en problemas cuando Hacienda lo precintó en 2013 debido a una deuda de 148.000 euros con la Agencia Tributaria y 160.000 con la Seguridad Social. Al parecer, esa deuda ha ido creciendo progresivamente hasta el punto de ser inasumible para el cocinero. “Ojalá fuera verdad lo de los 2,5 millones de euros, pero es mentira, una estafa gigantesca”, concluye con pesar.

En 2010, cuando abrió las puertas de un gran restaurante, España vivía una crisis de órdago que le pasó factura. Si la misma situación se hubiese repetido ahora, Arola habría hecho las cosas de forma muy diferente.

Según publicó Vanitatis en su momento, a través del Registro de la Propiedad, actualmente el chef no posee ninguna propiedad vigente en todo el territorio nacional. Además, un vistazo detallado a sus empresas arroja datos clarificadores: sus últimos ejercicios como autónomo son un rosario de reclamaciones administrativas de la Hacienda pública. Mientras, él lucha contra molinos de viento. Los sueños no se olvidan y Arola, mientras tenga dos manos, seguirá currando para volver a lograrlo.

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