Sonsoles Díez de Rivera, la aristócrata más elástica: la inesperada imagen de la hija de la marquesa de Llanzol haciendo el espagat
Sonsoles Díez de Rivera es hija de Sonsoles de Icaza y León, marquesa de Llanzol y hermana de Carmen Diez de Rivera, pero es una gran desconocida para muchos
Sonsoles Díez de Rivera en una imagen de archivo. (EFE)
Sonsoles Díez de Rivera es uno de los mejores ejemplos de que la aristocracia también puede romper con su propia imagen. La representa a la perfección y, a su vez, demuestra que puede ser de otras muchas formas. Para quien no la conozca, es hija de Sonsoles de Icaza y León, marquesa de Llanzol, y hermana de Carmen Díez de Rivera, que nació del amor adúltero de su madre con Ramón Serrano Suñer, cuñado y ministro de confianza de Franco y que, ya posteriormente, se convertiría en la primera y única mujer en la historia de España en ser jefa de gabinete de un presidente del Gobierno (Adolfo Suárez).
La mujer que nos trae aquí, Sonsoles Díez de Rivera, es actualmente la guardiana del legado artístico de Cristóbal Balenciaga quien fuera uno de los mejores amigos de su madre y, para ella, como su tío. Ella fue la precursora del museo que hay en Getaria, en el que se exponen más de mil diseños suyos. En cambio, sobre la mujer se sabe muy poco públicamente porque siempre ha intentado mantenerse alejada del foco mediático.
Sonsoles Díez de Rivera en la boda de Fernando Fitz James Stuart y Sofía Palazuelo. (Gtres)
A lo largo de su vida son pocas las entrevistas que ha concedido y, si lo hacía, era más para hablar precisamente de sí misma pero a través del trabajo de Balenciaga. Para Vanitatis lo hizo en 2022, cuando se cumplían 50 años de la muerte del diseñador vasco. Estar constantemente unida a la figura pública de él no siempre es algo que le hace especial ilusión: “Me unen a Balenciaga y piensan que no he hecho más que eso… Y no es así, he hecho muchísimas más cosas”, decía hace tan solo unas semanas para la revista ‘¡Hola!’.
Una de las cosas que no sabíamos, por ejemplo, era que la hija de Francisco de Paula Diez de Rivera (V Marqués de Llanzol, último capitán de la escolta de Alfonso XIII y consejero del Banco de España) era también una mujer muy elástica. Ha sido ella misma, a través de su cuenta de Instagram, la que ha presumido de sus habilidades físicas con una inesperada foto: Sonsoles Díez de Rivera, en el suelo, haciendo el espagat como quien no quiere la cosa.
Ella misma explica en el pie de foto que estaba presumiendo de unas habilidades que incluso en su familia desconocían: “Enseñando elasticidad (a mis) nietos”. Así es, un aristócrata, como nunca antes la habíamos visto. Pero es que Sonsoles es una mujer poco común en el buen sentido de la palabra.
Lo dejaba también claro en la mencionada entrevista para ‘¡Hola!’, donde descubrimos también que además de toda una gimnasta tiene conocimientos de electricidad y fontanería. “Pero, aristócrata, ¿por qué es sinónimo de inútil?”. La hija de la marquesa de Llanzol contaba también que en su casa tiene un taller de encuadernación y que esta era una de sus actividades diarias. “¿Qué pensáis? ¿Qué estamos todo el día en la peluquería, en las conferencias y luego me tomo una copita?”.
Es también una mujer con un impresionante y desconocido currículum profesional. “Llevo treinta y tantos años en la Fundación Hispano Británica [y es vicepresidenta] y no lo sabe casi nadie”. Y fue condecorada por ello por la reina Isabel II. “De repente me encuentro con que la Reina de Inglaterra me ha dado un MBE, que es miembro del Imperio Británico”.
Sonsoles Díez de Rivera junto al príncipe Alberto II de Mónaco en 2011 en el museo de Balenciaga en Getaira. (EFE)
Y todavía hay más. Tras casarse y tener a sus hijos, su marido se arruinó, “decidió emprenderla conmigo” y ella decidió ponerse a trabajar. Empezó como representante en Madrid de una empresa barcelonesa de clínicas. “Llave en mano”, recuerda. Luego pasó a trabajar en el Museo del Prado como jefa de Protocolo. No lo había estudiado, pero se había criado en una casa donde se sentaban a la mesa cumpliendo unas normas muy estrictas.
“Yo hago las cosas porque sí, pero me divertí muchísimo, tanto en el Museo del Prado como en las Sociedades Estatales, como organizando con el embajador De la Morena, que fue nuestro embajador en Gran Bretaña”. Y todavía hay más: “También formo parte de la Diputación de la Nobleza, donde he ayudado a organizar unos viajes maravillosos…”.
Sonsoles Díez de Rivera es uno de los mejores ejemplos de que la aristocracia también puede romper con su propia imagen. La representa a la perfección y, a su vez, demuestra que puede ser de otras muchas formas. Para quien no la conozca, es hija de Sonsoles de Icaza y León, marquesa de Llanzol, y hermana de Carmen Díez de Rivera, que nació del amor adúltero de su madre con Ramón Serrano Suñer, cuñado y ministro de confianza de Franco y que, ya posteriormente, se convertiría en la primera y única mujer en la historia de España en ser jefa de gabinete de un presidente del Gobierno (Adolfo Suárez).