Es noticia
Menú
Colágeno: todo lo que no sabías del activo que ahora llega más potente que nunca
  1. Estilo
  2. Belleza
NOVEDADES

Colágeno: todo lo que no sabías del activo que ahora llega más potente que nunca

Muchas fórmulas actuales se inspiran directamente en procedimientos médicos, como las inyecciones de ácido hialurónico o, más recientemente, las de colágeno recombinante como los tratamientos de alto rendimiento

Foto: Dior.
Dior.

El colágeno se ha convertido en el ingrediente estrella de la cosmética en los últimos años, pero no es una moda que haya aparecido de la nada. Tiene bastante lógica detrás. Para empezar, es una de las proteínas clave de la piel: la que se encarga de darle firmeza, estructura y ese aspecto “relleno” que asociamos con la juventud. El problema es que, con el paso del tiempo, su producción cae en picado.

De hecho, según datos que maneja la propia industria, entre los 25 y los 90 años la respiración de las células madre disminuye y eso acaba afectando directamente a la producción de colágeno. En paralelo, también cae la energía celular (ATP), lo que termina traduciéndose en una piel menos densa y más flácida.

TE PUEDE INTERESAR

Esto no ocurre de forma uniforme en todo el rostro. Hay zonas especialmente vulnerables, como el contorno de ojos. Aquí la pérdida es más rápida: se calcula que esta zona pierde un tercio más de colágeno que el resto de la cara, y que un párpado puede llegar a perder hasta el 50% de su densidad de colágeno entre los 25 y los 75 años, según los estudios realizados por el Dior Reverese Aging Board en colaboración con el profesor Knut Woltjen, colaborador de CIRA (Center for IPS Cell Research and Apllication) de Kioto, Japón.

Ese dato explica bastante bien por qué las ojeras, las bolsas o la caída del párpado suelen ser de los primeros signos visibles de envejecimiento. No es solo una cuestión de cansancio o falta de sueño: hay un componente estructural claro.

placeholder Charlize theron (Dior)
Charlize theron (Dior)

Por qué ahora (y no antes)

El boom del colágeno tiene mucho que ver con cómo ha cambiado la cosmética. Durante años, este ingrediente se utilizaba sobre todo de forma tópica, pero con resultados limitados. El motivo es sencillo: la molécula de colágeno es muy grande y le cuesta penetrar en la piel.

Aquí es donde entran los avances recientes. Las marcas están trabajando con fragmentos más pequeños, desarrollados mediante biotecnología, que pueden llegar a capas más profundas como Capture OX-C Treatment, de Dior. Por ejemplo, algunos de estos fragmentos son hasta 27 veces más pequeños que el colágeno marino tradicional y tienen una estructura biomimética, es decir, “imitan” al colágeno humano para que la piel lo reconozca mejor.

Además, ya no se trata solo de “añadir colágeno”, sino de activar los mecanismos que hacen que la piel produzca el suyo propio. Ahí entran tecnologías que trabajan sobre la oxigenación celular o la regeneración cutánea, con el objetivo de reactivar varios tipos de colágeno a la vez (los de tipo I, III, IV o VII, que son los principales en la piel).

El efecto medicina estética

Otra de las razones por las que el colágeno está en todas partes es la influencia de la medicina estética. Muchas fórmulas actuales se inspiran directamente en procedimientos médicos, como las inyecciones de ácido hialurónico o, más recientemente, las de colágeno recombinante como los tratamientos de alto rendimiento para el contorno del ojo Pro-Collagen Shot & The Eye cream.

placeholder
Pro-Collagen Shot
Comprar aquí

En cosmética, esto se traduce en productos que prometen un “efecto lifting” inmediato, pero también resultados a medio plazo. Es decir, un doble enfoque: por un lado, tensar la piel con polímeros o texturas efecto parche; por otro, estimular procesos internos para mejorar la firmeza con el uso continuado.

En los ensayos clínicos relaizados por Dior se habla incluso de aumentos significativos en la densidad dérmica o en la producción de colágeno en pocas semanas, algo que explica por qué este tipo de lanzamientos se posicionan como alternativas (o complementos) a tratamientos más invasivos.

Más allá de las arrugas

Otro punto interesante es que el colágeno ya no se asocia solo con arrugas. Ahora se vincula con conceptos más amplios como la calidad de la piel: firmeza, elasticidad, luminosidad o incluso la apariencia de descanso en la mirada.

placeholder Dior (Cortesía)
Dior (Cortesía)

Por ejemplo, en el contorno de ojos también influye en la red vascular y en la estructura que evita la aparición de ojeras o bolsas. Por eso muchas fórmulas combinan activos que estimulan el colágeno con otros que mejoran la microcirculación o refuerzan esa “arquitectura” de la piel.

Entonces, ¿moda o tendencia sólida?

Probablemente un poco de ambas cosas. Hay mucho marketing alrededor del colágeno, sí, pero también una base científica que explica su protagonismo. La diferencia respecto a hace unos años es que ahora la tecnología permite trabajar mejor con él: hacerlo más pequeño, más reconocible para la piel y, sobre todo, activar su producción natural.

En resumen, el colágeno no es nuevo, pero sí lo es la forma en la que se está utilizando. Y eso es lo que ha hecho que pase de ser un ingrediente más a convertirse en el eje central de muchas rutinas de cuidado de la piel.

El colágeno se ha convertido en el ingrediente estrella de la cosmética en los últimos años, pero no es una moda que haya aparecido de la nada. Tiene bastante lógica detrás. Para empezar, es una de las proteínas clave de la piel: la que se encarga de darle firmeza, estructura y ese aspecto “relleno” que asociamos con la juventud. El problema es que, con el paso del tiempo, su producción cae en picado.

Tendencias de belleza