Osteópata, diseñadora y discreta: así es Beatriz Mira, la mujer de Álvaro Fuster (amigo del rey Felipe)
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Se casaron en 2012

Osteópata, diseñadora y discreta: así es Beatriz Mira, la mujer de Álvaro Fuster (amigo del rey Felipe)

Después de una relación con el venezolano Carlos Baute, una fiesta organizada por Fiona Ferrer unió sus destinos

placeholder Foto: Álvaro Fuster y Beatriz Mira. (Cordon Press)
Álvaro Fuster y Beatriz Mira. (Cordon Press)

Beatriz Mira desapareció de la escena pública cuándo se casó con Álvaro Fuster, uno de los amigos fieles desde la infancia de Felipe VI. El nombre del empresario volvió a la actualidad la semana pasada al ser la persona que estuvo con el Rey días antes de dar positivo por covid-19. A partir de ese sábado, el jefe del Estado tuvo que cancelar su agenda presencial para guardar la cuarentena establecida por Sanidad.

Foto: El rey Felipe, en una imagen de archivo. (Reuters)

Álvaro y Beatriz forman un matrimonio discreto. La boda se celebró el 24 de marzo de 2012 en la Hacienda de Nadales, un impresionante recinto histórico del siglo XVIII situado en las afueras de Málaga. Al enlace acudieron los Príncipes de Asturias, y el hoy Rey ejerció de testigo como antes lo hizo también el novio en la ceremonia real que tuvo lugar en la catedral de la Almudena.

Pasado sentimental

A Fuster se le consideraba como uno de los solteros de oro. Su vida sentimental no era conocida. Tuvo una relación larga con Anne Igartiburu y después con la modelo y participante de realities Elizabeth Thomson. Por su parte, Beatriz Mira fue novia de Carlos Baute durante diez años. Su familia arropó al cantante, a su madre, a la abuela y a otros familiares cuando llegaron a España desde Venezuela. Tanto es así que el venezolano se convirtió en uno más de la familia Mira e incluso es el padrino del hermano pequeño de la que fuera su novia. Celebraban todos juntos los cumpleaños, las navidades y cualquier fiesta que se organizara. Era un hijo más, un hermano más, un nieto más, y él estaba encantado de ejercer como tal. La abuela de Beatriz, a la que le encantaba viajar, corría con los gastos de todos ellos en periplos espectaculares como Bahamas o Punta Cana. Baute no fue agradecido y desapareció de la vida de los Mira Hafner .

placeholder  Carlos Baute y Beatriz Mira Hafner. (Cordon Press)
Carlos Baute y Beatriz Mira Hafner. (Cordon Press)

El destino, en este caso, favoreció el futuro feliz de la osteópata que había trabajado con la diseñadora Alma Aguilar como directora de comunicación. De hecho, en su boda con Fuster lució un precioso vestido de esta firma en la que ella misma contribuyó. Antes de que Aguilar la contratara, tuvo también sus coqueteos con el mundo de la moda como creadora a través de una línea de bikinis a la que bautizó Pink Sand.

Huesos de los deseos

En su familia, muy conocida en Málaga, esta relación con el mundo de la moda era habitual. Su madre, Kika, tenía una tienda de ropa y decoración cerca del palacio de Miramar, y la tía Luisa, una empresa de interiorismo centrada en la decoración floral. Lo que sí tuvo mucho éxito fue su irrupción en el mundo de la joyería a través del 'hueso de los deseos', un colgante amuleto en forma de hueso de pollo que llegó a lucir Jennifer Lopez.

Su actividad profesional tenía su vertiente pública y era habitual que acudiera a las fiestas y eventos relacionados con la moda por su trabajo con Alma Aguilar. Fue precisamente en una fiesta organizada por Fiona Ferrer para la firma Rabat en Madrid, en mayo de 2011, donde conoció a Álvaro Fuster. Esa noche surgió la química, como adelantó en exclusiva Vanitatis, y a partir de ahí se hicieron inseparables. Cinco meses después de ese primer encuentro ya decidieron que no había que perder el tiempo y comunicaron a sus familias que tenían intención de casarse. Lo hicieron en marzo de 2012.

placeholder Álvaro Fuster y Beatriz Mira, en Marbella. (Lagencia Grosby)
Álvaro Fuster y Beatriz Mira, en Marbella. (Lagencia Grosby)

La boda cambió la vida de Beatriz. Abandonó sus apariciones públicas cuando entró a formar parte del entorno de los Fuster, pero sin abandonar a sus amistades de la infancia malagueña. Mantiene su faceta como diseñadora infantil a través de su propia firma. No suele acudir a las fiestas sociales de pago y sí a los encuentros privados de cenas y fines de semana en el campo: en invierno, en Baqueira, y en verano, en Palma y Marbella. A menudo viaja a Málaga, donde sí ha hecho varios reportajes para revistas de moda con sus tres hijos pequeños. La fama alternativa, como consorte del mejor amigo del Rey, no forma parte de su agenda de vida.

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