Bertín, el toro de Osborne
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GENIO Y FIGURA

Bertín, el toro de Osborne

Se puede estar en desacuerdo con él, con Bertín o con el toro, y manifestarlo desde luego, pero no estigmatizarlo, machacarlo, insultarlo

Foto: Bertín Osborne en 'Mi casa es la tuya'. (Mediaset España)
Bertín Osborne en 'Mi casa es la tuya'. (Mediaset España)

Puede que la felicidad forje el carácter y puede que lo dulcifique hasta generar una personalidad atractiva y en sintonía con las buenas energías del universo. De lo que estoy más convencido es de que eso no se consigue con la facilidad sobrevenida, heredada o no ganada. Y lo que tengo seguro es que una vida de lucha y dificultades superadas son garantía de fuerza, carisma y personalidad.

Si esas adversidades se relacionan más con lo espiritual que con lo físico, obligatoriamente aportarán consciencia y sensibilidad a la forma de ver la vida y tratar a las personas que te rodean.

Tiene ventajas añadidas haber tenido la disciplina y la confianza en uno mismo como herramientas de superación. Una de las más importantes que detecto es la de hacerte inmune al buenismo, la hipocresía y a la otra pandemia de estos tiempos que, sin aún nombre oficial ni reconocimiento de víctimas mortales, yo llamaría “egorrectitis”.

Foto: Fabiola Martínez y Bertín Osborne. (Getty)

Propongo ese nombre por resultar tan evidente la inflamación absoluta del ego frente a los demás, consecuencia inevitable de alimentarse exclusivamente con el uso perverso de lo políticamente correcto cuando debates. Una hinchazón muy presente en los cientos de personajes, periodistas o invitados que ruedan por los platós de televisión a, desgraciadamente, todas horas y especialmente evidente y preocupante en casi toda la ¿clase? política española. Gemio, Campos, Sánchez, Casado, Iglesias, Abascal, Jorge Javier, Barneda… las listas de espera son inmensas y no veo a la vista vacuna alguna mientras el virus de los votos y la bacteria de las audiencias siguen aumentando la plaga.

Trasladé pretenciosamente mi absurdo racionamiento a las personas, pero a decir verdad, leyendo las noticias sobre el divorcio de Bertín en realidad solo pensaba en la supervivencia ejemplar del toro de Osborne en nuestras carreteras. Justifico el salto mental -y mortal-, en parte por la resaca y en parte porque siempre he pensado que además de nosotros también los animales y todo lo inanimado, especialmente lo relacionado con el arte, tiene alma.

placeholder Fabiola Martínez y Bertín Osborne. (Getty)
Fabiola Martínez y Bertín Osborne. (Getty)

El toro de Osborne, me refiero al que creó la agencia Azor, no a Bertín, está a punto de su edad de jubilación. Cumple este año 64, solo dos menos que su tocayo de dos patas. Los veo estupendos, la verdad, como para pensar en jubilarlos. Me encanta verlo en mi trayecto diario al trabajo, al toro, no a Bertín, elegantemente apostado al final de una respingona colina o, siendo técnicos alcarria, como símbolo de personalidad, carisma y libertad basada en el respeto.

Sé que no todo el mundo estará de acuerdo, pero así veo yo a Bertín. Es uno de los 92 que quedan en España, toros no Bertines, y aun siendo cierto que no ha podido sobrevivir ni uno de los 18 que había en Cataluña y que en Baleares queda uno de 17, me representa bien un ejemplo de ser inanimado que ha madurado su personalidad con el tiempo superando ataques que no merecía, etiquetas que no buscaba y clasificaciones injustas. Perdón pero en estos momentos ya ni yo mismo sé si me refiero al toro o a Bertín.

También es uno de los pocos que hablando claro, Bertín no el toro -ahora estoy seguro de a quién me refiero- demuestran lo difícil que se está poniendo opinar en libertad, argumentar con criterio y razonar con lógica sin ser acribillado por la legión de los otros afectados de “egorrectitis”. Todos esos que hoy tienen tanta voz sin que nadie se la pida y cuyo coro me resulta cada vez un ruido más insoportable y molesto y contra el que, por desgracia, nadie regula nada.

placeholder Bertín Osborne, en 'Mi casa es la tuya'. (Telecinco)
Bertín Osborne, en 'Mi casa es la tuya'. (Telecinco)

Se puede estar en desacuerdo con él, con Bertín o con el toro en este caso, y manifestarlo desde luego, pero no estigmatizarlo, machacarlo, insultarlo y mucho menos desearle su desaparición o causarles daño físico que muchos ya ejecutaron contra el toro y que me temo otros puedan llevar tiempo pensando ejercer contra el presentador y no obstante cantante, o viceversa.

No ha tenido una vida tan fácil como parece. La legislación se le volvió en contra en los años ochenta con la restricción de la publicidad en las carreteras, la locura colectiva de la falta de respeto se le volvió en contra un par de décadas después. Acabó indultado, hasta el rabo todo es toro, por guapo, por cultural y artístico pero eso no le libró de vejaciones, derribos y agresiones de los más fanáticos. Pero sobre todo no se libró, con lo que eso fastidia, de convertirse en otro símbolo más de la perenne dicotomía ibérica. No la serrana, que en eso no escatimamos, la ibérica.

Hoy sigue ahí plantado, sigue guapo el cabrón, y si, sigue teniendo su público. Y sí, me refiero al toro.

No ha tenido una vida tan fácil como parece, y ahora sí me refiero a Bertín, al margen de lo molesto de erigirse en símbolo de una de las dos Españas y de la cosificación permanente de su físico para tapar otras de sus virtudes, que también le pasa algunos hombres por poco que se comente.

placeholder Bertín Osborne, en 'El Hormiguero'. (Antena 3)
Bertín Osborne, en 'El Hormiguero'. (Antena 3)

Además de ser víctima permanente del juicio injusto de la envidia, su vida personal y sentimental ha estado marcada por grandes tragedias. Tragedias serias. Se murió muy pronto su primera mujer. Se murió aún más pronto su primer hijo. La enfermedad de su penúltimo vástago seguro le supone un sobresfuerzo continuo por mucho amor con el que lo haga. Hasta un nieto creo que ha tenido que enterrar completando la macabra lista de todas las pérdidas de vida cercanas posibles.

A pesar de todo eso hoy sigue ahí plantado, sigue simpático y guapo el cabrón, y si, sigue teniendo su público.

Me vuelve el razonamiento del principio sobre la forja de ciertas personalidades cuando leo y pienso sobre las circunstancias actuales de Bertín y en su divorcio. Creo que está ganando adeptos más ahora que nunca con la gestión de su vida personal. Creo que está demostrando esa personalidad firme aunque sensible, endurecida por las circunstancias pero afable, generosa e inteligente a la que llegan las personas que han tenido una vida plena, luchada y con serias adversidades personales superadas.

No es fácil con la peligrosa pátina del éxito añadirle además humildad y consideración a las cosas verdaderamente importantes. Me gustaría añadir que estoy viendo a un padre poniendo por delante de todo el amor inmenso a sus hijos y el respeto a su pareja.

Le veo ahí plantado, a Bertín, y me alegro mucho de que siga teniendo su público. Y, me perdonen o no los enfermos de “egorrectismo”, me alegro de que siga hecho un toro.

Bertín Osborne
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