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Hans, hijo pequeño de Alfonso Arús, en su primera entrevista tras el relevo televisivo: “En casa somos iguales que en televisión”
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ENTREVISTA

Hans, hijo pequeño de Alfonso Arús, en su primera entrevista tras el relevo televisivo: “En casa somos iguales que en televisión”

Heredero de una estirpe marcada por la comunicación, Hans Arús Cárdenas, de 25 años, toma las riendas de Aruseros Weekend como el único Z al frente de un directo. Vanitatis habla con el hijo de Alfonso Arús y Angie Cárdenas

Foto: Una imagen inédita de álbum familiar: Angie Cárdenas con su hijo Hans de bebé en brazos junto a sus hermanos Ingrid y Arthur. (Cortesía)
Una imagen inédita de álbum familiar: Angie Cárdenas con su hijo Hans de bebé en brazos junto a sus hermanos Ingrid y Arthur. (Cortesía)

“Uno, dos, tres… ¡hasta el lunes que viene!”, exclamaba Hans, el benjamín de la familia Arús Cárdenas, cuando apenas tenía siete años y la luz roja del plató se encendía. Aquella aparición, que entonces no era más que un juego ingenuo de infancia, se revelaba sin saberlo como un precedente. Y vaya si lo fue: dos décadas más tarde, Hans Arús vuelve a escuchar ese mismo “uno, dos, tres”, aunque ahora cada sábado y domingo, al frente de su propio espacio, ´Aruseros Weekend´, la prolongación natural del formato matinal de La Sexta, Aruseros. Con veinticinco años, se convierte así en el presentador más joven de la televisión en directo.

La conexión que tenemos se transmite en pantalla y eso es clave

placeholder Angie Cárdenas junto a su hijo Hans en una imagen familiar inédita. (Cortesía)
Angie Cárdenas junto a su hijo Hans en una imagen familiar inédita. (Cortesía)

Sus padres, Alfonso Arús y Angie Cárdenas, han hecho de la comunicación no solo una profesión, sino una forma de vida, una pasión que ha calado de manera inevitable en sus hijos. Tatiana, Arthur e Ingrid, los hermanos mayores de Hans, también forman parte del engranaje de Aruseros: unos frente a la cámara, otros tras ella. “Aunque no se vea, todo lo que ocurre delante depende del trabajo de mi hermana Ingrid detrás”, reconoce el ya conductor de Aruseros Weekend. “La conexión que tenemos en casa se transmite en la pantalla, y creo que esa es una de las claves del éxito: la gente disfruta viéndonos porque percibe esa complicidad”.

Lo que miramos no son los datos, sino que cada programa sea mejor que el anterior

placeholder Hans Arús en el plató de Aruseros durante un directo. (Cortesía)
Hans Arús en el plató de Aruseros durante un directo. (Cortesía)

El programa, que en su franja matinal diaria alcanza audiencias que oscilan entre el 15% y el 19% de share, plantea inevitablemente una cuestión: ¿siente Hans la presión de conducir ahora cuatro horas de directo cada fin de semana? Él lo relativiza: “No es solo el tiempo ni la audiencia. En estos años en Aruseros he aprendido que lo primero que miramos no son los datos, sino si el programa de hoy es mejor que el de ayer. Si un día la audiencia baja, pero nosotros estamos satisfechos con lo que hemos creado, ya es una maravilla. El público tiene que seguir eligiéndonos, por eso siempre damos las gracias: son ellos los que vienen a nosotros, y nuestra responsabilidad es mejorar día a día para que nos sigan escogiendo”.

El benjamín del clan deja claro que entre hermanos no existe competencia. “Cualquiera lo habría hecho genial. Todos me han aconsejado que sea yo mismo, que siga la línea de lo que ya venía haciendo. En Aruseros he tocado muchas secciones, conozco el programa al detalle”. La versión de fin de semana, como ya comprobó la audiencia en su estreno, es una prolongación natural del formato: retoma la actualidad semanal, aporta vídeos inéditos e introduce algunas secciones nuevas.

Me da respeto reemplazar a mi padre, es un presentador muy completo

placeholder El presentador Alfonso Arús en una imagen de archivo de la década de los 90. (Gtres)
El presentador Alfonso Arús en una imagen de archivo de la década de los 90. (Gtres)

Y si la presión de las cifras no le intimida, sí lo hace la herencia que asume: “Estoy sustituyendo a mi padre, Alfonso. No es un presentador cualquiera, es un referente: lo tiene todo medido al milímetro, los tiempos, los vídeos, los saltos en escaleta. Siempre digo que vive quince años por delante del resto. Tiene una capacidad de anticiparse con ideas que acaban transformándose en formatos que otros replican con éxito. Por ejemplo, fue de los primeros en introducir vídeos de TikTok en escaleta, y ahora prácticamente todos lo hacen”.

Hans recuerda los inicios de Aruseros, un programa que nació desbordando energía, a “cuatro marchas por encima”, multiplicando secciones en un mismo bloque y mezclando información con humor. Pero surge la duda: ¿hay espacio para el humor en un mundo tan cargado de tragedias? Él lo explica con claridad: “Cuando hablamos de errores o meteduras de pata, lo que llamamos gambazos, nos reímos porque ahí nadie sufre. Cuando toca un suceso grave, nos ponemos serios. Lo que no puede ser es que las doce horas del día estén llenas de desgracias. Hay que contarlas, pero también hay que dar la otra cara: arrancar sonrisas, demostrar que no todo es negativo, permitir que la gente desconecte un momento”.

placeholder Un selfie de Hans Arús junto a su hermana Tatiana, su madre Angie Cárdenas y colaboradores de Aruseros. (Cortesía)
Un selfie de Hans Arús junto a su hermana Tatiana, su madre Angie Cárdenas y colaboradores de Aruseros. (Cortesía)

Eso es lo que ocurre en Aruseros Weekend cada sábado y domingo por la mañana. “Estarán también mis hermanos Tatiana y Arthur, y algunos de nuestros colaboradores míticos, como Rocío o María Moya...”, relata, mientras dibuja un retrato familiar que se refleja con naturalidad en la pantalla. “Trabajar en familia es una fortuna. Hemos aprendido a discernir claramente: si hay algún conflicto en casa, al día siguiente no lo trasladamos al plató. Lo que sucede entre nosotros se queda en casa, y lo profesional se enfrenta como trabajo, no como disputa familiar.

En casa somos casi idénticos a como aparecemos en televisión; compartir una misma pasión nos ha unido mucho. Es curioso: de niños, Arthur y yo discutíamos constantemente; hoy entendemos que como aliados somos infinitamente mejores que como adversarios. En el programa, si observas, somos nosotros quienes provocamos pequeñas bromas al resto, y en casa ocurre igual. El humor forma parte de nuestra rutina diaria: convivimos con él y lo usamos para reírnos sanamente los unos de los otros”.

El relevo generacional se evalúa de forma desigual según el sector

placeholder Hans Arús en el programa de Aruseros junto a su padre Alfonso Arús, su madre Angie y su hermana Tatiana y otros colaboradores. (Cortesía)
Hans Arús en el programa de Aruseros junto a su padre Alfonso Arús, su madre Angie y su hermana Tatiana y otros colaboradores. (Cortesía)

Con estas palabras, Hans desafía dos prejuicios persistentes: que trabajar en familia es problemático y que ser “hijo de” abre un camino de privilegios. “Si un hijo decide dedicarse a la misma vocación que sus padres, es un gesto valioso. Señala que ha interiorizado, sin imposición, los principios y la dedicación de quienes le precedieron; que ha recibido esa influencia de manera natural”, explica. Y agrega, con una reflexión más amplia: “Este relevo generacional se evalúa de forma desigual según el sector. Te formas, estudias, te gradúas y comienzas a trabajar... y, aunque te orienten, eres tú quien está preparado.

¿Por qué, entonces, por ser hijo de alguien no se puede recorrer el mismo camino? Nunca lo he comprendido. Si eres hijo de un bombero y decides seguir su labor, te preparas, aprendes y terminas ejerciendo, nadie lo cuestiona. En cambio, en televisión o radio, la mirada crítica surge de inmediato”.

Se ha creado una confrontación entre streamers y periodistas sin sentido, son mundos diferentes que pueden coexistir

placeholder Alfonso Arús, Angie Cárdenas y su hijo Hans en un momento en ´Aruseros´. (La Sexta)
Alfonso Arús, Angie Cárdenas y su hijo Hans en un momento en ´Aruseros´. (La Sexta)

Hans habla desde la experiencia: se graduó en Periodismo en la Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales Blanquerna de la Universidad Ramon Llull y realizó prácticas en medios deportivos.

“Tras una temporada en deportes, mi padre me sugirió probar en Aruseros, y me lancé sin dudarlo. La exposición frente al público amplifica el abanico de opiniones: ya no es el vecino quien opina, sino cientos de personas, muchas veces guiadas por la misma idea: ‘has elegido el camino fácil’. Cada profesión tiene sus exigencias, y si nunca te has enfrentado a una cámara, es imposible comprender la presión real. Puedes criticar a un deportista por un fallo, pero si nunca has competido a nivel profesional, ignoras por completo lo que se siente. Es lo mismo que en televisión, en trabajos como los de médicos, policías... nunca se puede experimentar desde fuera. Resulta complejo asumir que detrás de la cámara hay miles de ojos y oídos atentos a cada gesto, cada palabra, algunos ámbitos permiten cierto margen; aquí si no vales se ve”.

Hay mucha gente de mi generación con talento preparados para conducir programas de televisión o radio

placeholder Hans Arús en un momento durante un programa de ´Aruseros´. (Cortesía)
Hans Arús en un momento durante un programa de ´Aruseros´. (Cortesía)

Existe otro estigma que rodea la televisión: la idea de que alguien de la generación Z, como Hans, enfrente un programa tradicional implica un choque inevitable con los streamers y youtubers. “Se ha creado una confrontación artificial entre ellos y los periodistas, cuando en realidad son mundos distintos que pueden coexistir”, explica. “Mi padre lo comprende perfectamente: muchas veces entra en mi cuarto mientras veo a Auron Play, Ibai o IlloJuan —los creadores con los que he crecido— y no solo se interesa, sino que se queda a verlos conmigo”.

Hans distingue con claridad los roles: “El periodista informa y, en nuestro caso, también entretiene. El streamer, en cambio, busca conectar directamente con su audiencia. Ibai, por ejemplo, llega a millones y logra entrevistas imposibles para otros medios, porque actúa desde la cercanía, no desde la formalidad. Es un profesional en su ámbito, pero también un amigo de muchos de los que lleva a su canal. Comprender esto es clave: no hay batalla entre televisión y jóvenes creadores; podemos colaborar, sumar fuerzas y atraer a nuevos públicos sin competir. Admiro mucho cómo, con un set pequeño y apenas un par de cámaras, consiguen captar la atención de tantas personas”.

placeholder Hans Arús durante un programa de ´Aruseros´. (Cortesía)
Hans Arús durante un programa de ´Aruseros´. (Cortesía)

Hans es, por ahora, el único miembro de la generación Z que conduce un formato en la parrilla televisiva, mientras que en las plataformas abundan jóvenes de su edad al frente de sus propios contenidos. ¿Significa eso que la televisión ha dejado de ser territorio juvenil? “Creo que los jóvenes se están reenganchando a los programas. Yo he tenido la suerte de formarme en casa, de hacer muchas horas de televisión hasta que me vieron preparado para dar el paso. Pero hay muchísima gente de mi generación con talento; tengo compañeros de universidad que podrían conducir sin problema un espacio en televisión o radio. Los jóvenes deberíamos tener más oportunidades, somos una generación preparada”, afirma, antes de lanzar un consejo a quienes empiezan.

A los estudiantes de periodismo les diría que aprovechen al máximo las prácticas. Para mí fueron un antes y un después. Es cierto que muchas veces se perciben como una carga —en medio del trabajo de fin de grado o de los exámenes— y además suelen estar mal pagadas, pero si las vives con ilusión y te entregas, son la mejor escuela y una auténtica puerta de futuro”.

Mis padres forman un equipo perfecto, se hacen mejores el uno al otro

placeholder Hans Arús, el menor del clan televisivo Arús Cárdenas en una imagen de niño. (Cortesía)
Hans Arús, el menor del clan televisivo Arús Cárdenas en una imagen de niño. (Cortesía)

La conversación se cierra con el recuerdo inevitable de Angie Cárdenas, la matriarca. “Ella es quien sostiene a la familia. Nunca ha dejado de trabajar y, al mismo tiempo, siempre ha estado pendiente de todos nosotros. Cuando tengo un problema, es a ella a quien recurro la primera. Mis padres forman un equipo perfecto: se compensan, se completan, se hacen mejores el uno al otro”. Así, emerge el retrato de Hans, el menor del clan Arús Cárdenas, que más allá del brillo televisivo encarna un valor esencial: la familia.

Su historia demuestra que el trabajo compartido entre generaciones no está condenado al conflicto, sino que puede convertirse en la raíz de un legado. Y quizá ahí resida la verdadera enseñanza: cuando la pantalla se apaga y las luces del plató se extinguen, lo que permanece no es la audiencia, ni los datos, ni la presión del directo, sino aquello que los sostiene a todos —una familia unida capaz de transformar la televisión en un espejo de su propia vida.

“Uno, dos, tres… ¡hasta el lunes que viene!”, exclamaba Hans, el benjamín de la familia Arús Cárdenas, cuando apenas tenía siete años y la luz roja del plató se encendía. Aquella aparición, que entonces no era más que un juego ingenuo de infancia, se revelaba sin saberlo como un precedente. Y vaya si lo fue: dos décadas más tarde, Hans Arús vuelve a escuchar ese mismo “uno, dos, tres”, aunque ahora cada sábado y domingo, al frente de su propio espacio, ´Aruseros Weekend´, la prolongación natural del formato matinal de La Sexta, Aruseros. Con veinticinco años, se convierte así en el presentador más joven de la televisión en directo.

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