Júlia Vigas afronta una etapa marcada por la maternidad, el emprendimiento y el regreso a Barcelona tras acompañar durante más de una década la carrera internacional de Thiago Alcántara. Madre de tres hijos, asegura que la maternidad no le ha hecho renunciar a sus proyectos, sino aprender a integrarlos mejor. Desde su faceta como empresaria y presidenta de la Alcántara Family Foundation, defiende un modelo de conciliación real en el que cada rol, ya sea madre, esposa, emprendedora o amiga, tiene su espacio. En esta entrevista exclusiva con Vanitatis, comparte cómo organiza su día a día para equilibrar vida personal, trabajo y compromiso social.
Júlia se acaba de mudar de nuevo a Barcelona, su ciudad natal. (Cortesia)
PREGUNTA: Has formado una familia muy unida junto a Thiago y vuestros hijos. ¿Cómo ha influido la maternidad en tu forma de ver el trabajo y la vida personal?
RESPUESTA: Mi familia siempre ha sido mi prioridad, pero el trabajo también forma parte de quién soy. La maternidad no me ha hecho renunciar a mis proyectos, me ha enseñado a integrarlos mejor. Ahora que volvemos a estar en casa, con Thiago retirado y los míos cerca, puedo seguir trabajando desde un lugar mucho más presente, sin perderme lo cotidiano. Siempre he tenido la inquietud de mantenerme activa, creo que es algo que heredé de mi madre, y lo que he hecho es adaptarme a mis nuevas circunstancias: elijo proyectos que encajen con mi vida familiar y me permitan compaginar mis responsabilidades con la alegría de ser madre.
P. ¿Qué lecciones vitales te gustaría que aprendieran tus hijos al verte liderar proyectos profesionales como la fundación o tu faceta empresarial?
R. Que sean ambiciosos en lo profesional, pero que siempre se dejen guiar por su corazón y devuelvan al mundo parte de lo que se les ha dado. Siempre intento explicarles que somos muy afortunados, que tenemos que valorar cada día el estar aquí, estar sanos y estar juntos, pero que encima nosotros somos muy privilegiados y es nuestro deber ayudar a los que no han tenido la misma suerte que nosotros. Ya sea a través de nuestra fundación o con pequeños actos en su día a día, como ayudar a un compañero de clase que lo está pasando mal.
P. Las redes sociales muestran solo una parte de la maternidad. ¿Qué hay detrás de esos momentos? ¿Cómo gestionas los días más exigentes como madre y empresaria?
R. Para mí, lo que muestro en redes es una pincelada de lo que vivo. Suelo compartir lo que me da alegría porque es lo que me nace, pero la maternidad es una montaña rusa: adoro ser madre y mis hijos son mi motor, pero también hay días de cansancio, de dudas y de caos. He descubierto que, para no perderme en ese sube y baja, necesito cultivar todas mis facetas. No soy solo mamá: soy mujer, amiga, esposa, hija, emprendedora. Encontrar pequeños espacios para cada una de esas Julias y, sobre todo, no sentirme culpable por la que no estoy ejerciendo en cada momento, es lo que me ayuda a pasar los días exigentes.
P. ¿Te ha resultado difícil encontrar momentos solo para ti? ¿Qué haces para recargar energías y mantener el equilibrio personal?
R. Al principio me costó mucho, porque me sentía culpable, pensaba que debía estar con mi hijo mayor las 24 horas del día. Con el tiempo entendí que, para dar la mejor versión de mí misma, necesitaba cultivar todas mis facetas. El deporte también es fundamental para mí: levantarme y entrenar es mi mejor chute de energía y mi manera de empezar el día conectada y en equilibrio.
Thiago Alcantara y Júlia Vigas en los premios Laureus. (EuropaPress)
P. Como presidenta de la Alcántara Family Foundation, ¿cuáles son los retos más grandes a los que te enfrentas en el día a día?
R. La parte más dura es la burocracia. Me desespera ver las ganas que tenemos muchos de ayudar y lo difícil que resulta hacerlo por culpa de normativas o leyes que, a veces, no tienen sentido. Hemos tenido que dejar ir proyectos preciosos, que podían ayudar a mucha gente, simplemente por estos obstáculos.
P. ¿Qué papel juega tu experiencia personal como madre en los valores y proyectos que impulsa la fundación?
R. Los valores los tenía claros incluso antes de ser madre. Siempre quise centrarme en los niños, porque para mí son la clave: darles educación, integrarlos socialmente, ofrecerles una vida más saludable y utilizar el deporte como herramienta para transmitirles valores, atraerlos y ayudarles a crecer. Ser madre no cambió esos valores, pero sí me dio más sensibilidad y empatía hacia los niños, reforzando la importancia de lo que hacemos.
P. ¿Crees que las mujeres líderes deberían tener referentes más visibles que muestren cómo conciliar familia y responsabilidad profesional?
R. Es un problema de la sociedad, donde a las mujeres se nos exige una perfección imposible de alcanzar. Tenemos que ser buenas madres, trabajar, pero sin descuidar la familia, estar en forma, cuidarnos, pero sin “pasarnos”, vernos naturales, pero al mismo tiempo impecables… Es un sinfín de exigencias sin sentido que nos lleva a vivir insatisfechas. Por eso sí, es fundamental que existan referentes más visibles que muestren la conciliación desde la naturalidad, sin autoexigencias imposibles, y que nos recuerden que no hay un único modelo válido.
P. ¿Qué cambios crees que deberían implantarse para facilitar que las mujeres puedan crecer profesionalmente sin renunciar a la maternidad?
R. Los principales cambios deben partir de las instituciones y de las empresas, porque son ellas quienes realmente tienen la capacidad de marcar la diferencia. Más allá de la voluntad individual, son estas entidades las que pueden impulsar políticas que favorezcan la conciliación y dar ejemplo con una cultura laboral más flexible, inclusiva y equitativa. Al final, se trata de igualar las condiciones de las mujeres a las de los hombres, para que la maternidad no se vea como un freno profesional, sino como una etapa más dentro de la vida de cualquier persona.
P. Eres muy seguida en redes sociales, donde compartes desde looks hasta momentos familiares. ¿Cómo decides qué parte de tu vida mostrar y cuál preservar?
R. En general, me gusta compartir lo que creo que puede inspirar o ayudar a otras personas: un hotel especial que he descubierto, un plan para hacer con niños, un look que me encanta o mi motivación para entrenar. Me cuesta publicar algo solo por mostrar. Al mismo tiempo, soy muy celosa de mi intimidad. Hay partes de mi vida que necesito guardar para mí y que no comparto, porque me nace protegerlas. Por ejemplo, mi padre falleció este verano a causa de una enfermedad mental, y es algo de lo que nunca hablé públicamente hasta ahora.
P. ¿Qué te inspira a la hora de crear contenido? ¿Sientes presión por mostrar una imagen ideal?
R. Lo que más me inspira es poder aportar algo útil. Me motiva mucho cuando me escriben para decirme que gracias a lo que comparto han empezado a ir al gimnasio, a priorizarse, que han creado una rutina de deporte con la que se sienten mejor o que incluso han comprado un libro para niños que recomendé y les ha encantado. Esa conexión es lo que me impulsa a seguir compartiendo. En mis redes intento mostrarme muy natural, sin caer en la presión de enseñar una vida “perfecta”. Como todo el mundo, elijo compartir las fotos en las que me siento bien, y prefiero reservar los momentos difíciles para mí. No porque no existan, sino porque soy celosa de mi intimidad y me gusta guardarme esa parte. Para mí, las redes son un espacio para inspirar y transmitir buena energía, no para mostrarlo todo.
P. ¿Cómo influye tu estilo de vida entre diferentes países en tu forma de educar, trabajar y emprender?
R. Lo que más me ha enseñado vivir en diferentes países es a abrir la mente. Conocer personas de culturas muy distintas, relacionarme con gente de todo tipo y aprender de cada experiencia es, para mí, lo más enriquecedor de haber vivido fuera. Me ha dado una visión mucho más global del mundo y me ha ayudado a evitar generalizaciones, que es algo en lo que solemos caer fácilmente. Y eso intento transmitirlo en todo lo que hago: enseñárselo a mis hijos, aplicarlo en mi trabajo y también en la forma en la que emprendo.
Júlia ha vivido los últimos años entre España, Alemania e Inglaterra. (Cortesia)
P. Thiago y tú formáis un tándem muy sólido. ¿Cómo os apoyáis mutuamente en vuestros respectivos proyectos?
R. Con respeto y entendiendo el momento que vive cada uno. Cuando empezamos juntos yo tuve muy claro que en ese momento quería apoyarle a él, en que cumpliera su sueño como jugador y que yo me iba a adaptar profesionalmente a ello durante unos años. Ahora que su carrera como jugador ha terminado, él entiende que yo necesito esa libertad profesional, lo respeta y me apoya.
P. ¿Qué habéis aprendido el uno del otro en estos años?
R. Hemos aprendido muchísimo el uno del otro, y también juntos, a lo largo de estos 14 años. Y creo que de eso se trata la vida en pareja: de seguir aprendiendo siempre, de aceptar que todos, y especialmente la persona que tienes al lado, pueden enseñarte algo nuevo cada día. Empezamos siendo dos niños de 20 y 21 años, y en este tiempo hemos vivido en tres países distintos, hemos tenido tres hijos y hemos compartido experiencias maravillosas y otras más difíciles, de las que también hemos aprendido mucho. Todo ese recorrido nos ha hecho crecer y reforzar nuestra unión.
Júlia Vigas afronta una etapa marcada por la maternidad, el emprendimiento y el regreso a Barcelona tras acompañar durante más de una década la carrera internacional de Thiago Alcántara. Madre de tres hijos, asegura que la maternidad no le ha hecho renunciar a sus proyectos, sino aprender a integrarlos mejor. Desde su faceta como empresaria y presidenta de la Alcántara Family Foundation, defiende un modelo de conciliación real en el que cada rol, ya sea madre, esposa, emprendedora o amiga, tiene su espacio. En esta entrevista exclusiva con Vanitatis, comparte cómo organiza su día a día para equilibrar vida personal, trabajo y compromiso social.