La duquesa del Infantado ultima la reapertura del castillo de Manzanares tras un año cerrado
Su hija, Teresa Anchustegui, lidera el proyecto de adecuación de la fortaleza, que volverá a recibir visitantes en primavera de 2026. La familia titular del castillo y las instituciones han llegado a un acuerdo para conseguir una licencia provisional
"El Castillo de Manzanares el Real todavía no está abierto al público, pero sus actuales propietarios desean reabrirlo cuanto antes para compartirlo con todos. Lamentablemente, esta apertura depende de la concesión de licencias por parte de las administraciones públicas, trámite que aún está pendiente. Mientras tanto, se sigue trabajando con ilusión para que muy pronto puedas volver a recorrer sus salas y descubrir su historia. Gracias por tu comprensión y tu interés". Este mensaje sigue apareciendo en la página web del castillo de Manzanares el Real (Madrid) casi un año después de haber sido cerrado al público tras volver a la casa del Infantado tras años de concesión pública. Pero eso está a punto de cambiar.
La reapertura de esta imponente fortaleza medieval, uno de los grandes polos turísticos de la sierra norte madrileña, está cociéndose desde hace meses, tal y como ha podido confirmar Vanitatis. La primera pista la dio el consejero de Cultura, Turismo y Deporte de la Comunidad de Madrid, Mariano de Paco Serrano, quien avanzó hace pocas semanas que el monumento se iba a abrir "en breve". La duquesa del Infantado, titular del castillo, ha puesto a su hija Teresa Anchustegui de Arteaga, marquesa de Cea, al frente del proyecto. Anchustegui tiene ampia experiencia "en activar espacios históricos desde modelos sostenibles, rentables y culturalmente relevantes", y ha liderado proyectos público-privados "alineando conservación, eficiencia operativa y acceso ciudadano". Actualmente, su gran reto es liderar "la transición de una fortaleza histórica hacia un modelo de gestión privada integral". Ella explica a Vanitatis la situación.
"Desde el inicio de las negociaciones en febrero de 2024, la voluntad de la familia propietaria del Castillo de los Mendoza fue siempre clara: mantener el castillo abierto al público, dando continuidad a la actividad cultural y museística existente y evitando, en la medida de lo posible, cualquier cierre. Sin embargo, pocos días antes de la finalización del contrato de alquiler con la Comunidad de Madrid, se nos informó de que no existía una licencia de actividad del castillo a la que la nueva entidad gestora privada pudiera subrogarse. Esto implicaba necesariamente iniciar desde cero todos los trámites para la obtención de una nueva licencia de actividad, un proceso que conlleva la redacción de proyectos técnicos, la elaboración de documentación específica y una tramitación administrativa compleja que requiere muchos meses", resume. Tuvieron que cerrar.
Cuando el castillo se gestionaba desde la Comunidad de Madrid tales licencias no eran preceptivas, pero a las entidades privadas se les exige disponer de ellas para poder operar, lo que obligó a replantear por completo el calendario previsto. "Durante la preparación de la documentación necesaria salió a la luz otro obstáculo inesperado: el recinto donde se ubica el castillo figura calificado urbanísticamente como suelo rústico, una calificación que impide cualquier tipo de actividad, incluso las que se han venido desarrollando en el castillo de forma ininterrumpida durante los últimos 65 años. Esta situación, heredada de una antigua decisión administrativa, obligaba a promover una recalificación del suelo, un procedimiento que en la práctica puede tardar varios años y que impedía incluso solicitar licencias de actividad necesarias", continúa.
En este momento la propiedad está en adecuar las instalaciones para poder abrir con seguridad
Ante este escenario, y tras numerosas reuniones, la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de Manzanares el Real y la familia ducal del Infantado, como propietaria del inmueble, alcanzaron una solución transitoria: la posibilidad de conceder una licencia provisional que permita exclusivamente las mismas actividades que venía desarrollando la Comunidad de Madrid durante décadas. "Para ello, el castillo debía cumplir plenamente con todos los requisitos actuales de seguridad".
Y en ello están. "En este momento, la propiedad está acometiendo un importante esfuerzo económico y técnico para adecuar las instalaciones (sistemas eléctricos, tuberías, protección contra incendios y demás infraestructuras) que se encontraban en un estado de deterioro, al tiempo que se tramitan todos los informes, proyectos y comprobaciones exigidos por las administraciones competentes". Actualmente se encuentran en la fase final de adecuación y tramitación. "Nuestro objetivo es poder reabrir el castillo al público a más tardar en la primavera de 2026, siendo conscientes de que los plazos están condicionados por los necesarios procedimientos administrativos y la coordinación con las distintas administraciones públicas", explica Anchustegui.
El castillo ya ha acogido su primer acto oficial desde que está en manos de la Fundación Casa del Infantado, un homenaje a Puy du Fou España por su labor en la difusión del patrimonio histórico. La actual directora de la institución avanza además que la tradicional Cabalgata de Reyes de la localidad saldrá como siempre desde la fortaleza. "El Belén Viviente se ha tenido que suspender por la lluvia, pero también se iba a hacer allí".
El Castillo de Los Mendoza, mil veces protagonista en películas y series de televisión, es uno de los monumentos de estas características mejor conservados de España. A poco más de 50 kilómetros del centro de Madrid, con sus características torres, murallas y una mezcla de estilos gótico-isabelino y mudéjar, el castillo responde fielmente al ideal de los cuentos de hadas.
El palacio fue construido por orden del primer duque del Infantado en el siglo XV y es símbolo del poder del que gozaba esta familia, entonces en buenas relaciones con los Reyes Católicos. Tras siglos de abandono, el conjunto fue objeto de varias grandes restauraciones a lo largo del siglo XX. La primera en 1914, realizada por Vicente Lampérez por cuenta del entonces titular del ducado del Infantado. La segunda a mediados de los años 60, cuando se realizó una gran labor de restauración para convertirlo en el Museo de los Castillos y fue cedido a la entonces Diputación de Madrid, quien lo abrió al público en la década de los 70. La tercera en 2005, cuando la Comunidad de Madrid llevó a cabo varias obras de musealización. Ahora se está llevando a cabo la cuarta.
Hasta su cierre, el castillo se usaba como museo, en visitas guiadas, pero también para actividades culturales y congresos. En su interior había un Centro de Interpretación del Medievo y era famoso por sus visitas teatralizadas. Además, el lugar ha sido testigo de momentos cruciales para la región: es la cuna de la Comunidad de Madrid tal y como la entendemos ahora, ya que acogió en sus salas el acto de constitución de la Asamblea de Parlamentarios y fue el lugar donde se aprobó el Estatuto de Autonomía en 1983.
"Se van a llevar a cabo prácticamente las mismas actividades que se venían haciendo, y quizá alguna más"
Pero, tras 60 años gestionado por la Comunidad, el pasado 6 de enero expiró el trato por el que la casa del Infantado había cedido su gestión a las instituciones. Almudena de Arteaga, actual duquesa, anunció entonces su intención de hacerse cargo de la gestión del lugar a partir de ese día. La familia tenía grandes planes, como explicó la aristócrata a Vanitatis: "Nuestra idea es que por supuesto siga abierto al público, estamos preparando gratas sorpresas para la oferta turística cultural nacional e internacional de la Sierra Norte de Madrid". Después llegó el cierre, pero su hija, un año después, confirma las ganas de la familia de reabrir y sus grandes planes: "Se van a llevar a cabo prácticamente las mismas actividades que se venían haciendo, y quizá alguna más para la que necesitamos más permisos, pero dentro de un tiempo. Los talleres infantiles dependerán de cómo podamos gestionarlos".
Licenciada en Derecho, Almudena de Arteaga es muy conocida por su éxito como escritora, donde se ha especializado en novelas históricas como 'La princesa de Éboli', 'Eugenia de Montijo', 'Catalina de Aragón' o 'La Beltraneja'. También es la cabeza de la casa nobiliaria del Infantado, que posee miles de metros cuadrados en Manzanares el Real pero también es propietaria del castillo de La Monclova en Sevilla o la Casa de Lazcano en Guipúzcoa. Su intención de recuperar y reactivar la gestión del castillo de Manzanares va en línea con la política que están siguiendo otras casas nobles que acumulan patrimonio histórico, como los Alba o la propia casa real inglesa.
"El Castillo de Manzanares el Real todavía no está abierto al público, pero sus actuales propietarios desean reabrirlo cuanto antes para compartirlo con todos. Lamentablemente, esta apertura depende de la concesión de licencias por parte de las administraciones públicas, trámite que aún está pendiente. Mientras tanto, se sigue trabajando con ilusión para que muy pronto puedas volver a recorrer sus salas y descubrir su historia. Gracias por tu comprensión y tu interés". Este mensaje sigue apareciendo en la página web del castillo de Manzanares el Real (Madrid) casi un año después de haber sido cerrado al público tras volver a la casa del Infantado tras años de concesión pública. Pero eso está a punto de cambiar.