Eugenia Silva y Alfonso de Borbón se separan: así protege la modelo su millonario patrimonio
Silva cuenta con varias propiedades en Madrid, Málaga, Badajoz y Formentera. Su pareja figura como apoderado en su principal sociedad patrimonial, pero ambos mantienen estructuras económicas independientes
La separación de Eugenia Silva y Alfonso de Borbón, adelantada esta semana por la revista '¡Hola!', pone fin (al menos por ahora) a 13 años de relación y una familia en común. La publicación habla de un "tiempo de reflexión", pero, más allá del doloroso plano sentimental, hay un aspecto que simplifica cualquier escenario futuro: en términos estrictamente patrimoniales, no compartían un entramado económico complejo.
Silva es una de las modelos españolas que más éxito han cosechado a nivel internacional, de las pocas maniquíes nacionales que han sido realmente relevantes en la industria de la moda mundial. Empezó a trabajar con 16 años, tras ganar el concurso Elite Look of the Year, y desde entonces no ha parado. Ha trabajado con los mejores fotógrafos, desde Mario Testino a Steven Meisel, David Bailey, Gilles Bensimon o Bruce Weber, y ha protagonizado las portadas de todas las revistas del sector. Silva vivió la época de las top model de los 90, cuando Linda Evangelista dijo aquello de que no se levantaba de la cama "por menos de 10.000 dólares diarios".
La modelo, que entre viaje y viaje por el mundo consiguió licenciarse en Derecho (procede de una conocida familia de juristas), ha ganado dinero y lo ha sabido invertir. Además de algunos negocios fallidos, como un restaurante en Formentera que tuvo que dejar "porque no tenía tiempo de estar allí", Eugenia ha adquirido a lo largo de su carrera diversas propiedades, incluido un apartamento en Nueva York donde vivió durante años, mientras su carrera estaba en el cénit.
Hoy, su nombre está ligado a tres propiedades emblemáticas que ha mostrado a menudo en las revistas: la dehesa familiar en Extremadura, con cerca de 300 hectáreas; su casa de vacaciones en Formentera; y un piso de más de 300 metros cuadrados frente al parque del Oeste en Madrid. Activos adquiridos con el fruto de su carrera internacional y que son paralelos a diversas empresas con las que gestiona su actividad profesional.
La principal es La Dehesa de Arriba, S.L., dedicada al alquiler y gestión de bienes inmuebles rústicos y que también actúa como matriz del resto de sus sociedades. Según las cuentas de 2024 depositadas en el Registro Mercantil, la sociedad presenta un activo total de 2,32 millones de euros y un patrimonio neto de 1,73 millones. La empresa cerró el ejercicio con pérdidas de 113.929 euros, superiores a las del año anterior, en un contexto de aumento de amortizaciones y gastos de explotación.
Durante los últimos años, la sociedad ha seguido ampliando su patrimonio inmobiliario. Entre las nuevas adquisiciones figura un apartamento en una urbanización de Mijas con una terraza y garaje. La operación se formalizó mediante una ampliación de capital en abril de 2025. En esta sociedad, Alfonso de Borbón figura como apoderado, pero no como socio.
Ese matiz no es menor. Porque si bien el apellido Borbón tiene peso histórico y social, en este caso el músculo patrimonial de la relación estaba estructurado en torno a la actividad empresarial de ella. Silva está capitalizando actualmente todo su bagaje en la moda a través de The Crew, una agencia desde la que desarrolla producciones de moda, contenido digital, marketing, anuncios de televisión y campañas. En 2025, además, lanzó Limited, una agencia de representación de talento.
Por su parte, Alfonso de Borbón ha desarrollado su propia carrera en el sector de las telecomunicaciones y, desde el fallecimiento de su padre, Alfonso de Borbón Escasany, se ha hecho cargo de las sociedades inmobiliarias heredadas, con millones en activos y una estructura independiente. Dos trayectorias económicas paralelas que, llegado este punto, permiten una separación sin enredos societarios ni repartos. Lo sentimental y familiar ya es otra historia.
La separación de Eugenia Silva y Alfonso de Borbón, adelantada esta semana por la revista '¡Hola!', pone fin (al menos por ahora) a 13 años de relación y una familia en común. La publicación habla de un "tiempo de reflexión", pero, más allá del doloroso plano sentimental, hay un aspecto que simplifica cualquier escenario futuro: en términos estrictamente patrimoniales, no compartían un entramado económico complejo.