De promesa local a rostro imprescindible del cine español
Nacida en 1976 en Azpeitia, Aranburu inició su vínculo con la interpretación siendo apenas una niña. A los 12 años ya participaba en montajes teatrales, aunque su salto profesional no se produjo hasta finales de los 90, cuando comenzó a trabajar como actriz y guionista en producciones de ETB como ‘Jaun ta Jabe’ o ‘Maité’.
Desde entonces, su filmografía ha crecido con títulos como ‘Loreak’, ‘Legado de los huesos’, ‘Ane’, ‘Competencia oficial’, ‘Irati’ o ‘La ermita’, además de series como ‘Patria’, ‘Cristóbal Balenciaga’, ‘El internado: las cumbres’ y ‘Querer’.
Precisamente, su interpretación en ‘Querer’, una mujer que denuncia a su marido tras 30 años de matrimonio, le valió el Premio Feroz y el Forqué a Mejor Interpretación Femenina. Ese proyecto marcó un punto de inflexión en su trayectoria.
Anoche, durante su discurso de agradecimiento, la actriz quiso compartir el reconocimiento con todo el equipo. Aseguró que fue una “delicia” trabajar con ellos y añadió: "Lo quiero compartir y se lo quiero ofrecer al equipo, a nuestros cómplices del día a día, a esos con los que compartimos horas de furgo, muchas jornadas nocturnas y cortes para bocata. Para todos vosotros. Este Goya va a estar muy bonito en la estantería".
A sus 50 años, Nagore Aranburu vive este momento de popularidad con serenidad. Define su carácter como "muy tímida e introvertida" y reconoce que la exposición mediática le genera cierta incomodidad. Instalada en San Sebastián junto a su familia, no contempla cambiar de residencia pese al éxito nacional.
Su triunfo en los Premios Goya no solo reconoce una interpretación concreta, sino también una carrera sólida construida con paciencia. Lejos de la prisa y de los focos, Nagore Aranburu se consolida como uno de los nombres imprescindibles del cine español actual.