Militancia, lágrimas y discreción: 36 horas tras la pista de Susan Sarandon, Goya Internacional, en Barcelona
Los emocionantes discursos de la protagonista de 'Thelma & Louise' marcaron una visita marcada por la discreción y la admiración de todos los que la han rodeado en estos días en la Ciudad Condal
Susan Sarandon, entre lágrimas, recibe el Goya Internacional. (Reuters)
"La verdad te hará libre", decía Susan Sarandon en la cinta que le proporcionó el Oscar, 'Pena de Muerte'. Efectivamente: te hará libre y te dejará callada en unos tiempos en los que, entre bombardeos que hacen temblar la estabilidad política internacional y faltas graves a los derechos humanos, tal y como nos recordó en la gala de los Goya Fernando Méndez-Leite, hablar puede costar demasiado caro.
Sarandon, receptora del Goya Internacional en la 40 edición de los premios, confesó este viernes, en la Ciudad Condal, cómo su agencia de representación la silenció el pasado otoño. Se negaron a seguir trabajando con ella y, lo que es peor, la vetaron. Su grave delito: opinar sobre el conflicto de Gaza y contra Israel. Tener voz propia, en definitiva.
Los Estados Unidos de Trump la callaron hace unos meses, pero Barcelona la dejó hablar cuando, espléndida como siempre, y vestida de Armani, salió al escenario del Auditori Fòrum a recoger su premio, con lágrimas en los ojos ante tanta admiración.
"Estos días en los que el mundo está marcado por la violencia, por la crueldad, yo miro a mi alrededor y miro a vuestros artistas, a vuestro presidente y veo tanta lucidez moral que me ayuda a sentirme menos sola en un entorno de caos y represión", dijo con la voz rota y antes de recoger su Goya.
"La historia de la humanidad no es solo una historia de crueldad, sino también de compasión, de sacrificio, de valentía y de bondad". Pertinaz y militante, como lo fue cuando estaba casada con Tim Robbins o cuando se convirtió una de las primeras personalidades en manifestarse contra la guerra de Irak allá por 2003.
Como también lo había sido el día anterior, en la rueda de prensa celebrada el viernes en El Born. Museu d’Història de Barcelona, cuando dijo que Pedro Sánchez no solo era "alto y guapo" sino que nuestro país había sido, para ella, un faro moral, precisamente, en su posición en conflictos como el de Israel y Palestina. "Está en el lado correcto de la historia", suscribió acerca de nuestro dirigente.
Fue la primera toma de contacto de la prensa con una mujer que, por si alguien no lo sabía hasta este fin de semana, es mucho más que una actriz. Como figura pública, Sarandon siempre se la jugó, siempre mostró un compromiso que odian todos aquellos que creen que las caras del cine o de la cultura no tienen que manifestar su ideario y están mejor calladitas.
Susan Sarandon, emocionada en la rueda de prensa previa a los Goya 2026. (Limited Pictures)
Ella ni siquiera se calla en tiempos en los que las cuerdas se tensan, los ataques militares a otros países nos dejan con la boca abierta y las faltas de respeto llegan desde la propia clase política.
Un mundo en descomposición, que debe ser un espanto para una mujer que inició su carrera en los esperanzadores 70, en clásicos como el 'Primera Plana' de Billy Wilder; cuando daba sus primeros pasos profesionales en esa década en la que, pobres ilusos, parecía que el mundo iba a ser un lugar mejor, pero nunca lo fue.
Sarandon junto a Salvador Illa. (EFE)
Tras el discurso del viernes, la Louise de 'Thelma & Louise' aprovechó para visitar el lugar en el que se celebraba el encuentro con los periodistas. Lo hizo de la mano de Salvador Illa, que le enseñó las maravillas de ese Museu d'Història junto a Chusa L.Monjas, responsable de Comunicación de la Academia y de Méndez-Leite, presidente de la misma.
El director de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, Fernando Méndez-Leite (i), entrega el Goya Internacional a la actriz Susan Sarandon, durante la ceremonia de entrega de la 40 edición de los Premios Goya. (EFE/ Alberto Estévez)
En las horas posteriores, pusimos en marcha nuestro particular dispositivo de investigación para saber qué hacía la leyenda del cine en la Ciudad Condal antes de recoger su premio.
Esa era nuestra misión, bastante placentera teniendo en cuenta que el que firma es, desde que era un adolescente que vio por primera vez 'Los Búfalos de Durham', un completo admirador de la estrella. Los epítetos y la mitomanía implícita aparecen, por tanto, más de una vez en este artículo.
Pero Susan Sarandon no es una de esas celebrities a la que es fácil seguir la pista: el compromiso del que hablábamos la lleva a compartir lo justo y necesario en sus redes sociales, como hizo al día siguiente, tiempo antes de enfundarse su vestido y pasear su carisma por la alfombra roja.
Susan Sarandon, Premio Goya Internacional 2026. (Gtres)
"Hay momentos en los que el silencio no es una opción. Este es uno de ellos". Así comenzaba un alegato lanzado en su perfil de Instagram, justo una hora antes de que acudiese a la alfombra roja de la 40 edición de los Goya.
La protagonista de 'Rocky Horror Picture Show' aprovechaba el foco mediático hasta el último resquicio, justo en el día en el que recibía la estatuilla, para animar a la gente a unirse a la UNRWA y recordarle al mundo que "en medio de la devastación en Gaza", dicha asociación "mantiene clínicas abiertas, sostiene refugios y brinda ayuda de emergencia y educación a miles de familias".
"¿Está en el hotel Arts?"
Precisamente por ese activismo, Sarandon no es la típica celebridad a la que uno imagina de fiesta o haciendo cosas que podrían parecer frívolas. Recordando que, hace tres años, la buena de Susan se alojó en el Hotel Arts de Barcelona, movimos nuestros hilos para preguntar si había estado por allí. "Nos dicen que no está registrada aquí", nos contaron, además de añadir que los que sí habían llegado al hotel eran otros: "Creo que Mario Casas y su familia".
Ni rastro del paseo público del sábado de Susan, aunque horas antes de los premios tuvimos otra pista fundamental. Esa pista estaba en los alrededores del hotel Barcelona Princess, justo en frente del Auditori Fòrum del Centre de Convencions Internacionals donde tenían lugar los Goya.
"Creo que se aloja ahí. Hay demasiada gente esperando en la puerta y seguro que es por ella", nos contó un animado taxista que, además, recordó el día que cierto cineasta olvidó, en su vehículo, el sobre que daba la victoria a 'La Sociedad de la Nieve' en los Gaudí. Cosas del cine y de sus gentes, tan humanas y olvidadizos como el que más. Horas después, por cierto, confirmamos que ese fue el hotel en el que se alojó nuestra antidiva.
Susan Sarandon, Premio Goya Internacional 2026. (Limited Pictures)
Al aproximarse la hora de la acreditación, decidimos guardarnos nuestro DVD de 'Thelma & Louise', listo y preparado para ser firmado por ella, y esperar algún resquicio de la alfombra roja para lograr ese autógrafo, la versión 'boomer' de los selfies de la generación Z de hoy.
Pero la suerte nos esquivó una vez más. Suele ocurrir con muchas celebrities internacionales desde que se entrega el Goya Internacional: a Sarandon no le dio tiempo a posar ante todos los medios gráficos o hacer el recorrido completo hasta el final de la alfombra, donde nos encontrábamos nosotros.
Aunque el público lo ignora cuando ve el desfile de celebs desde sus casas, las estrellas que han recibido el galardón (Cate Blanchett, Sigourney Weaver, Richard Gere y la propia Sarandon) no suelen dar declaraciones (para eso ya está la rueda de prensa del día anterior, y la de la protagonista de 'El aceite de la vida' fue, como ya contamos, bastante sonada) y pasan casi de puntillas por ella, cuando el tiempo apremia y se agolpan Pedro Sánchez, los políticos y las grandes estrellas del cotarro, que siempre aparecen en los últimos minutos.
Pedro Sánchez y las autoridades presentes en la alfombra roja de los Goya 2026. (Gtres)
El público en pie
A Sarandon no le dio tiempo a completar ese recorrido, pero su aparición en la gala no defraudó a nadie. Fue el primer Goya Internacional (aunque tampoco hay tantos, por el momento) que lloró al recibir el galardón. Y fue, de lejos, la que más aplausos y personalidades en pie logró.
No sabemos si la actriz se fue a dormir con el Goya bajo el brazo después de su aparición en el escenario. Alguien nos sopló que tenía la intención de esperar unas horas, para saludar personalmente a Pedro Sánchez (que le había devuelto los cumplidos del día anterior, a través de su perfil en Twitter) y a su mujer, Begoña Gómez.
It is so moving for me that someone the whole of Spain has admired and respected for years has made such a wonderful public statement about our country.
De lo que estamos seguros es que Susan Sarandon no volverá a su país igual que cuando lo dejó cuando aterrizó en Barcelona. "Algo ha cambiado dentro de mí, ¿sabes?", le decía a Geena Davis en la eterna 'Thelma & Louise', cuando se daba cuenta que la escapada por las carreteras del Midwest ya era una huida sin vuelta atrás.
La Academia le enseñó que no está sola en su activismo o en el deseo de que el mundo sea un lugar mejor. Igual que ella nos enseñó, desde la inmensidad de la pantalla y desde su actividad social, lo que eran el feminismo, la atrocidad de la pena de muerte o el amor más grande que existe, el de las madres de'Mujercitas', 'Quédate a mi lado' o 'El Compromiso'.
Aunque al cierre de este artículo su periplo completo (y privado) por Barcelona seguía siendo un misterio, lo que está bastante claro es que la Sarandon no olvidará jamás este paso por la Ciudad Condal. Ave, Susan.
"La verdad te hará libre", decía Susan Sarandon en la cinta que le proporcionó el Oscar, 'Pena de Muerte'. Efectivamente: te hará libre y te dejará callada en unos tiempos en los que, entre bombardeos que hacen temblar la estabilidad política internacional y faltas graves a los derechos humanos, tal y como nos recordó en la gala de los Goya Fernando Méndez-Leite, hablar puede costar demasiado caro.