Así recordaba Lourdes Montes cómo le pidió matrimonio Fran Rivera: "En la azotea de la casa de mi madre, donde los aires acondicionados"
El lugar elegido tenía un significado muy particular para la pareja, pues fue precisamente el rincón de Sevilla en el que podían encontrarse durante sus primeros meses de relación sin miedo a ser descubiertos
Durante el comienzo de su noviazgo buscaban un lugar en el que pudieran verse sin llamar la atención. Lo encontraron, curiosamente, muy cerca de casa. “Quedábamos en la azotea de casa de mi madre”, contó Lourdes. No se trataba precisamente de una terraza preparada para una cita romántica, sino de la zona donde estaban instaladas las máquinas del aire acondicionado.
La elección tenía una explicación muy práctica. Según recordó, aquel era prácticamente el único rincón de Sevilla donde podía estar tranquila y no preocuparse porque alguien los reconociera o descubriera su relación. Aquella azotea terminó convirtiéndose así, casi por casualidad, en uno de los escenarios importantes de su historia.
Fran Rivera decidió recuperar ese mismo lugar cuando llegó el momento de dar un paso más en su relación. Para conseguir que Lourdes subiera a la azotea sin sospechar nada, necesitó la colaboración de su futura suegra y una excusa suficientemente convincente.
La sorpresa estaba unos metros más arriba. El espacio donde anteriormente la pareja había intentado pasar inadvertida había cambiado por completo. Lourdes se encontró con una mesa preparada con candelabros y flores, además de música en directo gracias a unos amigos que estaban tocando la guitarra.
Fue allí donde Fran Rivera apareció con el anillo y le pidió matrimonio. “Una maravilla”, recuerda Montes al hablar de la puesta en escena. Una propuesta cuidadosamente preparada que consiguió transformar una azotea rodeada de aparatos de aire acondicionado en el escenario de su compromiso.
La anécdota también refleja hasta qué punto la pareja intentó mantener aquel noviazgo alejado de miradas indiscretas. Lourdes ha contado incluso que, cuando habló inicialmente de la relación con su madre, su reacción estuvo lejos del entusiasmo: “Cuando se lo conté a mi madre, me dijo que le dejara”.
Lourdes Montes y Fran Rivera, en una imagen de su viaje. (Instagram/@lmontesofficial)
Con el paso del tiempo, la historia tomó un rumbo muy diferente. Aquella azotea que había servido como refugio durante el noviazgo terminó decorada con flores, velas, música y un anillo. Lourdes, al recordarlo años después, reconoce el esfuerzo que hubo detrás de la sorpresa con una frase que lo dice prácticamente todo: “¡Se lo curró!”.