Durante años, el aguacate se convirtió en el rey indiscutible de los desayunos fotografiables. Tostadas verdes, cuidadosamente decoradas, inundaron Instagram hasta el hartazgo. A ese fenómeno parece referirse el chef Dani García cuando habla, con cierta ironía, de la “marabunta” de aguacates que colonizó las redes sociales. Su propuesta, sin embargo, va justo en la dirección contraria: menos postureo y más sabor.
El cocinero marbellí acaba de publicar Cocina en casa como Dani (Espasa, 2026), su segundo libro de recetas, pensado para cocinar bien en casa “sin dramas ni postureo”. El volumen reúne platos accesibles para cualquier nivel, pero con ese giro de autor que eleva lo cotidiano a algo especial. Entre sus páginas aparece una receta que rompe con el imaginario habitual del aguacate: un desayuno que no pasa por la tostada clásica y que el propio chef define como un “aguacate bien hecho (al fin)”.
Del aguacate puede aprovecharse también la piel. (Pexels)
La propuesta se encuentra en el capítulo Desayunos con ganas y consiste en un aguacate a la plancha con vinagreta de miso y miel. Un plato sencillo, rápido y sorprendente que demuestra que este fruto tropical puede ir mucho más allá de servirse en crudo. Según explica García, al marcarlo en una sartén muy caliente, el aguacate cambia por completo: se vuelve más untuoso, desarrolla sabores más intensos y recuerda incluso a frutos secos.
La elaboración no tiene complicación, pero sí intención. Primero se prepara el aliño, porque el aguacate se cocina en segundos y debe servirse caliente. Basta con emulsionar una cucharadita de miso blanco, otra de miel y otra de salsa de soja, junto al zumo de media lima y una cucharada de aceite de oliva virgen extra. El resultado es una vinagreta equilibrada, con ese juego de dulzor, umami y acidez que el chef confiesa que le obsesiona.
Del aguacate puede aprovecharse también la piel. (Pexels)
Después llega el turno del protagonista. Se elige un aguacate maduro pero firme, se parte por la mitad y, sin quitar la piel, se marca en una plancha o sartén muy caliente, idealmente de hierro. En pocos instantes aparecen las marcas doradas que indican que está listo. Se sirve tal cual, caliente, con sal en escamas, pimienta recién molida y la vinagreta por encima o en un cuenco aparte para mojar.
Nada de salmón ahumado, jamón o queso. Aquí el aguacate no es acompañamiento, sino plato principal. Y para quienes quieran ir un paso más allá, Dani García propone una variante aún más atrevida: cocinar el aguacate sin piel y pasarlo por una tempura ligera.
Durante años, el aguacate se convirtió en el rey indiscutible de los desayunos fotografiables. Tostadas verdes, cuidadosamente decoradas, inundaron Instagram hasta el hartazgo. A ese fenómeno parece referirse el chef Dani García cuando habla, con cierta ironía, de la “marabunta” de aguacates que colonizó las redes sociales. Su propuesta, sin embargo, va justo en la dirección contraria: menos postureo y más sabor.