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Elio Berhanyer: "Con Franco la moda vivió una época de esplendor"

El diseñador, fallecido a los 89 años de edad, recuerda en esta entrevista sus comienzos como autodidacta, su íntima amistad con Ava Gardner y sus años de gloria

Foto: Elio Berhanyer. (EFE)
Elio Berhanyer. (EFE)
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El diseñador Elio Berhanyer acaba de fallecer. Por su interés, reproducimos esta entrevista que concedió a Vanitatis en el año 2010.

Esta es la historia de un autodidacta convertido en genio de la costura. Y de la vida. Elio Berhanyer (Córdoba, 1929) aprendió a leer y escribir él solo, casi como a enhebrar una aguja para convertirse en el costurero fetiche de la reina Sofía o la estrella de la época dorada de Hollywood Ava Gardner. A sus 81 años, no piensa en retirarse. “Lo haré cuando me marche al castillo de irás y no volverás”. Enamorado de los felinos, a quien ha rendido un homenaje en su última colección de Cibeles, y ferviente coleccionista de coches antiguos, el diseñador sigue conservando el espíritu de un niño. En su entusiasmo reside precisamente su genialidad. Más de sesenta premios avalan su trayectoria, plagada de éxitos y grandes historias de amistad. Una lupa a modo de amuleto que cae sobre su cuerpo, regalo de la infanta Margarita, parece ser la metáfora de una vida de plena dedicación a convertir un sueño inalcanzable en realidad.

Pregunta: ¿Cómo recuerda su llegada a Madrid?

Respuesta: Llegué con 19 años. Nací en Córdoba, pero con a la edad de nueve me fui a Sevilla. La Guerra Civil estalló el 17 de julio y el 25 de julio fusilaron a mi padre. Entonces, tuve que trabajar de lo que podía: llevando leche en un carrito… En mi familia todos eran piconeros, gente muy pobre.

P: Y de repente se convirtió en uno de los grandes diseñadores del país junto a Balenciaga, Pertegaz, Pedro Rodríguez o Herrero y Ollero…

R: Bueno, las cosas fueron pasando poco a poco. Empecé haciendo los escaparates de Elisabeth Arden en la plaza de la Independencia y luego trabajé en muchas obras de teatro de Arrabal, Antonio Gala o Mariemma. En el año 60, decido hacer mi primera colección de alta costura, que tuvo, por cierto, un gran éxito. Pero, desgraciadamente, en el 74 nos ponen un impuesto del 60% del bruto de las ventas, lo que nos lleva a los grandes de la moda de entonces a cerrar los estudios en el 78. Yo fui el único que se lanzó a hacer prêt-à-porter.

P: En los años 60 y 70, España vivió su época de máximo esplendor en glamour e imagen del lujo, ¿qué recuerdos tiene de aquellos días?

R: Eran los años mágicos de la moda. Vendíamos a los grandes almacenes americanos y no había pasarelas como Cibeles, porque cada uno presentaba en su casa. Venían a fotografiarnos grandes profesionales gráficos como Irving Penn o los editores de 'Vogue' y 'Harper’s Bazaar'. Ahora, España no tiene imagen del lujo en el mundo.

P: ¿Ha cambiado mucho el panorama de la moda en nuestro país desde entonces?

R: Sí. Aquella época ya se acabó. Además, la idea de la moda no ha existido nunca en este país. La etapa de Franco fue realmente extraordinaria para la moda. Yo pasaba mis modelos en todos los países del mundo financiado. Y, ahora, pues estamos ahí con el PSOE, o el soez, como se llame, que si gobernase en Madrid no existiría Cibeles. La moda le interesa más al PP. Es más, cuando estaba Aznar todos los diseñadores tenían una cena en Moncloa.

P: Usted ha sido un gran privilegiado, porque ha podido vestir a grandes damas de la escena de nuestro país, empezando por la reina Sofía.

R: He vestido a doña Sofía durante más de catorce años. Los primeros trajes largos que llevaba recién llegada de la boda con el Rey en Grecia, las primeras cenas importantes cuando ya fueron Reyes, primer viaje oficial a Francia… Todos los creaba yo. Hasta que dejé de hacer alta costura. Entonces, la Reina venía a la presentación de mis colecciones y se sentaba en primera línea. Ahora ya no ocurre nada de eso.

P: ¿Se dejaba aconsejar por usted?

R: No, ella tenía todo muy claro, su propia idea. No tenía ninguna predilección por los colores y es muy discreta, porque no es Carmen Lomana, que va siempre de alta costura. Lo que no le gusta nada son los sombreros.

P: ¿Qué le parece el estilo de la princesa Letizia?

R: Muy acertado. Hay algunas que prefieren ir picando de aquí y allá y otras, en cambio, confían en un solo diseñador, como lo hace la princesa en Felipe Varela. Al fin y al cabo cumple con su función, que es promocionar la moda española.

P: Pero no solo la Reina ha pasado por su atelier…

R: Cyd Charisse, Dolores del Río, Ava Gardner y grandes nombres de la alta sociedad española como los March, los Fierro o la condesa de Romanones eran y son habituales.

P: Con muchos de sus clientes conserva una gran amistad.

R: Por supuesto, no todo es trabajar. Hice muchas migas con Ava Gardner, a la que he vestido muchas veces, cuando vino a Madrid a rodar '55 días en Pekín'. Le encantaba el flamenco e íbamos muchas noches a ver actuar a los artistas del momento. Luego terminábamos en cualquier boite o en la casa que alquiló arriba de la condesa de Montarco tomando copas con sus amigos norteamericanos. Era maravillosa, apasionante… Cuando murió lloré como si fuese mi hermana, porque me lo contaba todo.

P: ¿Incluso sus líos de faldas?

R: Sí. Ava Gadner tuvo un gran amor que fue Frank Sinatra. Cuando estaba aquí se llamaban toda las noches. Con Luis Miguel Dominguín solo se acostó una noche.

P: ¿Con qué vivencias de todas las que le ha aportado su profesión se queda?

R: Con muchas. He viajado y he vivido mucho. He cenado con los duques de Windsor, he vivido en el Palacio de la Moneda con Allende, he sido amigo de muchos presidentes como Belisario Betancourt, he sido uno de los pocos españoles que ha pasado al otro lado del muro, he comido con Jacqueline Kennedy en Nueva York, conocí a Greta Garbo y Marilyn Monroe

P: De todos ellos, ¿alguien ha ejercido de musa o ‘muso’ para sus colecciones?

R: A mí eso de las musas me ha sonado a chino siempre. La maniquí en la que yo pienso cuando diseño es una mujer que mide 1,80, con pecho, unas piernas bonitas y que aporte elegancia, porque la tiene que poner ella. Quizá Helena Barquilla sea mi modelo preferida.

P: Aparte de la moda, donde es un auténtico genio, ¿qué otras cosas se le dan bien?

R: Cocinar. Hago el mejor rabo de toro de toda España, y si no que se lo pregunten a mi amigo Antonio Gala. Además, me gusta mucho la decoración. Decoro mis tiendas, mi casa… todo. Y de blanco. Paredes blancas, puertas, sofás… No faltan esculturas griegas. Siempre me ha llamado la atención la arquitectura y la arqueología, pero no he tenido dinero para estudiar.

P: ¿Piensa en la retirada?

R: Para mí el trabajo es el mayor amor de mi vida, porque me da más alegrías que disgustos. Voy a trabajar hasta que me vaya al castillo de irás y no volverás. ¿Qué voy a hacer sin trabajar si los sábados y domingos me muero del aburrimiento?

P: ¿Ha pensado en algún sucesor para su firma?

R: No. Mis dos hijos no quieren saber nada de este mundo.

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