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se casó el pasado viernes en madrid

Miguel Blesa se inyectó botox para su boda

El expresidente de Caja Madrid pasó por un centro de estética para hacerse algunos tratamientos de belleza en su rostro antes su enlace con Gema Gámez

Foto: Miguel Blesa, a la entrada de la finca Las Jarillas donde se dio el 'sí, quiero' con Gema Gámez
Miguel Blesa, a la entrada de la finca Las Jarillas donde se dio el 'sí, quiero' con Gema Gámez

No sólo las mujeres pasan por los centros de belleza antes de acontecimientos importantes como pueda ser su boda. Son muchos los hombres que también optan por pasar por “chapa y pintura”, como se denominan los retoques o tratamientos faciales en el argot doméstico. Por ejemplo, Miguel Blesa, que contrajo matrimonio el viernes pasado con Gema Gámez, 26 años menor que él, en la finca Las Jarillas.

Su rostro presentaba una imagen muy diferente a la que estaban acostumbrados los amigos y familiares que no le veían desde antes del verano. Vestido de chaqué, con chaleco gris perla y corbata de rayas, el expresidente de Caja Madrid era la viva estampa de la felicidad, a pesar de haber visto menguar el número de invitados de 300 a 150. La novia se decantó por un vestido de inspiración griega muy parecido al de las cariátides del Partenón, con un hombro al descubierto, el pelo suelto y un maquillaje muy suave. Los que la conocen confirman que Gema es una mujer que se cuida mucho, que visita habitualmente centros de belleza y que, seguramente, haya sido ella la que ha aconsejado a su actual marido acudir a uno de estos espacios. De hecho, más de una vez se ha visto al expresidente por la zona de Sagasta, donde se encuentra el ‘laboratorio’ de Carmen Navarro, donde inició su remodelación la princesa Letizia. Semanas antes de su boda con el heredero, Jesús Ortiz, Paloma Rocasolano, Telma, Erika y la tía Henar tuvieron también sus sesiones de rejuvenecimiento.

A pesar de la diferencia de edad, la apariencia de Blesa era impecable. El ácido hialurónico y las inyecciones botox combinado con sesiones de vitaminas y masajes, que es lo habitual en este perfil de hombre, debieron ser los responsables del cambio de imagen. Antes de su imputación y su paso por la cárcel de Soto del Real, esta boda, que debía haberse celebrado el 8 de junio pero se tuvo que trasladar al 4 de octubre, habría sido un acontecimiento social con importantes figuras del mundo empresarial y de la política. No lo fue y parece que algunos tildaron de “traidores” a la cúpula del Partido Popular.

Quien no falló a la pareja fue su amigo José María Aznar, que acudió con Ana Botella. Fueron dos de los protagonistas de la noche. Muchos querían saber si volvería a la política y Aznar se dejaba querer negando su debatida vuelta con la boca pequeña. El Möet Chandon que se sirvió a granel frivolizaba las conversaciones más serias. Rocío Gandarias se encargó del cóctel previo y de la cena, que consistió en canelones de boletus, carne a la brasa y pastel de almendras. No hubo corte de tarta y sí baile hasta más allá de las cuatro de la mañana con música disco de los ochenta. Blesa bailó con su mujer y con el resto de invitados. En su caso la juventud no solo es facial, también lo es de espíritu.
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